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3 cosas importantes que debes saber si eres joven y te masturbas seguido

Salud

Por: pijamasurf - 07/21/2018

3 cosas que los jóvenes deben saber sobre la masturbación

La masturbación es un tema complejo. Por una parte, existe una tradición ligada a la religión que advierte sobre los peligros de la masturbación, y por otra parte existe una corriente moderna secular que la ensalza como parte de una sociedad supuestamente sexualmente liberada, donde el sexo es considerado el máximo bienestar (sin embargo, no se hace énfasis en que la masturbación no es lo mismo que el sexo y no tiene los mismos beneficios). 

Evidentemente, resulta poco natural para la mentalidad moderna evitar la masturbación simplemente porque va en contra de un dogma o porque supone un pecado. La mentalidad moderna se ha habituado, sobre todo en el último siglo, a abrazar todo lo que produzca placer. No obstante, debido a la reacción vehemente en contra de todo lo religioso, pasa desapercibido el hecho de que detrás de los preceptos religiosos puede haber verdades morales, psicológicas e incluso energéticas o espirituales. La modernidad secular occidental rechaza sobre todo el cristianismo, pero esta no es para nada la única religión que advierte en contra de la masturbación: el hinduismo y el budismo -por sólo citar dos que suelen ser del agrado de la opinión pública- también advierten seriamente sobre el detrimento que puede suponer la masturbación, al menos si se busca una práctica espiritual y si se busca llevar el placer sexual a un estado de dicha suprema. El hinduismo en ninguna medida rechaza el sexo -salvo en casos específicos de ciertas prácticas ascéticas-; al contrario, lo eleva a un carácter divino. Pero, como hemos dicho antes, la masturbación no es lo mismo que el sexo. Si bien hay que mencionar que lo que realmente contraviene al hinduismo, particularmente en el yoga y el tantra, es la eyaculación. Hay algo que no se enseña mucho en las clases de yoga en Occidente, pero que es ineludible si se estudian los textos clásicos: el semen es la materia prima para la transformación espiritual y la energía sexual es sagrada, por lo cual debe conservarse y cultivarse.

Obviamente, este artículo está enfocado en los hombres. En este caso es menester diferenciar, ya que por diferentes cuestiones socioculturales y biológicas, las mujeres y los hombres viven una sexualidad distinta. En el caso de las mujeres, durante mucho tiempo en Occidente hubo una represión de la sexualidad femenina, por lo cual resulta -o al menos hasta hace poco resultaba- importante incluso estimular que las mujeres exploraran su propio cuerpo y se masturbaran. Esto sobre todo por el hecho de que aparentemente, la sexualidad giraba en torno a la penetración vaginal y en general, la mujer recibe más placer de la estimulación del clítoris (el clítoris debía ser explorado y cobrar protagonismo). Hoy en día hay mucho más conciencia de esto, aunque se sigue hablando de una "brecha del orgasmo" entre hombres y mujeres. Asimismo, por razones que no podremos explorar a fondo aquí, los hombres suelen ser más adictos a la pornografía y a consumir lo que se puede llamar una sexualidad pornográfica, que suele girar en torno a la satisfacción falocéntrica y la objetificación del cuerpo, lo cual crea hábitos un tanto nocivos cuando se cotejan con la vida real. En cierta forma, el fantasma de la masturbación pesa más sobre la sexualidad masculina. 

Habiendo hecho este largo preámbulo, pasamos a enlistar tres razones que creemos que los jóvenes harían bien en tomar en cuenta antes de masturbarse. Lo que proponemos aquí no significa que creamos que la masturbación está mal. Sabemos que incluso puede ser algo bueno en algunos casos, aunque siempre con moderación. Sin embargo, en el mundo eminentemente virtual en el que vivimos, para muchas personas la masturbación se ha convertido en un verdadero problema de salud y en un lastre que les impide vivir su sexualidad y espiritualidad de manera plena. Cabe mencionar que no queremos generar una conciencia culpígena -la cual es, en todo caso, mucho peor que la masturbación-, sino sólo invitar a reflexionar de una manera informada.

 

1. La masturbación puede drenar tu energía

Si bien es cierto que la masturbación puede ayudar a liberar la tensión -e incluso se cree que puede servir para evitar el cáncer de próstata-, también es cierto que eyacular seguido puede drenar la energía de un hombre. Particularmente, eyacular varias veces en un mismo día drena mucha energía -especialmente, cuando estas eyaculaciones ocurren en soledad frente a una pantalla-. En el caso del sexo esto puede muy bien ser compensado por el potente cóctel neuroquímico que produce la sexualidad (oxitocina y serotonina, entre otras hormonas), especialmente cuando hay un fuerte componente emocional. El drenado también es evidente en un sentido de tiempo y atención; la pornografía llega a convertirse en una contaminación audiovisual, una especie de espectro de la libido. Este tiempo puede ser dedicado a algo mucho más provechoso, incluido algo que luego permita tener sexo con una persona real.

