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¿Son sólo dos las opciones de vida para el ser humano? ¿La seducción o la angustia?

No importa qué, el ser humano es capaz de convertir casi cualquier cosa en distractor de su propia angustia y en máscara de su malestar. Religión, política, arte, sustancias como el alcohol o las drogas, banalidades como las que circulan a cada instante en la televisión y ahora en las redes sociales, seducción en todas sus formas, tanto trabajo como pueda soportar, la “ciencia” y el “conocimiento”… Y es capaz también de entretenerse así toda su vida, en espera de que le llegue su hora. 

Pero por alguna razón encuentra sumamente difícil parar por un momento y mirar esa angustia de frente e interrogar su malestar, preguntarse de dónde vienen o por qué se han asentado en su vida y si acaso podría vivir de otro modo. Pareciera que el ser humano prefiere perder su tiempo así, en eso, que “perder” algunos minutos de su día no para conocerse a sí mismo, porque eso también puede convertirse en un entretenimiento, sino para vivir realmente, tomar conciencia plena de la vida, experimentar este flujo imparable que llama vivir y preguntarse al instante siguiente si eso que que sintió, si eso que percibió es la experiencia que desea. 

A eso se refiere Kierkegaard: la vida no es un problema que deba resolverse, es una realidad que necesita experimentarse. 

A eso se refiere Nietzsche: si esta noche un demonio llegara a tu habitación y te revelara de pronto que todo lo que has vivido hasta ese instante lo volverás a vivir una y otra vez, por los siglos de los siglos, ¿qué pensarías? Tu vida, tal y como la has vivido y conducido hasta el momento, ¿soportaría esta condena del eterno retorno de lo mismo? ¿La soportaría a tal grado que escucharías el dictado del demonio no como una condena, sino sólo como una nueva circunstancia de tu existencia que enfrentarías incluso con cierta alegría?

Hasta ahora, ¿puedes decir que has vivido realmente? La hora que acaba de transcurrir, la mañana de este día, la semana pasada, el mes que terminó, los últimos 5 o 10 años… ¿puedes decir que has aprovechado plenamente tu vida? Tu vida. No la vida de tus padres o de alguien más en tu familia, no la vida del capitalismo, no la vida del patriarcado, no la vida del país o la época o la cultura en que naciste. Tu vida. ¿Qué experiencia te devuelve tu propia vida?

El ser humano debe tomar conciencia de la vida y vivir, o tomar conciencia de la muerte y vivir. Todo estado intermedio es estar muerto en vida.

 

Del mismo autor en Pijama Surf: Desamor y reconquista del instante: una fórmula contra el miedo a la libertad de nuestra época

 

Twitter del autor: @juanpablocahz

 

Imagen de portada: Pedro Tapa

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Nietzsche sobre el momento en el que superó la depresión

Filosofía

Por: pijamasurf - 03/09/2018

Nietzsche sobre cómo el dolor es el gran liberador del espíritu

La gaya ciencia es un libro recordado, sobre todo, porque allí Nietzsche anuncia la llamada "muerte de Dios" y por lo tanto el proyecto de autoafirmación y autoliberación del hombre que debe proveer sentido para sí mismo, un proceso que él mismo vaticinó que no iba a ser sencillo; construirse de entre las ruinas y sin un orden moral podía ser proceso traumático, especialmente para hombres débiles. Nietzsche tendría numerosos problemas de salud, particularmente mentales. Pero este libro marca un momento de efusión y fuerza en su filosofía. El libro inicia con un Nietzsche que anuncia los renovados bríos de su espíritu que supera la depresión:

La gratitud fluye continuamente, como si algo inesperado acabara de ocurrir -la gratitud del convaleciente- pues la convalecencia fue inesperada. "La ciencia gaya": eso significa la saturnalia de un espíritu que ha pacientemente resistido una terrible presión continua -con paciencia, severidad, fríamente, sin ceder, pero sin esperanza- y quien de súbito se ve atacado por la esperanza, la esperanza de la salud, y la embriaguez de la convalecencia  Qué puede tener de extraño que ahí salga a la luz mucho de irracional e insensato, mucha intencionada ternura, derrochada incluso en problemas que tienen una piel llena de púas y que no dejan acariciar ni atraer. Todo este libro no es otra cosa que una diversión tras una larga indigencia e impotencia, la exultación de la fuerza que vuelve, de la fe nuevamente despertada en un mañana y en un pasado mañana, del repentino sentimiento y presentimiento de futuro, de cercanas aventuras, de mares que vuelven a estar abiertos, de metas que vuelven a estar permitidas y en las que se vuelve a creer. 

Un Nietzsche exultante se desborda y nos recuerda esa aurora siempre posible de la conciencia, especialmente cuando uno es capaz de soportar el dolor y las adversidades con entereza. En este libro Nietzsche desarrolla su idea del amor fati, ese sí, enorme hacia toda la existencia, sin importar si es dolorosa o placentera. Nietzsche escribe:

Vivir: esto significa para nosotros transformar constantemente en luz y llama todo lo que somos, también todo lo que nos afecta, y no podemos en modo alguno hacer otra cosa. Y en lo que concierne a la enfermedad, ¿no estaríamos casi tentados de preguntar si podemos siquiera prescindir de ella? Sólo el gran dolor es el liberador último del espíritu... Sólo el gran dolor, aquel largo y lento dolor que se toma tiempo, en el que somos quemados como madera verde, por así decir, nos fuerza a nosotros filósofos a descender a nuestra última profundidad y a despojarnos de toda la confianza, de toda la placidez, de todos los velos, de la gentileza y la mezquindad en las que tal vez hemos instalado nuestra humanidad. No estoy seguro si el dolor nos "mejora", pero sé que nos vuelve más profundos. 

El dolor y la enfermedad, lo han sabido todos los grandes hombres, nos permiten sondear también los abismos y las sombras, e integrar la totalidad de la experiencia. El caracter humano necesita pruebas para crecer. Nietzsche dice que no sabe si una enfermedad nos llega a mejorar, pero es seguro que nos hace más profundos y por lo tanto nos hace vivir en lo hondo, en lo que tiene más significado y está más cerca del corazón de las cosas.

 

(Con información de Brain Pickings)