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5 libros sobre el amor y el sexo que mejorarán tus relaciones (o tu desempeño sexual)

Salud

Por: pijamasurf - 02/15/2018

Si bien es verdad que existen libros basados en la fantasía y el deseo erótico, hay otros que ayudan a tomar conciencia de ciertos rasgos o características que pueden minar la sexualidad en su globalidad

Coqueteos, pareja, amor, romanticismo, celos, deseo, sexo, orgasmos, son experiencias que nos sorprenden de golpe y no queda de otra que aprender a vivir con ellas. Hay quienes aprenden mediante los consejos de amor que brindan amigos o compadres de borrachera; otros, con una curiosidad muy despierta, optan por informarse y desmenuzar hasta lo más profundo aquellas vivencias humanas. Eligen libros de neurociencia, psicología, antropología, novelas, que en épocas de curiosidad o desesperación permiten entender en qué nos equivocamos a la hora de elegir pareja, cómo mejorar ciertas habilidades en el sexo e, incluso, cómo desromantizar el amor y el sexo para justificarlo como una fuerza de curación, empoderamiento y libertad.

Si bien es verdad que existen libros basados en la fantasía y el deseo erótico, hay otros que ayudan a tomar conciencia de ciertos rasgos o características que pueden minar la sexualidad en su globalidad. Entre estos últimos se encuentran títulos interesantes que, en caso de desear indagar al respecto, valdría la pena leer:

 

En el principio era el sexo –en inglés, Sex at Dawn– (2010), de Christopher Ryan y Cacilda Jethá

En caso de que la monogamia no sea lo tuyo, este libro analiza la evolución de este estilo de vida junto con otros sistemas de cortejo. De acuerdo con esta investigación, la poligamia era una noción común y aceptada como un proceso de adaptación evolutivo pues, de hecho, las prácticas sexuales se encargaban de fortalecer los lazos de confianza en diferentes grupos, resultando en un equilibrio social y una obligación recíproca.

La evolución del deseo: estrategias del emparejamiento humano –en inglés, The Evolution of Desire: Strategies of Human Mating– (1994), de David M. Buss

La base de este libro es la amalgama de estudios antropológicos con el objetivo de explorar el deseo sexual, así como sus trastornos o "metidas de pata". De acuerdo con el autor, el deseo es una emoción tan poderosa en el ser humano que se aferra a cada cultura del planeta y se extiende hacia los principios de la historia de la humanidad. Así mismo, también ayuda a cuestionar el tipo de deseo que se construye a partir de la sociedad, la cultura o la moda.

 

Guerras de esperma: infidelidades, conflictos sexuales y otras batallas de alcoba –en inglés, Sperms Wars: Infidelity, Sexual Conflicts and Other Bedroom Battles– (1997), de Robin Baker

Hace 2 décadas, cuando se publicó este libro, se convirtió en un estandarte revolucionario de la sexualidad. Y hasta la fecha, continúa siendo una tesis controversial en el mundo de la investigación académica. El autor reconsidera las creencias biológicas sobre el semen y revela nuevos hechos sobre el emparejamiento humano; por ejemplo, si menos de 1% del esperma masculino puede fertilizar cualquier cosa, ¿qué está haciendo el 99% restante? Según Baker, están bloqueando, interfiriendo y destruyendo a todos los espermas de los otros hombres.

 

La anatomía del amor –en inglés, Love' s Anatomy– (2004), de Helen Fisher

Esta antropóloga se dedica a cuestionar, desde un método científico, al amor. ¿El cerebro humano está hecho para la monogamia? ¿Qué le pasa a nuestro cuerpo cuando vivimos el rechazo, la desesperación y los celos? ¿Por qué amamos? Es decir, la autora se encarga de desmontar los mitos del amor romántico y presenta una visión más ética del amor. Dale clic aquí para leer el libro.

 

El tao del amor, el sexo y la larga vida: textos clásicos de sexualidad en la Antigua China

Comprendiendo la sexualidad como una parte de mucho respeto, los taoístas consideraban que se trataba de una serie de habilidades que debían perfeccionarse en función del adepto al taoísmo. Puedes descargar el libro en este enlace.

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¿Cómo conseguir un equilibrio entre la sombra y la luz, según Carl G. Jung?

Salud

Por: pijamasurf - 02/15/2018

¿Cómo transformar un arquetipo de sombra a luz, para producir el bienestar general en un individuo?

Hace días se viralizó la respuesta que el director y productor mexicano Guillermo del Toro dio durante los Golden Globes. Si bien el centro de atención fue su magnífica justificación para ver la vida –un humilde “Soy mexicano”–, la realidad es que esta visión se antojó francamente junguiana. Del Toro dijo:

Nadie puede amar la vida más que nosotros porque estamos muy conscientes de nuestra muerte. Entonces lo preciado de la vida se para junto al único lugar al que todos vamos a parar. Es decir, todos en este planeta se suben a un tren que su último destino es la muerte, por lo tanto en el tren vamos a vivir, vamos a tener belleza y amor y libertad. Y pienso que cuando eliminas una de ambos lados de la ecuación, es un panfleto. Cuando tomas en consideración la oscuridad para contar la luz, es la realidad.