Como sustento de esto, además de la simple evidencia física que cualquiera puede notar personalmente, existe el caso de los testimonios de la comunidad de No Fap, jóvenes que han dejado la masturbación y cosechado los beneficios. Uno de los usuarios de este foro de Reddit señala que después de 700 días, se siente mucho más fuerte y con la confianza renovada por saber que tiene la suficiente voluntad para cortar este hábito. Otro de los usuarios comenta que la "constante glorificación del sexo" en nuestra cultura ha "obnubilado nuestra perspectiva general". Otro incluso señala que dejar de masturbarse le dio superpoderes.

 

2. La advertencia de Freud: la masturbación puede hacer que sea más difícil que tengas sexo

Sigmund Freud, quien consideraba que la sexualidad era parte esencial del bienestar del ser humano, escribió en contra de la masturbación, en parte porque creyó que el onanismo afecta el carácter y obstruye la voluntad y el deseo de salir a buscar la auténtica unión sexual que se anhela. Freud dijo que la masturbación:

pervierte el carácter [de una persona] en más de un sentido... pues lo acostumbra a alcanzar fines importantes sin esfuerzo alguno, por caminos fáciles y no mediante un intenso desarrollo de energía, y en segundo lugar, eleva el objeto sexual, en sus fantasías concomitantes a la satisfacción, a perfecciones difíciles de hallar luego en la realidad.

A fin de cuentas, lo que generalmente se está buscando cuando uno se masturba es tener sexo. Y aunque en algunos casos la masturbación puede ser un buen paliativo, especialmente porque tener sexo no necesariamente es algo accesible a todos, cuando esta conducta se convierte en un hábito arraigado suele ir en contra de una vida saludable que, a su vez, permite los individuos ser atractivos y tener una actitud que los conduzca a tener una pareja. 

 

3. El semen es un néctar energético/espiritual: si lo dilapidas, no hay yoga

En esto coinciden con idéntica intensidad el hatha yoga, el tantrismo y el taoísmo. Quizás alguien pueda pensar que esto es mera superstición, y eso es respetable en el caso de que esa persona no practique alguna disciplina espiritual (pues la mayoría coincide en esto, de una u otra forma). Para estas disciplinas, que tienen un trabajo energético interno, el semen es la energía vital que debe ser conservada, nutrida y transformada. No es una exageración decir que gran parte del taoísmo y el yoga consisten simplemente en diversas técnicas para permitir que la esencia vital fluya hacia arriba y despierte los canales de energía del cuerpo, así como también para evitar la eyaculación durante una relación sexual. En algunos textos del hatha yoga, circular el semen a la cabeza es equivalente a lo que se conoce como el despertar de la energía kundalini. Literalmente el semen, el "bindu", cuando se transmuta se vuelve "amrita", el "néctar de la inmortalidad" que se derrama por todo el cuerpo en una cascada de éxtasis y es también, en el tantra budista, el "bodhichitta" (el espíritu de la iluminación). En el taoísmo, la alquimia interna consiste en transmutar el semen o esencia vital (jing) en espíritu (shen). Tanto en el taoísmo como en la ayurveda -la ciencia de la larga vida- se considera que dilapidar el semen afecta la longevidad de un individuo. Quizás todo esto pueda ser muy esotérico, pero al menos hace pensar en que tal vez la importancia que se le da al semen en estas tradiciones -y a la energía sexual como algo sagrado- no es casual. En cualquier caso, el lector debe experimentar por su propia cuenta, y una buena forma de hacerlo es hacer ejercicios de yoga o qigong sin masturbarse, y comparar la diferencia respecto de cómo se siente energéticamente cuando sí se masturba. 

 

Lee también: Técnicas taoístas para retener la eyaculación

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Estudio muestra que la meditación reduce la productividad de los trabajadores (pero hay algo que aclarar)

Salud

Por: pijamasurf - 07/21/2018

Un polémico estudio sugiere que la meditación va en contra de la productividad laboral, pero hay mucho que revisar sobre dicho análisis

Los investigadores Kathleen D. Vohs y Andrew C. Hafenbrack publicaron hace unos días un artículo en el New York Times titulado "Oye, jefe, tal vez sea mejor que tus empleados no mediten". Utilizando técnicas de meditación de atención plena (mindfulness) que compañías como Apple, Google o Nike alientan a sus empleados a aprender, su investigación parece mostrar que la meditación hace que las personas se desmotiven. Y, sugieren, la motivación es una de las características más importantes para la productividad, más importante que la relajación en este tipo de escenarios. 

La atención plena (mindfulness) podría ser contraproducente en el trabajo. Una técnica central de la meditación de la atención plena es aceptar las cosas tal como son. Sin embargo, las compañías quieren que sus empleados estén motivados. Y la misma noción de motivación -desear obtener un futuro más deseable- implica un cierto sentido de descontento con el presente.

Los investigadores concluyen que, en general, la motivación propia de la fuerza laboral está en conflicto con la calma y la ecuanimidad de la meditación.

