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Año Nuevo Chino febrero 16, 2018: ¿qué depara el año del perro de tierra?

AlterCultura

Por: pijamasurf - 02/16/2018

Este es el significado astrológico del signo del perro de tierra, el cual regirá el 2018 según la astrología china

Este 16 de febrero se celebra el Año Nuevo en el calendario lunisolar chino, en la primera luna nueva del mes que va del 21 de enero al 20 de febrero en este calendario. Tradicionalmente los chinos celebran el Año Nuevo haciendo limpieza, cambiando de imagen, empezando nuevos proyectos, reuniéndose para brindarse regalos y buenos deseos y, por supuesto, con dragones y fuegos artificiales. Esta fecha se celebra en muchas partes de Asia, no sólo en China.

En el ciclo zodiacal chino de 12 signos cada año es regido por un animal; los últimos perros fueron: 2006, 1994, 1982, 1970, 1958, 1946  y 1934. En la astrología china este signo conjuntado por el elemento tierra es regido por el planeta Saturno, algo que coincide con el ingreso de Saturno al signo de Capricornio, el cual rige el gran acontecimiento astrológico de los últimos meses para la astrología occidental. Saturno estará 3 años en Capricornio. Saturno es el planeta que rige al elemento tierra tanto en el sistema chino como en el occidental. Para quienes están familiarizados con la astrología occidental, muchas de las características del signo de Capricornio son similares a las del perro.

Las características del perro son la lealtad, la paciencia, el tesón, la disciplina, el esfuerzo y demás cualidades similares; carece, sin embargo, a pesar de tener mucha imaginación, puede ser pesimista, depresivo, materialista y demás. De aquí se desdobla que el tema del año es ser paciente y diligente, conservar energía y dinero, administrarse y no desbordarse.

Aunque el perro puede tomar otro elemento -en el 2006 fue perro de metal- su domicilio está en el elemento tierra; esto quiere decir que sus cualidades intrínsecas se ven exaltadas este año. Tradicionalmente se cree que los perros son más compatibles con los conejos, y en menor medida con los tigres y los caballos. Se llevan mal con los gallos (el año pasado fue gallo de fuego, un año caótico y vehemente). Para los chinos, no es de buena suerte haber nacido en un año del mismo signo en el que se está -por ejemplo, nacer en el 2006 o en 1994, en este caso es poco auspicioso-.

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Por: pijamasurf - 02/16/2018

Ir a la montaña o al bosque y abandonar la ruidosa existencia cotidiana es muy tentador, pero antes vale la pena reflexionar si esto no es sólo escapar de nuestro verdadero problema

En la actualidad, el ser humano siente una cierta pesadumbre existencial ligada al estrés y al ruido de la existencia urbana moderna. Muchos tienen sueños de paz bucólica donde imaginan que existen grandes sabios que viven en paz en los bosques y montañas, en comunión con la naturaleza, alejados de la existencia mundana. En China se ha notado una tendencia entre los millennials a buscar el silencio de las montañas y pasar temporadas en eremitorios.

Aunque no hay duda de que una temporada contemplativa en la naturaleza a todos nos puede caer bien, cuando una persona busca abandonar su vida en la ciudad debe ponerse a pensar si no está huyendo y si la razón por la que no se siente bien no está dentro de ella misma. Existe una tendencia a buscar un idilio en la mente -y luego en un lugar lejos de nuestros problemas- que es en realidad un subterfugio, un escape. Y la realidad es que, generalmente, nuestros problemas nos perseguirán a donde sea que vayamos. Puede ser que por unos días se nos olviden si hemos viajado y recibimos el bálsamo de la naturaleza, pero pronto nos alcanzarán nuestros hábitos y nuestros pendientes. Ni siquiera el ambiente sagrado de los Himalayas convierte a alguien en un yogui logrado, ni siquiera otorga paz mental.

Uno de los grandes místicos occidentales, el Maestro Eckhart, nos lo recuerda con singular claridad: "Si todo está bien con un hombre, entonces, verdaderamente, donde sea que esté, con quien sea que esté, él está bien. Pero si las cosas no están bien con él, entonces en todas partes y con todas las personas todo está mal con él", dice el maestro en sus Consejos sobre el discernimiento. Eckhart señala que el hombre que realmente tiene un estado de sabiduría "preserva la misma disposición en el desierto o en la muchedumbre de las calles".

El ser humano debe tener un interés por encontrar un estado de paz y sabiduría, por aprender a desarrollar entre las cosas y las personas "entusiasmo y amor, una clara aprehensión de su vida interna". "Un hombre no puede aprender esto huyendo, rechazando las cosas y encerrándose en una soledad externa, sino que debe practicar la soledad del espíritu, donde sea o con quien sea que esté". Esta soledad del espíritu o vacío del espíritu es cuando alguien "no está confundido por nada, no está apegado a nada, ni tiene atado lo mejor de sí mismo a ningún modo de actuar, y no se preocupa por obtener ganancias personales".

Por lo tanto, antes de abandonar el mundo y sus inconvenientes, "empieza contigo mismo, y abandónate a ti mismo. En verdad que si no empiezas renunciando a ti mismo, a donde sea que vayas encontrarás obstáculos y discordia". Las personas que buscan la paz en las cosas externas, dice Eckhart, entre más lejos se vayan, menos encontrarán lo que están buscando. Van como alguien que se ha perdido y entre más avanza, más se pierde.

La solución, según Eckhart, es renunciar a sí mismo, al ego, abandonar este principio de relacionarse con el mundo a través del del deseo de obtener beneficios personales. El que no ha renunciado a esto, dice, no ha renunciado a nada. "En verdad, el que ha renunciado al reino del mundo, pero no ha renunciado a sí mismo no ha renunciado a nada. Y más aún, quien ha renunciado a sí mismo, no importa lo que tenga, riquezas u honores, ha renunciado a todo". 

Eckhart es un teólogo, así que enseña que se debe renunciar al sí mismo para así poder unirse a la divinidad, ya que cuando no existe la voluntad personal en el individuo, se hace la voluntad divina universal en él y a través de él. Sin embargo, no es necesario recurrir a la religión para poder sacar provecho de esta sabiduría. Lo que Eckhart enseña es algo que está sumamente cerca de las enseñanzas budistas: sugiere que es el apego y la identficación con nuestro propio ego lo que nos impide estar en paz y encontrar el estado de unidad y significado existencial. La verdadera riqueza consiste en estar libre del apego a las cosas; no es necesario hacer algo en específico como alejarse del mundo, es el modo en el que se está en el mundo lo importante. Se puede actuar y participar en el mundo, pero con desapego; exactamente lo que le dice Krishna a Arjuna antes de la batalla del Mahabharata. Más aún, sólo es verdaderamente libre quien ha renunciado a sí mismo, porque no está atado al deseo, al placer y al dolor de hacer que la totalidad de la existencia gire en torno a su propia persona. Y es que todo el sufrimiento y la miseria sólo existen en tanto que pensemos en nosotros mismos. El hombre que renuncia a sí mismo lleva a la montaña dentro, y no hay nada que lo pueda lastimar, porque él mismo es nadie.