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10 rasgos que trazan el perfil de una persona tóxica, cuya proximidad valdría la pena reconsiderar

¿Qué es la “toxicidad” en una persona? En cierta forma, nada muy distinto a lo que diríamos de una sustancia, un alimento o una bebida: tóxico es aquello que nos hace mal. Y aunque esto podría sonar extraño aplicado a una relación personal, lo cierto es que también éstas pueden pensarse a la luz de esta idea. 

Como hemos escrito en otros artículos, las relaciones personales son fundamentales para nuestro bienestar. De hecho, es posible que sean el factor decisivo para mantener a flote la existencia humana, pues aun cuando otros elementos podrían faltar o ser precarios, la presencia de vínculos sólidos y significativos en la vida de un individuo marca la diferencia entre la salud y la enfermedad, la felicidad o la decadencia. 

Así, por ejemplo, en este extenso estudio realizado entre los inmigrantes italianos en Estados Unidos se demostró que, si bien su dieta y su estilo de vida distaban mucho de ser saludables (según los estándares actuales), su salud cardíaca era mucho mejor que la de otras personas en condiciones similares; al preguntarse por las causas de este fenómeno, la investigadora Lissa Rankin encontró que dicho bienestar se debía a los lazos estrechos que sostenían los miembros de la comunidad italoamericana.

De ahí la importancia de cuidar nuestras relaciones y poner atención en las personas con quienes convivimos a diario. ¿Se trata de vínculos que nutren nuestra vida o, por el contrario, que la marchitan? Nosotros mismos, ¿cómo somos con los demás? ¿Exigimos su compañía hasta dejarlos exhaustos o, por el contrario, somos parte de una convivencia amistosa y considerada hacia el otro? No se trata, como vemos, de un tema menor. 

Compartimos a continuación esta lista de 10 rasgos que, reunidos a partir de una pregunta en la red social Reddit, trazan el perfil de una persona tóxica, cuya proximidad valdría la pena reconsiderar.

1. Después de estar en su compañía, te sientes fatigado o incluso exhausto, emocional o físicamente

2. Te intimidan de alguna manera para conseguir lo que quieren

3. Pueden recurrir al chantaje y la culpa para conseguir lo que quieren, poniendo en duda la cantidad o calidad de tu amor o tu amistad

4. Son personas celosas o posesivas

5. No aceptan un “no” como respuesta

6. Se asumen frecuentemente como víctimas, sobre todo ante los problemas de su vida

7. No suelen elogiar a los demás; cuando lo hacen, acompañan el elogio de algún comentario negativo

8. No respetan los límites (de tus otras relaciones, de tu casa, de tus cosas, etc.)

9. Hablan más de lo que deberían sobre otras personas, a veces compartiendo información que se confió en intimidad

10. Tienen un ego insaciable: todo tiene que girar siempre en torno a estas personas, siempre tienen que tener la razón o sus ideas siempre tienen que prevalecer, etcétera.

 

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Buena Vida

Por: pijamasurf - 02/24/2018

Expertos psicólogos e investigadores comparten hacks para entrenar a la mente para dejar de sentir ansiedad

Según la premisa de la pirámide de las necesidades del psicólogo Abraham Maslow, el ser humano se enfrenta a distintas crisis separadas por niveles que debe superar para alcanzar un bienestar general mayor o la trascendencia. Es decir que primero se requiere satisfacer las necesidades fisiológicas –hambre, respiración, sueño, sexo…–, después las de la seguridad –empleo, cama, salud, propiedad privada, familiar, recursos morales, seguridad física…–, continuado por la afiliación –amistad, pareja– y el reconocimiento –autorreconocimiento, confianza, respeto propio y de otros, éxito…–, y finalmente la autorrealización o la trascendencia –creatividad, espontaneidad, ausencia de prejuicios, aceptación de hechos, resolución óptima de problemas–. De modo que si no se logra satisfacer las primeras necesidades, las fisiológicas, no podremos satisfacer las otras; por ejemplo, si uno muere de ganas por ir al baño, es probable que su mente se encuentre pensando en ello en vez de prestar atención a su proyecto laboral o académico.

