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¿Qué tan probable es que acoses sexualmente a alguien? Tu forma de actuar en estos 4 escenarios lo revela

Salud

Por: pijamasurf - 01/17/2018

Este test diseñado por John Pryor, psicólogo estadounidense, ofrece un diagnóstico sencillo sobre el riesgo de que una persona acose sexualmente a otra

En 1987, John Pryor, psicólogo adscrito la Universidad Estatal de Illinois, en Estados Unidos, diseñó un test que contribuyera en sus investigaciones sobre la sexualidad humana y, particularmente, a la respuesta de una pregunta puntual: ¿por qué sólo ciertos hombres incurren en el acoso sexual a una mujer?

La cuestión, como vemos, no es sencilla, pero por otro lado ahora, 30 años después de la elaboración de esa herramienta, sigue sin tener una respuesta clara pues este fenómeno, además, está relacionado con un problema social todavía vigente. Hoy, 30 años después del test de Pryor, el acoso sexual sigue siendo una prácticamente lamentablemente común, si bien una diferencia importante es que en especial en los últimos años parece descorrerse el velo que censuraba el problema.

Este breve cuestionario permite llegar a un diagnóstico simple: ¿qué tan probable es que por tus conductas y las circunstancias de tu vida acoses sexualmente a otra persona? De inicio, Pryor lo diseñó para el acoso de hombres hacia mujeres, pero puede ser contestado por personas de cualquier género y orientación sexual. 

Toma lápiz y papel y responde tan sinceramente como puedas. Nadie más que tú va a saber lo que escribas en la hoja.

 

TEST

ESCENARIO 1

Eres el director de una cadena local de televisión. Recientemente, la presentadora del noticiero de la noche renunció, por lo cual tienes que encontrar a su reemplazo. 

Por política personal y profesional, siempre que se presenta una vacante de este tipo has ascendido a otros periodistas que trabajan ya en la cadena. En esta ocasión, entre las personas que podrían ocupar el puesto de la conductora se encuentran varias reporteras: todas mujeres, todas jóvenes, todas atractivas físicamente y en general aptas para el trabajo… pero sólo una de ellas te parece especialmente atractiva…

En una escala de 1 a 5, donde 1 es nada probable y 5 es totalmente factible, tú:

a) La eliges a ella para cubrir la vacante.

b) Sientes que por ser director nadie puede sancionar tus acciones, así que le propones algún tipo de intercambio sexual como condición para ascenderla.

c) Le propones cenar juntos para discutir su posible ascenso.


ESCENARIO 2

Eres director de cine y asistes a las audiciones para un papel menor en tu próxima película. Entre las personas que han acudido para hacer la prueba ves a una mujer a quien encuentras especialmente atractiva. 

En una escala de 1 a 5, donde 1 es nada probable y 5 es totalmente factible, tú:

a) Eliges a esa actriz para el papel.

b) Elegirías a la actriz que acepte tener una relación sexual contigo, no importa quién sea.

c) Le propondrías a la actriz que te pareció atractiva cenar juntos para discutir su inclusión en la película.


ESCENARIO 3

Eres un directivo importante en una gran empresa. Tienes 42 años, un sueldo por encima del promedio de otras personas en cargos semejantes al tuyo e incluso ofertas de trabajo de otras compañías.

Un día, la secretaria que te asiste renuncia y tienes que encontrar quien la reemplace. Del departamento de recursos humanos recibes varias propuestas, en todos los casos de personas calificadas para el trabajo.

A una de las entrevistas acude una joven de 23 años que desde el primer momento en que la ves te parece muy atractiva. A lo largo de la entrevista, además, crees ver “señales” de que a ella también le gustas. Casi para terminar, ella dice que ha pasado 1 mes sin empleo y que necesita desesperadamente el trabajo…

En una escala de 1 a 5, donde 1 es nada probable y 5 es totalmente factible, tú:

a) La eliges para el trabajo.

b) Te sientes seguro de tu posición dentro de la empresa, así que le propones algún tipo de intercambio sexual como condición para obtener el trabajo.

c) Le propones cenar juntos para discutir su posible contratación.


ESCENARIO 4

Eres el dueño de un restaurante de lujo y costoso. Un día, al revisar los recibos, te das cuenta de que una de las meseras se equivocó con varios clientes y todos pagaron mucho menos de lo que consumieron, sumando en total una pérdida importante para las ventas de esa noche.

