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¿Quieres escribir? El escritor Ernest Hemingway tiene un consejo para ti

Arte

Por: pijamasurf - 02/24/2018

En una carta a Francis Scott Fitzgerald, el gran Ernest Hemingway resumió con lucidez el único requisito indispensable para escribir

La primavera de 1934 fue una época en donde se respiraba tensión en cada esquina de Europa: la expansión del gobierno nazi privó de su nacionalidad a Albert Einstein debido a su origen judío, España invadió y ocupó el Ifni en África, Italia inauguró –y Roma ganó– la II edición de la Copa del Mundo. Se buscaban, casi hasta por debajo de un tapete, las buenas noticias o al menos aquellas que no exhalaran muerte y putrefacción; no importaba que fuesen de personas con premisas de vida o ideales políticos completamente diferentes a las de uno, se trataba tan sólo de entablar la esperanza en la humanidad a través de los vínculos. Quizá esta es la razón por la cual una carta de Ernest Hemingway para F. Scott Fitzgerald fue tan importante para esta época, pues eran dos amigos que compartían con la escritura sus convicciones, sus crisis, dificultades y consejos a la hora de escribir.

Después de 9 años de su gran éxito, The Great Gatsby, Fitzgerald acababa de publicar Tender is the Night y buscaba una retroalimentación sincera de su amigo. Se dice que Hemingway (ganador del Pulitzer por El viejo y el mar y quien, en palabras de Maria Popova, fue un “misil de amor tenaz, lejano a ser amable como Beckett y distante de ser intelectualmente elegante como Margart Fuller, y sin embargo fue brillante y rebosante de consejos sobrios para cualquier escritor”) dio una respuesta que fue realmente “una trova de sabiduría y deleite”, pese a ser un hombre que había perdido toda fe en la humanidad. Te la compartimos a continuación:

Querido Scott:

Me gustó y no me gustó. Inició con la maravillosa descripción de Sara y Gerald. Entonces empezaste a tontear con ellos, los hiciste pasar por cosas que no les pertenecían, cambiándolos en otras personas y no puedes hacer eso, Scott. Si los tomas por personas reales y escribes sobre ellos, no puedes darles otros padres de los que ya tienen –ellos son el resultado de sus padres y de lo que les pasa–, no puedes obligarlos a hacer algo de lo que no serían capaces… La creación es la cosa más fina, pero no puedes inventar algo que no podría realmente pasar.

Eso es algo que se supone que deberíamos hacer cuando estamos en nuestro punto más creativo –inventarlo todo– pero acercarlo tanto a la realidad que luego tenga que pasar de esa manera.

Maldita sea, tomas libertades con los pasados y futuros de las personas que no producen personas, sino unas jodidas maravillosas historias falsas. Tú, quien puede escribir mejor que nadie más, que eres un piojoso con talento que tienes que – con él. Scott, por el amor de Dios, escribe y escribe sinceramente sin importar quién o qué salga herido, pero no hagas tontos compromisos. Podrías escribir un buen libro sobre Gerald y Sara si tan sólo los conocieras un poco mejor y no tuviesen ningún sentimiento, excepto pasar, si eso fuese verdad.

Hay lugares maravillosos y nadie o ninguno de los chicos puede escribir una buena mitad ni crear una buena lectura si no sale de ti, pero estás fingiendo demasiado en este libro. Y no necesitas eso… Hace mucho tiempo dejaste de escuchar salvo a las respuestas de tus propias preguntas. Tienes mucho material muy bueno que a veces no era necesario colocar dentro de la historia. Por eso un escritor se seca –todos nos secamos. No es un insulto hacia tu persona–, no escuchar. De ahí viene todo. Ver, escuchar. Observas bastante bien. Pero has dejado de escuchar.

[…] El libro es mucho mejor de lo que te digo. Pero no es tan bueno como lo podrías hacer.

[…] Somos como unos acróbatas malísimos pero hacemos algunos de los saltos más poderosos y  finos, Bo, y todos tienen esos otros acróbatas que no saltan.

Por el amor de Cristo, escribe y no te preocupes por lo que dirán los chicos ni si será una obra maestra ni mucho menos. Yo sólo escribo una página de una obra maestra y 91 páginas de mierda. Intento poner la mierda en el bote de la basura. Tú sientes que tienes que publicar basura para hacer dinero para vivir y permitir vivir.