¿Cómo superar cada uno de esos estadios para alcanzar la trascendencia? No se trata tan sólo de recibir comida para mantener al cuerpo más o menos estable ni de recibir reforzamientos positivos a la hora de realizar algún proyecto laboral, sino de entrenar al cerebro a encontrar su equilibrio desde la raíz biopsicosocial. De alguna manera, según Steven Kotler y Jamie Wheal (autores de Stealing Fire: How Silicon Valley, the Navy SEALs and Maverick Scientists Are Revolutionizing the Way We Live and Work), se trata de comprender que el medio ambiente influye en el cerebro, mente y cuerpo de un individuo, pero que estos últimos tienen reacciones que influyen a su vez en el medio ambiente alterando el circuito inicial. Este es un circuito retroalimentativo, con el cual se puede trabajar con los principios estoicos desde la fisiología.

De modo que en vez de tratar los desafíos como eventos abrumadores que se presentan en la vida, se trata de identificar las emociones que nos provocan los eventos de alrededor e intentar regularlos mediante hacks sencillos que la psicología, la neurociencia y la meditación se han encargado de brindar en los últimos años. Por ejemplo, respecto de los casos de depresión, varios estudios científicos han demostrado que hay un incremento en los niveles de serotonina al llevar una dieta equilibrada y saludable, hacer ejercicio cotidianamente, meditar, hacer jardinería y llevar a cabo acciones filantrópicas; en otras palabras, éstas son actividades ideales para regular desde la fisiología la sensación de anhedonia. Otro ejemplo es cuando frente a una situación específica, como la ansiedad en una entrevista de trabajo o la presentación de un proyecto en público, se pueden reducir los niveles de cortisol –por el estrés– y aumentar la testosterona –y con ello la autoconfianza– mediante una respiración profunda en cuatro puntos: inhalar 4 segundos, sostener la respiración durante 4 segundos, exhalar 4 segundos, sostener la respiración durante 4 segundos y repetir la dinámica; o también, previamente, hacer una caminata utilizando la meditación del aquí y el ahora.

En palabras del autor Neil Strauss:

Cuando vemos consecuentemente más de ‘lo que realmente está sucediendo’, nos liberamos más de las limitaciones de nuestra psicología. Podemos hacer un mejor uso de nuestros egos, modulando nuestra neurobiología y con ello, nuestra experiencia. Podemos entrenar a nuestros cerebros a encontrar nuestras mentes.

A partir del dominio de las emociones desde lo fisiológico, los especialistas en la salud emocional y psicológica recomiendan no sólo evitar sobreprensar –con el fin de prevenir el estrés– sino también realizar una técnica llamada reframing. Este es un método terapéutico que ayuda a cambiar la perspectiva de una situación y así encontrar soluciones viables o adecuadas con las herramientas que ya se poseen o que están a punto de desarrollarse. En otras palabras, este método consiste en cuestionar la veracidad de la creencia inicial y la utilidad de nuestro agobio mediante un cambio positivo en la narrativa interna –en la manera de contarnos las cosas que están sucediendo a nuestro alrededor–. La narrativa que nos contamos del mundo es un factor desencadenante en la manera de enfrentar las circunstancias y de regular tanto nuestro estado de ánimo como nuestra fisiología.

En resumen, la completa toma de conciencia del cuerpo y sus sensaciones permite comprender el pensamiento y, en caso de ser necesario, modificarlo mediante el reframing y el desarrollo de nuevas herramientas. Es de esta manera que el proceso retroalimentativo de las necesidades básicas de Maslow dará lugar a la autorrealización y la trascendencia, el bienestar en general y la continua motivación para gozar del aquí y el ahora.