Al hablar con otros empleados, descubres que los clientes en quienes ocurrió este error son amigos de la mesera, a quien ipso facto decides llamar a tu oficina para discutir el problema. A solas, ella te confiesa que intencionalmente cobró de menos a sus amigos. También te promete que no volverá a suceder y te dice que hará lo que sea para conservar su trabajo, porque lo necesita. 

Esa mesera en particular siempre te ha parecido especialmente atractiva…

En una escala de 1 a 5, donde 1 es nada probable y 5 es totalmente factible, tú:

a) Le permites seguir en el restaurante.

b) Le propones algún tipo de intercambio sexual como condición para conservar el empleo.

c) Le propones cenar juntos para discutir su situación.


CÓMO INTERPRETAR LOS RESULTADOS

En este test, las respuestas que importan son las que diste a la segunda pregunta de cada escenario. 

Si el total de las respuestas de la segunda pregunta es al menos 8, el riesgo de que acoses sexualmente a otra persona en un ambiente de trabajo es alto. 

Es probable que en tu personalidad y las circunstancias de tu vida cotidiana tengas poca empatía hacia otras personas, creas firmemente en los roles de género asignados socialmente y además seas autoritario en tus relaciones con otras personas. 

Asimismo, hay una posibilidad de que te desenvuelvas en un ambiente en que sientas que tienes permitido acosar sexualmente a alguien, que nada ni nadie pueden sancionarte si incurres en un acoso y quizá incluso esas mismas condiciones te hagan pensar que puedes actuar sin temor a las consecuencias de tus acciones.


QUÉ HACER

El acoso sexual es un tema sobre el que se ha hablado y escrito mucho y sin duda queda aún mucho por decirse, pero en lo esencial, en la práctica, no hacen falta muchas palabras para darse cuenta de que no está bien forzar sexualmente a una persona, sea por medio de la violencia física explícita, aprovechando una posición socialmente superior o por medio de la coerción o el condicionamiento. Esta es una conducta reprobable desde casi cualquier perspectiva que se le mire: desde un punto de vista jurídico, ético e incluso moral. 

Si pueden llegar a encontrarse atenuantes o condiciones de permisividad, en buena medida es porque la cultura actual es el resultado de una dominación persistente del género masculino, que en cierta forma ha creado un mundo apto para sí mismo. No intencionalmente, sino como efecto de todo un proceso histórico amplio, complejo. Lo cual tampoco es una justificación, pero de entrada debe entenderse eso: este es un mundo construido por los hombres para los hombres. Las mujeres, en esta cultura, han tenido en términos generales un papel secundario dentro de la historia o, podría decirse también, una relación instrumental con el mundo de los hombres: para vivir en éste, han tenido que seguir sus reglas. 

El acoso (y la permisividad que con cierta frecuencia lo acompaña) es expresión de esa predominancia de lo masculino. El hombre acosa porque siente que puede hacerlo y en ocasiones también porque siente que debe hacerlo. Los hombres, en este sentido, no están exentos de esa dominación, pero la diferencia es que para un hombre ésta casi siempre se presenta como el imperativo de asumir la máscara de la masculinidad o defraudar en el intento, pero para las mujeres las consecuencias suelen ser más drásticas. 

Visto así, el problema no es sencillo, pues como dijimos, toca procesos culturales, sociales e históricos que se remontan quizá incluso al origen mismo de la humanidad. Y no es fácil desenredar esa madeja. 

Pero algo es claro: acosar no es una opción viable para entablar un encuentro sexual con otra persona. No es un acto que contribuya a hacer mejores sociedades ni mejores personas, y más allá de todas las sanciones que el acto puede acarrear, esa sola razón debería ser suficiente para detener a alguien que piensa hacerlo. El ser humano se ha hecho suficiente daño a lo largo de su historia, ¿por qué contribuir con esa cadena de dolor y sufrimiento.

Si te interesa cambiar, encuentra las vías para hacerlo. Puedes comenzar por sensibilizarte a la problemática, preguntarte qué de tus actos e ideas expresa esa inclinación a aprovecharte de los demás. Si es posible, puedes reflexionar sobre tus motivos para actuar así. También puedes probar acercarte a un especialista de la salud mental –terapeutas, psicólogos o psicoanalistas– y comenzar a elaborar junto con otro (pero desde tu responsabilidad) la posibilidad de desmontar el imperativo del acoso en tu vida.

