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Vaticano anuncia que mujeres consagradas ya no tendrán que ser vírgenes; 'esposas de Cristo' en shock

Sociedad

Por: pijamasurf - 07/16/2018

La virginidad del cuerpo ya no es tan importante para un Vaticano que se moderniza, para shock de los puristas

Un nuevo documento del Vaticano donde se señala que la virginidad física no es necesaria para consagrarse a Dios ha producido sobresalto entre mujeres cristianas que han tomado el voto de perpetua virginidad como "esposas de Cristo".

Se calcula que existen unas 5 mil vírgenes consagradas, sobre todo en países como Italia, Argentina y Francia. Según las declaraciones de varios obispos, la nueva instrucción de la Iglesia en torno a la virginidad ha surgido ante la demanda creciente de numerosas mujeres que son llamadas a la vocación cristiana. La Iglesia se moderniza con esta enmienda, que es menos excluyente y que permite a mujeres que han probado el contacto carnal concentrarse en Dios. El dogma tiene una dimensión temporal evolutiva que necesariamente se adapta a las circunstancias para mantener su vitalidad, algo que le ha costado mucho a la Iglesia católica. 

El documento señala que "el llamado a ser testigos del amor virginal, esponsal y fructífero con Cristo no es reducible a un símbolo de integridad física". Elegantes palabras para decir que no es necesario ser virgen sexualmente para casarse con Dios. La Iglesia tradicionalmente es considerada como la novia o esposa de Cristo que celebra el hieros gamos. El mismo documento dice que aunque "es de gran importancia haber practicado la virtud de la castidad de manera ejemplar", esto no es un prerrequisito para la consagración. 

La Asociación Estadounidense de Vírgenes Consagradas emitió un comunicado en el que lamentan esta "negación de la integridad virginal como la esencia y fundación natural de la vocación", algo que era de esperarse, ya que la virginidad es su tesoro. Por otro lado, existen en la Biblia indicios claros de que la virginidad tiene un valor espiritual mayúsculo; por ejemplo, en el Apocalipsis de Juan, en donde se habla incluso de la virginidad de los hombres como un requisito para la salvación en el Juicio Final. No obstante, estos textos cargados de imágenes arquetípicas simbólicas no deben leerse de manera totalmente literal y es posible que no se refieran a una virginidad absoluta, sino a una cierta pureza y a una forma de celibato.

Las vírgenes consagradas celebran una ceremonia de matrimonio con Cristo, la cual contiene un profundo simbolismo. Esta ceremonia seguramente no sufrirá cambios, pues las declaraciones del Vaticano no la afectan sustancialmente. Generalmente se requiere de 2 años de preparación para realizar la ceremonia de consagración y se pide, por obvias razones, que la mujer tenga más de 25 años.

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¿Podrán los aficionados mexicanos controlarse y no gritar "puto" en el Mundial, luego de nueva multa y advertencia?

Sociedad

Por: pijamasurf - 07/16/2018

¿Podrán controlarse los mexicanos y no dedicar su particular mentada al portero rival? En caso de no hacerlo, la FIFA amenaza con sanciones más importantes que una simple multa

Ante la euforia por la sorpresiva actuación de la Selección Mexicana, que venció a Alemania en su debut en la Copa Mundial Rusia 2018, una sombra pende sobre el fútbol mexicano: el inexpugnable grito de "puto" que se le dedica al portero rival en los saques de meta. Este grito, que se ha convertido en un distintivo de la afición mexicana, le ha costado una nueva multa a la selección -la onceava en su historia-. En este caso, una cifra casi simbólica de 10 mil francos suizos (o 204 mil pesos). Sin embargo, la FIFA ha advertido que podrían agravarse las sanciones.

Se ha empezado a especular que incluso, de seguir repitiéndose, esto podría llegar a costarle puntos en la mesa a la Selección, lo cual sería el más grande desastre de la historia del fútbol mexicano. Aunque es muy poco probable que esto suceda, se tiene contemplado que en los próximos partidos los aficionados podrán ser sacados del partido e incluso vetados de la Copa del Mundo. Es probable que hasta que no se tengan sanciones más fuertes, los incorregibles aficionados difícilmente dejarán de rebelarse y seguirán gritando "puto", un amague que parece ya parte de la idiosincracia mexicana.

Si bien es discutible si el grito "puto" es realmente homofóbico o no -en el sentido de que la palabra "puto" tiene diversos significados coloquiales según el contexto, uno de los cuales obviamente es homofóbico-, lo que es evidente es que entra en una ambigüedad que puede ser ciertamente ofensiva, y lo que es indudable es que es una vulgaridad, y aún más vulgar es que algunas personas defiendan esta manifestación como parte de la cultura popular mexicana, como hablando de una esencia de la mexicaneidad. Asimismo, el tema que llama la atención es la aparente incapacidad de las aficiones para controlarse -una incontinencia verbal- y hasta la fecha, numerosas campañas han probado ser totalmente inefectivas en lograr que los aficionados sigan una simple regla civil. Se trata, seguramente, de una atávica rebeldía a la autoridad. Ciertamente existe en México una falta de respeto a la autoridad, y más allá de la corrupción imperante, esta falta de respeto sólo produce mayor corrupción en todos los niveles.  

De aquí entonces que surja esa gran duda, de si acaso los mexicanos (muchos de los cuales parecen haber "echado la casa por la ventana" para asistir al Mundial) son capaces del más mínimo control emocional y respeto. Es cierto que son suficientemente ingeniosos como para crear un grito alternativo que genere la misma sensación humorística (y no el propuesto "¡eeeh Putin!"). Habrá que ver. 

Vale la pena leer una interesante crónica de los festejos de los mexicanos en Rusia, donde se cuenta cómo el buen fútbol de la Selección ha sido condimentado por las ocurrencias de los mexicanos, sus ingeniosas porras y sus hazañas, como meter tequila al estadio o asombrar a los casi siempre impávidos rusos con su marea verde de fiesta y borrachera. Más de 30 mil mexicanos, que han pagado por persona más de 250 mil pesos por asistir a la justa, llenan las calles con lo que las televisoras celebran como si se tratara de una muestra de o lo mejor de la cultura mexicana. Unos 375 millones de pesos, según los cálculos moderados, por reventar en Rusia. Por eso los rusos toleran la euforia ajena.