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¿Es esta la broma más cruel de la televisión japonesa? (VIDEO)

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/04/2018

La televisión japonesa es especialmente cruel en sus programas de entretenimiento

La cultura japonesa es quizá una de las más fascinantes de cuantas han existido en la historia. Es al mismo tiempo unas de las más civilizadas –destacan por el desarrollo de su sociedad, por el cuidado de la naturaleza e incluso por su disciplina y la capacidad de haber sintetizado el sentido práctico y metafísico de la vida– pero también se trata de una cultura que no duda en explorar el punto opuesto del espectro, ahí donde estamos habituados a encontrar lo ruin, lo obsceno y lo perverso.

Prueba de ello son algunos de los programas más populares de la televisión japonesa, en especial los de concursos y los de bromas. En los primeros, se suele someter a los participantes a pruebas que más que diversión parecen de tortura, lo cual, lejos de escandalizar al público, es motivo de diversión y entretenimiento, como referimos en esta nota.

En el caso de los programas de bromas, la tónica es similar. Con el pretexto de divertir se inventan escenarios y situaciones que, gracias al desconocimiento de la víctima, provocan la risa. Pero, como decíamos, en el caso de la televisión japonesa esto puede ser llevado a niveles que pocos imaginarían.

Tal es el caso de esta broma transmitida recientemente, en la cual un hecho tan cotidiano y trivial como entrar a un elevador sale de lo habitual para entrar en los dominios de lo inesperado, lo cual es la base de cierto humor, pero en este caso no exento de cierto placer por ver sufrir a las personas.

¿Diversión o sadismo? No es sencillo responder. Después de todo, también esto es el ser humano.

 

También en Pijama Surf: Los diversos usos del escroto en grabados japoneses del siglo XIX

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¿Acaso los millennials se están convirtiendo en socialistas?

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/04/2018

¿Cómo es que el socialismo, olvidado en los fríos rincones de la antigua Unión Soviética, se encuentra coqueteando con los jóvenes de la actualidad?

Socialismo y capitalismo, dos antiguos enemigos que llevaron al planeta tanto a largas guerras como a constantes crisis socioeconómicas, ahora vuelven a aparecer en la actualidad coqueteando con los millennials. Mientras que el primero se caracteriza por la privatización y el control por parte del gobierno sobre propiedades y recursos naturales, enfocando una idea de cooperación social para vivir y trabajar, el segundo se basa en el trabajo privado fundamentado en elecciones individuales dentro del mercado libre, permitiendo distribuciones variadas de los bienes y los servicios. Si bien es verdad que el socialismo critica la injusticia, explotación y monopolio tanto del poder como de la riqueza ejercidos en el capitalismo, este último señala el autoritarismo unilateral del primero.

Ahora, ¿cómo es que el socialismo, olvidado en los fríos rincones de la antigua Unión Soviética, se encuentra coqueteando con los jóvenes de la actualidad? De acuerdo con Jerrod Laber, colaborador en The Washington Post, los millennials comienzan a tener un acercamiento con este movimiento político, social y económico, mostrando un poco más que tan sólo un interés casual. Si bien algunos de ellos no se comprometen con los principios socialistas –que proponen que la verdadera equidad requiere el control social de los recursos que brindarán la prosperidad para cualquier sociedad– y llegan a confundir al socialismo con el comunismo, Laber especula que los millennials “tienen una perspectiva poco realista de lo que el gobierno debería hacer y de lo que es realmente capaz de hacer”.

Según varias encuestas realizadas entre el 2015 y el 2016, el 58% de los jóvenes de la actualidad tiene una opinión positiva del socialismo y al mismo tiempo está a favor del comercio libre –tendencia capitalista–; por otra parte, el 44% prefiere vivir en un país socialista que en uno con una economía basada en el mercado, confundiendo a su vez la definición del socialismo.

Muchos especulan que es la lucha a favor del feminismo, la defensa de pueblos o minorías en situaciones de riesgo y la ecología, entre otros, lo que atrae a la juventud en búsqueda de la equidad social; no obstante, según Laber, “los millennials no entienden ni pueden concebir la experiencia de vivir bajo el totalitarismo”. En otras palabras, “muchas personas no poseen un entendimiento textual de los detalles de la cotidianidad bajo un régimen comunista. Nunca han tenido que lidiar con algo como la reducción de los productos básicos como el papel de baño”. Otras especulaciones se basan en la insistencia de una teoría ideal a nivel gubernamental en un mundo no ideal; es decir, en una “perspectiva del mundo real, problemas institucionales con alternativas perfectas”. De modo que la búsqueda de soluciones inmediatas sin el entendimiento profundo de los defectos institucionales ni del contexto global de cada cultura, sociedad y país, desencadenaría una ola de violencia que los jóvenes no están preparados para vivir –o siquiera se imaginan que existe–.

En palabras de Laber, “el simbolismo de un mundo perfecto no puede resolver los problemas del mundo real”. De modo que, ¿acaso el capitalismo/socialismo es la solución a la injusticia social, pobreza y monopolio tanto del poder como del dinero? Es evidente que los millennials están buscando un estilo de vida más justo para todos; sin embargo, quizá habría que cuestionarse, como si uno fuese especialista de la salud, cuáles fueron los elementos que enfermaron a la sociedad y dilucidar cuáles son soluciones adecuadas contemplando el contexto histórico, económico, social, geográfico y político; habría que considerar que una sociedad no puede curarse en el mismo ambiente en el que se enfermó, que la proactividad es necesaria para ser escuchado y que los cambios empiecen a dar resultados, que el conocimiento incentiva la sabiduría mientras que la ignorancia incentiva la implosión.