[…] Olvida tu tragedia personal. Todos estamos jodidos desde el principio y tú tienes que estar especialmente dañado hasta la chingada antes de poder escribir seriamente. Pero cuando estés así de lastimado, úsalo –no te engañes–. Ten esperanza como si fueras un científico –pero no pienses que nada tiene importancia porque realmente te está pasando a ti o a alguien a quien estimas–… Ya vez, Bo, no eres un personaje trágico. Ni yo lo soy. Sólo somos escritores y lo que deberíamos hacer es escribir.

[…] Sobre esta vez no te culparía si me dieses un puñetazo. Dios, es maravilloso decirle a otra persona cómo escribir, vivir, morir, etc.

[…] Scott, los buenos escritores siempre regresan. Siempre. Tú eres el doble de bueno ahora de lo que eras cuando pensabas que eras maravilloso. Ya sabes que yo nunca pensé mucho sobre Gatsby en su momento. Pero sé que ahora puedes escribir el doble de brillante de lo que pudiste  llegar a hacer. Lo único que necesitas es escribir con sinceridad y despreocuparte por el destino.

Sigue y escribe.

De todas maneras te estimo jodidamente mucho y me gustaría tener la oportunidad de platicar a veces.

[…]

Siempre tu amigo,

Ernest

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Arte

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Actualmente los ukiyo-e son, según la curaduría del Metropolitan Museum of Art, las piezas más sorprendentes que existen en el mundo de la imprenta

El ukiyo-e, traducido como “las pinturas del mundo flotante”, es un estilo de xilografía ancestral que dió como resultado una producción innumerable de hermosas pinturas japonesas. Comenzó en el Japón de los siglos XVII a XIX, con paisajes, obras de teatro, luchadores de sumo, actores populares e incluso con escenas de sexo explícito, y se popularizó gracias a su accesible costo y a su producción masiva: quienes consumían este tipo de arte eran habitantes y turistas de los centros urbanos de Eda –Tokio–, Osaka y Kioto. Lo característico del ukiyo-e son sus trazos tan finos, su composición original y la belleza de sus colores.

Desgraciadamente, cada vez son menos los artesanos con el conocimiento y la capacidad de reproducir estas obras de arte y por ello, el Instituto Adachi de Xilografía y la Fundación Adachi para la Conservación de las Técnicas Xilográficas procuran no escatimar esfuerzos para no sólo dar a conocerlo al mundo sino también transmitir sus métodos, para prolongar la vida de este arte. Para uno de los responsables del instituto, Nakayama Meguri, se trata de un método que implica “un gran respeto por la tradición y la técnica empleadas durante el período Edo”.

Para el proceso, el silencio y la concentración ocupan el taller, y el artesano utiliza planchas de madera de cerezo –dura y fina a la vez– en donde unta manualmente una cola hecha de arroz –llamado wanori– y coloca un dibujo en papel japonés muy fino. Una vez que la hoja queda impregnada sobre la madera con la tinta china del dibujo, la hoja empieza a hacerse jirones y el grabado con una gubia brinda relieves. Así se graba todo el dibujo sobre una primera plancha llamada amohina; se coloca una hoja en el lugar que permita una estampación correcta. A continuación, el artesano graba planchas y colores que se van a estampar –principalmente, entre ocho y 10 colores, y entre cuatro y cinco planchas–. Hay ocasiones en que un artesano puede tardar hasta 3 semanas en grabar todas las planchas necesarias para la xilografía, ya que se requiere precisión a la hora de realizar el grabado.

Actualmente los ukiyo-e son, según la curaduría del Metropolitan Museum of Art, las piezas más sorprendentes que existen en el mundo de la imprenta. Por ello, el proyecto del programador e ingeniero de Khan Academy, John Resig, lanzó en el 2012 una plataforma con más de 213 mil impresiones ukiyo-e recolectadas de 24 museos, universidades, bibliotecas, casas de subastas y distribuidores de todo el mundo. De hecho, en dicha plataforma se encuentran impresiones previas de su época dorada: grabados desde mitades del siglo XVI hasta los de una época contemporánea y moderna de la década de los 50 del siglo XX. Para acceder a esta plataforma, da clic aquí; por mientras, disfruta de las obras que compartimos a continuación.