 

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Salud

Por: pijamasurf - 01/17/2018

Una relación de pareja no es la solución para olvidar la soledad

Algunos psicólogos y psicoanalistas explican que estar solo en una sociedad que cría la monogamia y el romanticismo, puede desencadenar una serie de reacciones intensas en la psique de cualquier individuo: por ejemplo, la mayoría de ocasiones las emociones suelen ser fuertemente ignoradas o desconocidas; hay patrones de conducta autodestructivas o de riesgo que afectan al bienestar tanto físico como emocional de uno mismo; suelen predominar creencias irracionales que minan el autoconcepto como "nadie me querrá como él/ella", "yo no nací para amar, nadie nació para mí...", entre otros; una alta tendencia a adicciones, trastornos de la alimentación o del sueño, violencia en la pareja, crisis de ansiedad o depresión...; actuar desde el miedo al abandono o a la soledad y en consecuencia quedarse en relaciones infelices o tóxicas así como exponerse compulsivamente a vínculos que no llevan a nada positivo. Estas reacciones, según algunos especialistas, tienen un origen basado en el autoabandono interno; es decir, estar en un cuerpo físico sin habitarlo emocionalmente hablando, sin cuidar sus necesidades psíquicas en el aquí y en el ahora, sin generar una conexión mente-cuerpo.

Dicho eso, los problemas asociados a la soledad no existen en sí mismos, sino por la sensación de carencia que algunas personas desarrollan o por la ausencia de una conexión íntima. Otras personas que logran encontrar significado en la vida, en su trabajo, en la religión, en el arte, etc, puede vivir vidas sanas y plenas en la soledad, logrando establecer conexiones íntimas con el arte, con la naturaleza, con dios, etcétera. Estas personas muchas veces son mucho más fuertes que otras personas que viven en pareja, ya que no necesitan de otra persona para sentirse seguros.

 

- La soledad puede ser síntoma de algún problema más profundo

Sin importar el lugar o las personas de quienes se esté rodeado, la soledad es una experiencia que surge desde el interior. Se trata de un malestar casi distímico asociado con trastornos de personalidad, del estado de ánimo -depresión, ansiedad-, de alimentación, de sueño y de trauma crónico como el estrés. 

Por ello es altamente recomendable que, para elaborar todo un proceso de sanación, este sea acompañado del apoyo de algún psicoterapeuta, psicólogo o psicoanalista.

 

- La soledad es un maestro que no desaparece con distracciones

Dado que se trata de un fenómeno que ocurre desde el interior de la psique, no importa cuánto empeño pongamos en una actividad física, un proyecto laboral, tratar de mantener una relación de pareja destinada al fracaso o saltar de relación en relación, siempre surgirá, como consecuencia, la soledad. En ocasiones podrá incluso aparecer bajo la forma de una crisis nerviosa. Por ello es importante tener en cuenta que las distracciones no son siempre la solución más adecuada para enfrentar los trastornos que agobian el día a día. 

En su lugar, los terapeutas especialistas recomiendan realizar actividades que impliquen el autocuidado: meditación para regular los niveles de estrés y realizar un chequeo constante de las sensaciones, darse un mayor tiempo para hacer aquellas actividades que promueven el bienestar -leer, descansar, actividad física, tiempo a solas-, alcanzar objetivos personales, fomentar la filantropía así como el bienestar de los seres queridos. 

 

- Una relación de pareja no es la solución para olvidar la soledad

Como se ha mencionado con anterioridad, la soledad proviene del interior y requiere de pequeños cuidados para aliviarla. Son cuidados que, en plena conciencia y deliberación, tienen como objetivo el empoderamiento personal: realizar acciones que fomenten el bienestar propio como si se tratase de un ser querido. De alguna manera, es lograr que uno mismo reciba los mismos buenos tratos que se ofrecen al amor de la vida. Por ello, el tener una pareja desde el miedo al abandono o a la soledad, podría distraer o empeorar el proceso de desarrollo personal. Es importante notar que la soledad no depende necesariamente de estar acompañados o no, sino de nuestro propio estado interno. Una persona puede sentirse sola en medio de una muchedumbre y completamente unidad y conectada en el desierto. Claro que el ser humano es gregario y es más fácil sentir conexión estando en pareja, pero uno no debe de buscar tener pareja para huir de su propia soledad, de su propio dolor o sufrimiento. Es necesario enfrentarlo y, esto a veces, debe hacerse solo.