Para llevar a cabo este estudio, se formaron dos grupos: uno recibió instrucciones en cuanto a una técnica de meditación y el otro no. Luego, los participantes realizaron tareas ordinarias de oficina. Los investigadores notaron que aquellos que meditaron exhibieron menor motivación, si bien la meditación no afectó la calidad de su trabajo. "Estas personas no tenían ganas de trabajar en sus tareas, ni quisieron pasar la misma cantidad de tiempo en completarlas". Es decir, la falta de motivación cancela los posibles beneficios de estar más calmados y concentrados. Los científicos comparan la meditación con una siesta: de la misma manera que la meditación, una siesta refresca la mente, pero "¿quién se despierta después de una siesta con ganas de organizar archivos?". (No obstante, no mencionan que después de un rato, ya despabilado, el individuo que tomó una siesta tiene más energía para trabajar).

Por otro lado, en un estudio mundial de Gallup se demostró la importancia de la motivación en el trabajo, pues se encontró que las compañías con empleados más motivados superan en productividad y crecimiento a las demás. Este punto es central para la hipótesis de los investigadores.

Ahora bien, este estudio tiene muchos problemas, como ha sido notado en los comentarios del Times, que son más interesantes que la nota. Por una parte, hay que notar que dicha investigación no tomó en cuenta la experiencia previa en meditación de los sujetos del experimento. Simplemente se les puso a meditar y luego, a hacer una tarea. Los investigadores con más experiencia en este campo, como Richard Davidson, han señalado que muchos de los beneficios de la meditación tienen que ver con una práctica sostenida. Algunos se empiezan a notar después de algunas semanas, otros tardan años. 

Otra cosa que el estudio no toma en cuenta es que la meditación, al estar claramente asociada con la reducción del estrés y la ansiedad, contribuye a que las personas no falten al trabajo. Así que, en todo caso, habría que sopesar las cosas: trabajadores más calmados y más desmotivados vs el ausentismo de trabajadores motivados pero estresados. Uno no esperaría beneficios relacionados con hacer cualquier tarea en una persona a la que se le ha dado una sola clase de violín -y sin embargo, esto no prueba que tocar un instrumento musical no redunde en beneficios cognitivos cuando se hacen otras tareas-.

Si esta investigación puede replicarse -algo dudoso, ya que sólo menos de la mitad de los estudios científicos que tienen que ver con psicología cognitiva y conductual pueden replicarse-, apuntaría a algo que los maestros budistas mencionan constantemente. La atención plena es una técnica budista secularizada y al enseñarse como una mera técnica de productividad o reducción del estrés pierde algo esencial, que es el mismo dharma. Es decir, se enseña atención plena, sin la filosofía y sin la moralidad que conlleva en su contexto original. La meditación sin sabiduría es una mera técnica de concentración que puede ser usada igual por un francotirador que por un futbolista, sin que altere sustancialmente el carácter de la persona. Una persona que aprende a meditar de la mano de las enseñanzas budistas -por ejemplo, los cuatro pensamientos que llevan al dharma- tendrá seguramente una fuerte motivación para hacer aquellas cosas que conducen a su genuino bienestar. Este individuo seguramente estará motivado para trabajar, claro que su trabajo tiene que tener sentido y no sólo ser una mera tarea mecánica en la que él es solamente un tornillo más en el ciego engranaje de la corporación.

Aunque es sumamente problemático y llega a conclusiones precipitadamente, quizá este artículo pueda servir de algo, al ir en contra de la fiebre del mindfulness y su excesivo hype en los medios. La meditación, como se enseña en el mundo occidental actualmente, es una especie de nueva aspirina, un paliativo para males cotidianos, no una panacea. Esto no significa que no sea importante y útil, pero es una forma reducida de su potencial y, en ese sentido, debe ser repensada y reformulada para integrar sus aspectos más profundos. El problema aquí yace en que éstos pueden entrar en conflicto con los paradigmas materialistas seculares. Pero si no se incorporan estos aspectos -el prajna y el shila, junto con el samadhi del sendero budista- lo que tendremos será siempre una meditación diluida, apenas la punta del iceberg, un espejismo de lo que es en realidad la meditación. Si nos atenemos a las enseñanzas tradicionales, meditar para ser más productivo en el trabajo no es una buena motivación para practicar, así que no debe sorprendernos si no genera buenos resultados -si bien como norma, después de un tiempo, hace más fresca y flexible a la mente-. La auténtica motivación tradicional es meditar para liberarse del samsara (la existencia cíclica condicionada). Como dicen los investigadores, las personas motivadas en el trabajo necesitan estar desconentos, ansiosos por el futuro -para que la máquina nunca pare-, y esto es lo que la meditación busca eliminar, pero no en el sentido pasajero de un analgésico que trata los síntomas, sino de raíz.

Por último, si en realidad la meditación produce desmotivación, como dice uno de los comentadores del NYT, entonces lo que deberíamos hacer no es que los empleados mediten, sino que los CEOs mediten para que, así, pierdan ambición y dejen de destruir el planeta con su insaciable deseo de crecimiento infinito.