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¿Por qué la tarde del domingo puede ser tan triste? Aquí algunos motivos y soluciones posibles

Buena Vida

Por: pijamasurf - 02/04/2018

El domingo llega a su fin acompañado de una señal distintiva: el aburrimiento, la tristeza y aun cierta inconfundible angustia

Quizá no haya momento más melancólico de la semana que la tarde del domingo. Quizá te reuniste con tu familia o tus amigos, quizá saliste a pasear, hiciste un viaje corto, tal vez dedicaste el fin de semana a trabajar en un proyecto personal o simplemente te tomaste un descanso de tu rutina usual. Como sea, eso termina. A esa hora ya estás en casa, quizá mirando la televisión o una serie, tal vez tomándote un café… probablemente también estés pensando en todo aquello que te espera el lunes, en tus pendientes, tus tareas, y quizá eso no hace más que agudizar tu angustia.

¿Qué tiene este momento del día y de la semana que puede hacerlo tan triste? ¿Es sólo la perspectiva de las obligaciones por venir y el fin del descanso lo que nos oprime? ¿O hay más?

Como mucho de lo humano, la tristeza también es un patrón mental, una respuesta aprendida que surge en situaciones y circunstancias determinadas. En muchos casos, la tarde del domingo se experimenta con angustia porque de algún modo significa dejar de hacer lo que queremos y nos gusta y regresar a algo que no disfrutamos del todo pero que estamos obligados a realizar. 

En este sentido, con cierto ánimo filosófico podríamos hablar de una especie de dilema entre la libertad y la obligación, o entre la autenticidad de lo que somos y aquello que en “horarios laborales” necesitamos fingir que somos.

Si es así, cabría preguntarse no tanto por la situación sino por la respuesta. ¿Por qué ante esa situación nuestra reacción es el abatimiento? ¿Por qué nos dejamos oprimir por las circunstancias? ¿Por qué, de todas las emociones que el ser humano puede experimentar, precisamente la tristeza?

Esta es una respuesta que toca a cada cual responder. Las pistas casi siempre están en nuestra memoria, así como la posibilidad de solución.

De cualquier manera, compartimos a continuación algunas sugerencias que ayudan a combatir ese ennui dominical.

Imagen: Nigel Van Wieck

Intenta no dejar tus pendientes laborales o escolares para el último minuto

Si de por sí las tardes de domingo pueden ser difíciles, más aún si las colmas de trabajo, tareas u otro tipo de obligaciones que necesitas tener listas para la mañana del lunes. Organiza mejor tu tiempo y reserva estas últimas horas del domingo para salir dulcemente del fin de semana y entrar lo mejor posible a la semana laboral.

 

Utiliza los viernes para preparar el lunes

Si sabes que el lunes por la mañana todo estará listo para que retomes tu rutina, es muy probable que entonces el domingo no tengas mucho de qué preocuparte. Piensa con previsión e intenta el viernes por la tarde preparar lo que necesitarás al inicio de tu semana laboral. De ese modo, el fin de semana será un momento en el que efectivamente dediques el tiempo a lo que quieres.

 

Actívate

Bertrand Russell señaló alguna vez la contradicción entre una forma de vida que nos ha llevado al sedentarismo y la pasividad y, por otro lado, la necesidad de movimiento de nuestros cuerpos. En el balance entre una y otra circunstancia el ser humano se queda con un exceso de energía que al parecer no sabe reconducir, que almacena o canaliza hacia actividades poco provechosas para sí y a veces incluso destructivas. La tristeza, en ese sentido, es también un exceso de energía mal conducido, interiorizado a tal grado que ahoga al sujeto. 

A este respecto, piensa en la posibilidad de hacer algo los domingos por la tarde. Salir a correr o al menos a caminar, quizá ayudar como voluntario en una asociación cerca de tu casa, tal vez cocinar, limpiar el lugar donde vives, escribir, leer, etc. Algo que no mires como una obligación sino con gusto, y que te mantenga en un estado de actividad y también de placer.

