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3 técnicas psicológicas para superar una relación tóxica

Salud

Por: pijamasurf - 02/12/2018

¿Acaso tenemos miedo de ser abandonados y por lo tanto actuamos mediante los celos o elegimos a personas con miedo al compromiso?, ¿tenemos miedo de que nadie nos ame realmente, y por ello aceptamos la atención de personas que son lo opuesto de nosotros? o ¿tenemos miedo de que la pareja se dé cuenta que no somos “suficiente” y, debido a ello, la mantenemos a distancia?

Los vínculos emocionales son ciertamente complicados, en especial cuando nuestra brújula interna se deja guiar por un oscuro inconsciente y una pobre comunicación. De hecho, se llega a sentir como si una y otra vez cayéramos en las manos de las parejas más frías, crueles, abusivas y tóxicas; sin embargo, en realidad y según la teoría psicoanalítica, se trata de un proceso introspectivo del inconsciente cuyo principal objetivo es el aprendizaje, la evolución, el bienestar de una persona. Es decir, es un método bastante irónico, que coloca al individuo frente a sus mayores miedos una y otra vez hasta que aprenda a superarlos y a desarrollar nuevas herramientas para vincularse saludablemente.

Desgraciadamente, los patrones suelen ser difíciles de quebrantar y cambiar. No basta tan sólo darse cuenta de que uno suele estar atraído por cierto tipo de personalidades o que repite patrones hasta el infinito, se requiere todo un trabajo personal si lo que se desea es dejar de sentir algo por ese crush o esa relación que no funcionó o evitar ciertas conductas que resultan tóxicas en la vida personal. Algunos terapeutas recomiendan empezar por estas tres acciones:

– Reframing

Se trata de una nueva propuesta sobre la manera en que uno se cuenta lo que está pasando en el exterior. Es decir, en vez de estrellarse contra la pared con preguntas como: “¿por qué no me deja ir en paz y siempre tiene que regresar?”, hay que aclararse que él o ella siempre regresa porque uno siempre le abre la puerta, al haberlo estado esperando inconscientemente. El reframing es una técnica psicológica de terapia breve para desmentir todas aquellas creencias irracionales que nos decimos sobre nosotros mismos, y funciona al poner en perspectiva las acciones tanto del otro como de uno frente a ellas.

 

– Asumir al patrón como una representación de una parte de la personalidad que necesita ser aprehendida y no reprimida

Para Carl G. Jung, uno de los padres del psicoanálisis, el ser humano posee características emocionales en la luz y la sombra, y para alcanzar una mayor madurez general –y desarrollar la Persona– es importante abrazar ambas. Es decir, comprender y aceptar que se tienen cualidades y defectos, lo cual permite estar en el mejor dominio de uno a la hora de enfrentar diferentes circunstancias cada vez más complicadas.

De modo que cuando se trata del crush o la pareja, es recomendable realizar un proceso de introspección en el que se desarrolle un mayor entendimiento en torno a la atracción a ese tipo de personalidad. Por ejemplo: ¿acaso tenemos miedo de ser abandonados y por lo tanto actuamos mediante los celos o elegimos a personas con miedo al compromiso?, ¿tenemos miedo de que nadie nos ame realmente y, por ello aceptamos la atención de personas que son lo opuesto de nosotros? o ¿tenemos miedo de que la pareja se dé cuenta que no somos “suficiente” y, debido a ello, la mantenemos a distancia? Cuando uno dilucida las verdaderas causas del crush, es mucho más fácil moldear el miedo al replantearlo con el método del reframing; es mucho más sencillo tomar decisiones desde la sabiduría del inconsciente; y, sobre todo, es mucho más fácil dirigir las acciones hacia un proceso de autocuidado, alejándose de las personas tóxicas y permitiéndose un amor del cual uno se cree merecedor.

En caso de que se intente reprimir este tipo de vida emocional inconsciente, lo más probable es que aparezca una y otra vez mediante creencias irracionales para atemorizar el aquí y el ahora. De alguna manera, la solución se encuentra en abrir una caja de Pandora personalizada para permitir una curación paulatina.

 

– Comprender qué se gana con ese vínculo

Como si se tratara de una lista de “pros” y “contras”, verbalizar aquello que se sienta bien o mal de ese vínculo facilita la labor de cercanía o lejanía. Incluso hay ocasiones en que lo que uno recibe de ese vínculo puede tener beneficios inconscientes; por ejemplo, el desapego del crush puede estar satisfaciendo los miedos del inconsciente y, por lo tanto, reactivar un círculo autodestructivo, de modo que es importante comprender las causas por las que mantenemos cerca a esa persona que no forzosamente puede ser una compañía saludable…

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5 cosas que hacen que te enfermes pero no son físicas

Salud

Por: pijamasurf - 02/12/2018

5 cosas (que no son el estrés) que te hacen enfermarte

Hasta hace unas décadas la ciencia occidental dudaba de que cosas como el estrés o la soledad pudieran contribuir a producir enfermedades o, por el contrario, que el ritual y el pensamiento positivo pudieran ayudar a sanar (como ocurre con el efecto placebo). Hoy en día, ya se admite mucho más que existe una línea tenue entre lo que es físico y lo que tiene orígenes psicológicos o emocionales. Resulta evidente que existe una retroalimentación entre los padecimientos físicos y sus síntomas y nuestras actitudes y pensamientos.

