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¿Debería estar prohibido recibir mensajes fuera de horas laborales? Francia aprueba ley de derecho a desconectarse

Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 02/19/2018

Un poco de higiene digital es necesaria

En Francia, enviar correos fuera de las horas de trabajo o exigir que los empleados estén pendientes puede ser penalizado desde el año pasado. Esta ley obedece a lo que ha sido llamado el problema de la “info-obesidad”, y podría marcar una positiva tendencia en el mundo.

A partir del 2017, según informa The Guardian, las compañías francesas de más de 50 empleados deben negociar con sus empleados para definir su derecho a ignorar sus teléfonos celulares. Si no se logra un acuerdo, la compañía debe publicar sus exigencias labores fuera del horario de oficina, así como también los derechos de los empleados. Los trabajadores cuentan con el apoyo de los sindicatos y se espera que estas negociaciones brinden el derecho a desconectarse, a la vez que los empleados que prefieren la flexibilidad que otorga la tecnología, puedan negociar con sus empleadores.

La medida es una importante respuesta a la cultura laboral de estar siempre disponible que han posibilitado los smartphones y la tecnología digital. Aunque originalmente esta tecnología se promovió como un medio para tener más tiempo libre, en realidad se han incrementado las jornadas de trabajo y sometido a los trabajadores a una serie constante, aunque a diferente intensidad, de estímulos y requerimientos, lo cual puede mermar la salud. Entre otras cosas, el uso excesivo de aparatos digitales ha sido vinculados con problemas para dormir, problemas en relaciones familiares y, en el caso del mundo laboral, una especie de incertidumbre generalizada en la cual los trabajadores no saben hasta qué punto deben responder a los mensajes de trabajo y cuando realmente pueden “apagarse”.

Inicialmente, la tecnología fue desarrollada para hacer más eficiente el trabajo y crear más tiempo libre para que el ser humano pudiera dedicarse a actividades que le den significado a su vida. Actualmente, muchas personas trabajan todo el día justamente porque la tecnología les permite estar conectados con su trabajo todo el tiempo. En algunos casos esto es voluntario, pero cuando un individuo está siendo asediado por su empresa en horas fuera del horario laboral, esto habla de que existe un problema serio.

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Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 02/19/2018

Una consecuencia inesperada de la geolocalización satelital aplicada en personas

El uso del teléfono celular se encuentra tan extendido y normalizado que muy pocas personas se preguntan por los efectos que esto tiene tanto en su vida personal como a nivel colectivo. Mucho se habla de la “adicción” a las redes sociales, de la distracción permanente a la que nos ha llevado este gadget, pero también se encuentra el hecho de que con teléfono en mano siempre estamos produciendo y consumiendo: produciendo data que otros capitalizan y consumiendo mercancías que nos mantienen embelesados mientras ocurre esa distracción. El grado de esta producción es tal –multiplicada por millones a cada instante– que seguramente está fuera de control, por más que se nos haga pensar lo contrario. 

Prueba de ello es un “incidente” en el que se vio involucrada la app Strava, que goza de cierta popularidad como “asistente” portátil de entrenamiento físico y, según se supo (aunque no por las mejores razones), es usada también por personal militar de Estados Unidos, Rusia y Turquía (entre otros países), quienes en varias ocasiones salieron a correr con la app funcionando y en algunos casos incluso la mantuvieron activa mientras realizaban pruebas de vuelo y, como resultado… la app reveló la posición de bases militares que hasta hoy eran secretas. Al parecer, aun cuando el personal se encontraba en zonas remotas, inhabitadas, hubo quien creyó que era buena idea llevar la cuenta de sus pasos, los kilómetros que corrió ese día y quién sabe, quizá hasta compartir su récord personal en Facebook.

En noviembre pasado, la compañía que posee la app liberó información sobre más de 3 mil millones de puntos de geolocalización satelital (GPS) y quizá nadie habría notado nada en ese maremágnum de data de no ser por un análisis del Institute for United Conflict Analysts (IUCAnalysts), una consultoría incipiente, especializada en los flujos de información relacionados con conflictos militares, inteligencia, guerras, etc. En Twitter, Nathan Ruser, fundador del IUCA, ha sido especialmente explícito sobre estas revelaciones involuntarias.

El incidente tiene su lado irónico porque exhibe también, descarnadamente, el poder que los datos personales tienen en nuestros días, tan desmedido por su misma naturaleza y por la forma en que se generan y se recolectan, mientras que en ese sistema que se presenta tan perfecto y controlado en realidad hay fugas, huecos, puntos ciegos. 

 

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