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Esto le pasa a tu cerebro cuando te quejas en exceso (o cómo entrenas a tu cerebro a sentir ansiedad)

Salud

Por: pijamasurf - 02/16/2018

Quejarse es una conducta que entrena a tu cerebro a perpetuar la ansiedad. Hay quienes comparan la ansiedad con una epidemia y consideran que existen ciertas conductas que facilitan su propagación

Hay quienes comparan la ansiedad con una epidemia y consideran que existen ciertas conductas que facilitan su propagación; por ejemplo, el consumo casi exacerbado de las redes sociales se ha relacionado fuertemente con síntomas de depresión y ansiedad. El doctor Robin Kowalski, profesor en psicología de la Universidad de Clemson, opina que las quejas excesivas programan al cerebro a volverse deprimido y ansioso. En otras palabras, el pesimismo eterno, aquel monstruo mental que nunca está conforme con nada y encuentra siempre razones para dejarse arrastrar por el lado negativo, posee el poder de ocasionar períodos de depresión y ansiedad.

Para Kowalski, no se trata de eliminar los pensamientos negativos o quejas acerca de las diferentes circunstancias de alrededor sino de reducir la incidencia y equilibrarlos con medidas adecuadas, soluciones y toques de esperanza. Dado que los picos de negatividad son normales y promueven un reinicio en nuestros sistemas tanto nervioso como psíquico, significa que son aspectos fundamentalmente positivos en nuestro día a día; sin embargo, su exceso puede resultar en síntomas de depresión, ansiedad u otros trastornos emocionales.

Según diversas investigaciones basadas en el principio de Donald Hebb –“las neuronas que nacen juntas, permanecen juntas”– los grupos de neuronas conectados en nuestro cerebro son el resultado de nuestras experiencias particulares de la vida. De modo que con “cualquier cosa que pensemos o sintamos o nos provoque sensaciones, miles de neuronas son disparadas y forman una red neuronal interna. El cerebro aprende a disparar las mismas neuronas con un pensamiento repetitivo”. En otras palabras, nos convertimos en aquello que pensamos y decimos; y si enfocamos nuestras creencias en la crítica, la preocupación y victimización, la neuroquímica del cerebro se regulará en función de dichos pensamientos influyendo directamente en nuestro estado de ánimo.

De acuerdo con Kowalski, existen cuatro actividades que ayudarán a mantener bajo el pesimismo:

– Mostrarse agradecido por los detalles.

– Estar consciente de uno mismo: de las sensaciones físicas, emociones, sentimientos y necesidades.

– Iniciar un nuevo patrón en donde uno se entrene a ver lo negativo y desarrollar soluciones para cambiar nuestra reacción ante la circunstancia que nos incomoda. Dado que nunca podremos obligar a los otros a cambiar, siempre podemos alternar nuestras reacciones y modos de enfrentar eventos que nos hacen sentir mal.

– Practicar el esfuerzo, recordándonos que la productividad forma parte de la naturaleza humana y, por lo tanto, de uno mismo. Es decir, continuar dando el mejor esfuerzo para cada una de las áreas de nuestra vida, buscando y llevando a cabo las soluciones pertinentes.

La principal idea, para Kowalski, es cambiar nuestros patrones de pensamiento de unos negativos a unos positivos para reducir la incidencia de cualquier trastorno del estado de ánimo; y para hacerlo es necesario un entrenamiento cognitivo, el cual permitirá incluso sanar viejas heridas que continúan afectando negativamente el autoconcepto.

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Se puede saber si una persona está deprimida por el uso de estas palabras

Salud

Por: pijamasurf - 02/16/2018

Más que palabras que denotan emociones negativas, las personas que utilizan mucho pronombres en primera persona o términos absolutos suelen estar deprimidas

La depresión en algunos casos permea todo los ámbitos de la existencia de una persona, incluyendo el lenguaje que usa. Un nuevo estudio publicado en Clinical Psychological Science sugiere que las personas deprimidas usan más cierto tipo de palabras y que incluso se puede hacer un análisis lingüístico para predecir si un individuo está deprimido.

No es sorpresa que las personas deprimidas utilicen más palabras que describen emociones negativas, como pueden ser "soledad", "tristeza" "miseria". Lo notable es su uso de pronombres en primera persona como "yo", "mío", "mí" y significativamente menos pronombres en segunda o tercera persona como "ellos", "ustedes" "ella", etcétera. 

Los investigadores creen que esto indica que los individuos deprimidos están enfocados en sí mismos, incluso ensimismados u obsesionados con su propio pensamiento y condición, y por lo tanto, menos conectados con los demás. Estos pronombres, de hecho, son más precisos para predecir la depresión de una persona que las palabras que señalan emociones negativas. Existen estudios que correlacionan el rumiar, los pensamientos obsesivos o en círculos, generalmente sobre los propios problemas, con la depresión. Sin embargo, no se sabe del todo si la depresión causa que las personas se enfoquen en sí mismas o si quienes se enfocan en sí mismos se deprimen por esto.

Aún más preciso para predecir la depresión que los pronombres, según la investigación, es el uso de palabras de carácter absoluto como "siempre", "nada"" "totalmente"; las personas deprimidas usan más estas palabras, que indican una visión blanco o negro del mundo.