 

Date cuenta de que el tiempo no existe

La división humana del tiempo es, en esencia, una invención. El tiempo no es más que un flujo interminable, único, al que seccionamos imaginariamente y le impusimos algunas cuantas designaciones para hacerlo o más comprensible o menos agustiante. Pero lo cierto es que, en cierto modo, el tiempo no existe. Existen la vida y el transcurso de la vida. Tu vida. Si los domingos por la tarde se hacen así, melancólicos, tristes, quizá podrías preguntarte por qué, pero en serio, pensando menos en el domingo en sí que en tu propia vida. ¿Qué intenta decir esa tristeza?

 

También en Pijama Surf: ¿Por qué aceptamos tan fácilmente trabajos que nos enferman, nos endeudan y nos esclavizan?

Imagen de portada:  Q Train, Nigel Van Wieck (1990)

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3 razones por las cuales el sexo es el mejor remedio para la resaca

Buena Vida

Por: pijamasurf - 02/04/2018

La ciencia y el arte coinciden en que el sexo es un gran remedio

El genial escritor Kingsley Amis, en su delicioso libro Everyday Drinking, toca ese eterno tema que es la resaca. Primero hay que señalar que Amis ve en la resaca, en esa cruda realidad, en esa intensidad desnuda en la que la depresión nos hace apreciar una verdad de la existencia (que es sufrimiento, que es impermanente, que el placer también necesariamente deriva en dolor, etc.), una posibilidad única de conocimiento moral y espiritual. Se debe considerar no sólo sus aspectos fisiológicos, y es que se trata de "una superestructura metafísica cintilante" que hace de la resaca "una ruta única hacia el autoconocimiento y la autorrealización".

Dicho eso, Amis da luego, apelando al increíble mundo de los remedios caseros, algunas ideas o consejos para tratar o sobrellevar la resaca. La primera es agradecerla, ya que es evidencia de que uno ya no está borracho. La segunda, que es la que nos interesa aquí, es tener sexo. Existen tres razones por las cuales el sexo es probablemente el mejor tratamiento para una resaca.

 

1. El alcohol es depresivo; el sexo es antidepresivo

Más allá de la euforia de las primeras copas, el alcohol es finalmente una sustancia depresiva, como la cruda bien prueba. El sexo, por otro lado, genera un coctel de neurotransmisores que mejoran el estado de ánimo, desde la llamada hormona del amor, la oxitocina, hasta la serotonina, entre otras sustancias. Amis señala que el sexo es un tonificante emocional, pero advierte que uno debe tener sexo con una persona indicada, ya que, por ejemplo, tener sexo durante la cruda con alguien con quien uno sabe que no debería hacerlo sólo ampliará la depresión más tarde que temprano. Por otro lado, si logras conjugar el placer del sexo con el sentimiento vibrante del amor, ya estás del otro lado. 

 

2. El sexo es un buen ejercicio; justo el ejercicio que necesitas

Habiéndose hidratado antes, el sexo es un excelente ejercicio, ya que conjuga -al menos en algunas de sus posibilidades- un ejercicio cardiovascular con una gran relajación -especialmente si se pone atención a la respiración-. Además, sudar un poco limpia al cuerpo de las toxinas acumuladas. Por otro lado, el sexo tiene la capacidad de mover la energía hacia el centro del cuerpo y hacerla circular, algo que es especialmente importante durante una cruda, cuando la circulación suele estar en un estado lamentable. Muchas personas comen "confort food" o hacen ejercicio intensamente para curarse de la resaca, pero no hay mejor "confort food" que el sexo: un "comer" que a la vez quema calorías. 

 

3. El sexo es bueno para tu sistema inmune y sirve como analgésico

Después de beber mucho alcohol, desvelarnos y demás, corremos el riesgo de enfermarnos. Por otra parte, en la resaca, toda la anestesia que es en gran medida el alcohol se desvanece y sentimos el dolor de todo lo que hemos hecho. Así que el sexo es el gran antídoto, ya que según el sitio Web Med, dos de sus principales beneficios físicos son que mantiene en mejor estado el sistema inmune y sirve como un analgésico que suprime el dolor.