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Guillermo del Toro relata su experiencia con un OVNI y cómo le reveló que existe algo más 'vasto' en el universo

Magia y Metafísica

Por: pijamasurf - 05/21/2018

En este video, Del Toro cuenta una experiencia con un OVNI que lo marcó cuando tenía 15 o 16 años

Guillermo del Toro es conocido por su gran imaginación y por conjurar en sus películas monstruos y seres mitológicos. Anteriormente el director mexicano ha hablado sobre experiencias con posibles fantasmas en su infancia, y recientemente le contó a James Cameron una fascinante experiencia en la que avistó un OVNI. Seguramente, estas experiencias estimularon su imaginación tempranamente y le hicieron abrirse a lo sobrenatural.

Hablando con Cameron sobre el poder de la ciencia ficción como un género que nos hace pensar sobre la vastedad del universo, Del Toro mencionó una experiencia que vivió cuando era un adolescente y que le abrió la mente a la posibilidad de que exista una realidad más allá de lo que conocemos e incluso imaginamos, algo que "está más allá de la naturaleza... No hay duda en mi mente de que hay algo más vasto... Vi un OVNI".

Cuando tenía 15 o 16 años, cuenta Del Toro, él y un amigo se estacionaron a un lado de la carretera con un six pack de cervezas -el cual no llegaron a abrir, asegura el director-. Estaban viendo las estrellas y platicando cuando apareció "una luz no lineal" que se movía por todos lados en el horizonte, obviamente, con una tecnología nunca vista. Los jóvenes le tocaron el claxon y le echaron la luz de los faros, y el OVNI reaccionó acercándose. Del Toro señala que el aparato estaba "mal diseñado". Era un platillo volador con luces que le daban vueltas. El típico OVNI de la época clásica. "Sé que es una decepción, pero así era", dice. La experiencia no fue muy agradable: al principio sintieron asombro, luego pánico, y al final acabaron huyendo en su vehículo. Cameron comenta que seguramente los aliens -o quiénes fueran- se divirtieron espantándolos. 

 

Vía Daily Grail

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Para los astrólogos tradicionales esta conjunción, que se empieza a sentir a finales de marzo, es infausta y funesta y terrible; requiere del más alto cuidado y trabajo

El 2 de abril se presentará la conjunción exacta de Marte y Saturno en el grado 8 de la constelación de Capricornio. La más reciente conjunción entre Marte y Saturno ocurrió el 25 de agosto del 2016 y la siguiente se presentará el 31 marzo del 2020. Según la astrología tradicional, este es un evento sumamente infausto y merecedor del más alto cuidado. Para los astrólogos tradicionales Marte (el planeta de la guerra y el conflicto) y Saturno (el planeta de la muerte y los castigos) son los dos "maléficos", los planetas más adversos y desafortunados. Una conjunción generalmente amplifica sus efectos.

Se debe mencionar que la conjunción está activa por varios días antes y después del 2 abril, ya que una conjunción para algunos astrólogos tiene influencia hasta a 10 grados de diferencia. Por si fuera poco, la conjunción de Marte-Saturno se presenta con una cuadratura con el Sol y Mercurio retrógrado en Aries, dos naturalezas contrastadas y opuestas en un ángulo duro. Aries, el signo en el que Saturno tiene su detrimento, es un signo impulsivo, fogoso, pasional, mientras que Capricornio es reflexivo, cauteloso, conservador. Esta misma oposición es intrínseca a Marte y Saturno, ya que Marte rige a Aries -la energía vehemente, un signo de fuego- y Saturno a Capricornio -una energía melancólica, un signo de tierra, frío y seco-. Por otra parte, esto no es del todo negativo, pues en Capricornio Saturno tiene su domicilio y Marte está exaltado, lo cual permite también la expresión de las mejores cualidades de estos planetas. De cualquier manera se esperan 2 semanas difíciles, desafiantes, en las cuales se recomienda la paciencia, el cuidado, la reflexión, no quemar las naves, no desesperarse y no frustrarse si las cosas no fluyen como se piensa.

El astrólogo helénico Vetio Valente describe a Saturno con palabras como maligno, mezquino, solitario, engañoso, estricto, miserable, falto de energía, lleno de obstáculos, triste... Para Marte usa palabras como violencia, guerra, exilio, mentiras, vanidad, robo, enojo, peleas, pleitos legales, aventuras amorosas, fuerza, liderazgo, acción, fuego, hierro. El astrólogo William Lilly dice de Saturno que, afligido, es  envidioso, ambicioso, celoso, desconfiado, timorato, sórdido, necio, misógino, mentiroso, maligno, nunca está contento y siempre está quejándose. Marte, cuando está afligido, es deshonesto, carece de modestia, ama el conflicto, el robo, el asesinato, la conmoción, la sedición, la traición, es un espíritu turbulento, obsceno, impulsivo, inhumano, inmoral, furibundo. Marte es el planeta de los tiranos, de las arterias, del color rojo, de las fiebres.

Como podemos ver, Saturno y Marte astrológicamente comparten algunos elementos de lo más ruin y bajo de la naturaleza, lo que Jung llamaba la sombra. Asimismo entran en conflicto puesto que uno necesita el reposo, la reflexión, la lentitud, el cuidado y el otro es la explosividad, la vitalidad, el impulso. Esto genera obviamente una dificultad, naturalezas que tiran para lados distintos. Dicho eso, sería absurdo pensar que todo es desgracia y que uno simplemente debe encerrarse y rezar por que las cosas no sean demasiado aciagas (aunque un poco de reserva contemplativa no está de más). Si se consideran estos planetas como arquetipos o patrones colectivos que son parte de la naturaleza y de la psique, entonces uno entiende que también presentan fases de trabajo, aprendizaje e incluso arrojan luz sobre procesos inconscientes que debemos resolver. Ambos planetas hacen énfasis sobre la importancia de la acción y el trabajo. Marte es la fuerza y energía que impele a actuar, y Saturno es la ley moral que obliga a actuar y que castiga o retribuye los actos. Saturno es el arquetipo del viejo, duro y juicioso padre (el Padre Cronos, el Señor del Karma), que exige a sus hijos y que si no obtiene respuesta puede ser sumamente cruel (hasta el punto de devorarlos). Si entendemos a estos planetas como dioses, como númenes que aparecen en la vida, debemos entonces rendirles culto, haciendo sacrificio, como si fuere, en el altar de estos dioses, dándoles la comida que les gusta. Y estos dioses piden disciplina, fuerza, valentía, acción, y a la vez paciencia, tesón y compromiso con una estructura moral. Así entonces, la mejor forma de sortear esta conjunción maléfica es manteniendo el orden y cumpliendo con el deber, con aquello que uno sabe hacer, más allá del placer o el dolor, siguiendo con ahínco y ecuanimidad un propósito trascendental.