A continuación presentamos cinco cosas que la ciencia ha empezado a descubrir que pueden enfermarnos -sin contar el estrés, que es una respuesta física intensa a cualquier presión y que, de alguna manera, ocurre en cualquiera de estos cinco casos-. En parte esta lista está basada en el trabajo del psicólogo clínico Jordan Peterson, profesor de la Universidad de Toronto.

 

1. La soledad

El estudio más largo que se ha hecho sobre los factores que contribuyen a la saludad de una persona, realizado por investigadores de Harvard, notó que el principal predictor de bienestar y longevidad es si una persona tiene relaciones íntimas. Por otro lado, algunas investigaciones incluso han clasificado la soledad como una enfermedad, en tanto que está vinculada con enfermedades neurodegenerativas y mayor mortalidad.

 

2. La muerte de una persona querida

Esto es especialmente patente entre personas de la tercera edad, donde existen muchos casos en los que la muerte de un ser querido precipita una enfermedad e incluso la muerte. Obviamente ello está ligado con el primer apartado, siendo que la soledad puede ser patológica, pero también con la idea del tercer punto, de que una vida sana necesita de un propósito o sentido y muchas personas obtienen sentido en la vida de sus seres queridos.

 

3. Perder un empleo/no tener una actividad significativa

Una persona que no tiene un empleo o que no tiene una actividad o pasatiempo altamente significativo, tiende a desarrollar a mediano y largo plazo diferentes patologías, según señala el doctor Peterson. Esto tiene que ver con lo que también observó el doctor Viktor Frankl, quien notó que las personas que no tienen un sentido o significado en la vida suelen enfermarse más fácilmente y perecer ante las adversidades.

 

4. Pensamientos negativos constantes o rumiación 

Aunque no existe un estudio científico que ligue el pensamiento negativo u obsesivo con una enfermedad física tal cual (si bien, el caso del efecto nocebo parece indicarlo claramente), sí existe una clara correlación entre la rumiación y diferentes enfermedades mentales. De hecho, según el doctor David Kessler, casi todas las enfermedades mentales pueden rastrearse a lo que llama "captura", cuando el pensamiento es capturado por un pensamiento obsesivo. Esto, en otras palabras, es no poder controlar la atención, una forma de distracción patológica. Kessler explica esto con el caso de David Foster Wallace, quien era uno de los más grandes escritores de su generación -probablemente el mejor- pero que sufrió constantemente porque pensaba que no era lo suficientemente bueno. Esta idea de ser inadecuado lo devoró y, de alguna manera, lo llevó al suicidio.

 

5. Decir mentiras

Este es el punto más interesante de esta lista y el más controvertido. Peterson cree que decir mentiras o estar en una relación de engaño, hace que el ser humano viva una especie de desalineación con el orden y sentido que lleva su vida (con el mismo Logos). Algo así como una antisincronicidad, por usar el término de Jung. Freud atribuía la psicopatología fundamentalmente a la represión, pero Peterson señala que no hay tanta diferencia entre la represión y el autoengaño. "¿Cuál es la diferencia entre reprimir algo y mentirte al respecto?", se pregunta Peterson. Y añade:

Freud decía que lo reprimido era inconsciente, pero creo que puede ser que algo ocurra que te molestó y que puedes pensarlo y buscar resolverlo pero decides no hacerlo y queda vago e incierto. Y practicas haciéndolo mucho hasta que desarrollas un hábito de no pensar en ello. Pero lo sabes, o al menos lo sabías al principio.

Peterson señala que esto puede notarse físicamente, evitando lo que el psicólogo Carl Rogers llamaba subcepción (el mecanismo que emplea una estrategia para impedir que una sensación perturbadora emerja a la conciencia). Por ejemplo, cuando dices una mentira o engañas a alguien en una conversación, si eres capaz de poner atención en ese momento en tu cuerpo -y no bloquear la percepción- sentirás una sensación física de incomodidad en el centro del cuerpo o incluso de debilidad, una sensación de perder el piso o soporte y de haberte traicionado. Esto es algo que podemos poner a prueba nosotros mismos (no necesitamos creerle a Peterson) y seguramente será un ejercicio sumamente provechoso.

"En mi experiencia como psicólogo", dice Peterson, "además de eventos sumamente desafortunados (como puede ser el cáncer o un accidente y demás), no hay nada que dañe más a una persona que el engaño y las mentiras". Al principio del siguiente video, el psicólogo explica esto:

 

Imagen de portada: Elliana Esquivel