 

Se podría decir que esta premisa, resumida en escasos minutos, posee rasgos de la teoría del psicoanalista Carl G. Jung, junto con Freud uno de los padres del psicoanálisis. Según Jung, la psique del ser humano proviene de un inconsciente colectivo, una amalgama de instintos, arquetipos y símbolos universales, la cual influye profundamente tanto en las experiencias como en las decisiones de cada persona. Es como si se tratase de:

una tabula rassa que no está inmune a las influencias predeterminadas […] es el punto de mayor influencia por parte de presuposiciones heredadas […] por nuestros ancestros desde los inicios más tempranos. Es la matriz de todo lo que ocurre en el consciente psíquico, y por tanto ejerce una influencia que compromete la libertad de la Conciencia en su máximo nivel, desde que se encuentra continuamente esforzándose para llevar todos los procesos del consciente hacia los caminos más antiguos.

Para Jung, nuestro inconsciente está formado por símbolos que provienen de los primeros tiempos de la Humanidad, y es el trabajo de cada uno tanto elaborar un proceso de individuación –el de la capacidad de separarse del inconsciente colectivo para madurar– como establecer una Persona o una psique con la que se sienta identificado, utilizarla y personificarla. Y a lo largo de este proceso, el inconsciente colectivo no sólo puede tener un alto impacto en cada emoción o situación que se enfrenta; también puede aterrorizar o sanar las heridas personales. A esta última capacidad, aquello que Del Toro nombró como vida y muerte, el psicoanalista lo definió como un inconsciente colectivo que se encuentra en la luz o la sombra: uno que se acerca más al crecimiento y empoderamiento para fomentar la madurez, y el otro, cercano a la autodestrucción guiada por los miedos o emociones negativas. La ignorancia de uno de los dos resulta en un panfleto.

Permitir que la Persona se expanda en el consciente desde el inconsciente requiere, según Jung, de la aceptación de la sombra. En otras palabras, adquirir conocimiento, comprensión y aceptación de aquel “problema moral que reta a toda la personalidad del ego, […] de aquellos aspectos oscuros de la personalidad que están presentes y son reales”. Pero, ¿cómo se vive la sombra? Si es todo aquello que no nos gusta de nosotros mismos o que la sociedad nos hizo pensar que no nos gustaba, llevándolo hacia la profundidad de la represión y permitiendo que nos guíe erróneamente a lo largo de las decisiones importantes, es la mezcla de impulsos agresivos, imágenes de tabúes mentales, experiencias vergonzosas, urgencias inmorales, miedos, deseos irracionales, deseos sexuales inaceptables… Es decir, aquellas ocasiones en que juzgamos a las personas sin conocimiento, hacemos énfasis en sus defectos o nos convertimos en individuos autoritarios en caso de alcanzar posiciones superiores de poder, exageramos los sentimientos de victimismo en cada situación, impedimos la evolución profesional, emocional o personal de otros, proyectamos nuestros defectos en los demás o nos dejamos cegar por la creencia de ser tan iluminados que nunca podemos equivocarnos.

 

Desgraciadamente, la sombra siempre se nos escapa de entre las manos. Es más, cuando la pareja nos refleja nuestros defectos –como su papel lo demanda– al llamarnos “insensibles”, “inmaduros” o “infantiles”, solemos rechazar de inmediato esos adjetivos; nos enfadamos, los rechazamos e incluso los proyectamos hacia la conducta del otro. Por esta razón, Jung consideraba que nuestro consciente trataba de evitar dichos defectos al disminuirlos en nuestro autoconcepto y al  magnificarlos en el concepto que tenemos sobre los otros; en otras palabras, primero reprimimos, después proyectamos. La principal idea de la terapia junguiana es aceptar que poseemos esos defectos, comprender de dónde y por qué surgen de nuestro inconsciente y, a partir de ahí, mantenerlos dominados o en tracking para evitar que sean ellos quienes dominen nuestra vida. De cierta manera, se trata de pasar del arquetipo de sombra al de luz, para producir el bienestar general en un individuo.

Supongamos que la Persona es un iceberg: la puntita, aquello que apenas se ve, es el ego o la conciencia; el fondo, la estructura más pesada que se encuentra debajo del mar, es el inconsciente. Este último pedazo del iceberg está compuesto de pensamientos reprimidos, memorias, emociones, impulsos, rasgos heredados por aprendizaje vicario, acciones… Todas aquellas características que están más allá de la luz y de nuestro consciente y son capaces de controlar tras bambalinas nuestras creencias, pensamientos y acciones. De modo que conforme vamos estudiando a profundidad los rasgos de ese iceberg, podemos ir dilucidando cómo, dónde y qué necesita para mantener o mejorar su estructura; de lo contrario, mientras más se niegue, rechace o ignore que la base se encuentra debajo del agua, las afectaciones serán cada vez más graves y sencillamente repetitivas. De ahí, según los psicoanalistas, por qué solemos escoger a la pareja equivocada para nuestra salud mental o emocional.

Para Guillermo del Toro, tomar ambos lados, la sombra para contar la luz, es poder integrar todo un concepto llamado realidad. No se trata de una excusa para ver nuestros defectos y dejarlos lastimarnos y a otros, sino de tomarlos, asimilarlos, transformarlos e integrarlos en un ser real, de carne y hueso.