*

X

Más allá de conceptos e iniciaciones: estas son las 2 cosas esenciales para una vida espiritual

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/05/2018

La espiritualidad moderna no puede considerarse seria si no tiene estas cosas

La espiritualidad moderna está llena de ofertas de técnicas veloces para conseguir la iluminación o supuestos poderes espirituales. Evidentemente, este acercamiento a la espiritualidad desde una perspectiva de comodidad modelada bajo los principios del libre mercado capitalista no suele traer muy buenos resultados. Muchas personas se convierten en víctimas de falsos gurús o de técnicas milagro que supuestamente resolverán sus problemas y los empoderarán.

Ante esta situación, es útil tener en cuenta dos principios básicos de la espiritualidad verdadera.

 

1. Devoción

Muchas personas buscan un camino espiritual para sentirse mejor. Esto es algo normal, el principal motivo de toda espiritualidad es buscar eliminar el sufrimiento. Sin embargo, esta motivación pronto deviene en egoísmo, en sentirse bien por ser mejor que los demás. De alguna manera, el ego coopta la espiritualidad para su beneficio. Es por esto, entre otras cosas, que la devoción es importante.

La devoción tiene que ver con entregarse a algo más grande -sea Dios, el universo, la vida de todos los seres, etc.-. Implica un servicio a este poder superior y una pérdida de la importancia personal, de creer que el mundo gira en torno al individuo. Sin esta devoción, no hay verdadera espiritualidad. 
Por otro lado, las tradiciones espirituales sostienen que la devoción o el agradecimiento sincero a las fuerzas del universo es una forma de establecer una relación con dichas fuerzas y dejarse habitar por ellas.

 

2. Percepción de la energía

Estas dos van de la mano, ya que para que uno pueda tener un camino espiritual verdadero y no viva una alucinación fanática, es necesario experimentar las realidades sutiles que la espiritualidad supone. Si uno no puede sentir en el cuerpo cierta experiencia descrita como espiritual, realmente no tiene sentido una práctica. La transformación moral y espiritual debe ir necesariamente acompañada de una transformación que se pueda sentir, aunque de manera sutil. Y es que lo que se conoce como "espíritu" o "espiritual" generalmente es otra palabra para una energía sutil que llena el cuerpo y que borra la diferencia entre mente y cuerpo.

Aquí cabe mencionar que nos movemos por un terreno que puede volverse un tanto espectral y dudoso, pues las mismas creencias pueden propiciar sensaciones en el cuerpo -el efecto placebo es sumamente poderoso-. Pero, por otro lado, esta es la naturaleza del universo: no existe división tajante entre la mente y la materia, entre lo que experimentamos adentro y afuera. Saberse mover fluidamente entre esa bisagra, entre saber que la realidad es en cierta forma una proyección de la mente (más que de nuestra mente, de la Mente) pero que hay cosas que nos acercan a una realidad más profunda y verdadera y otras que nos colocan en círculos viciosos es el arte de la verdadera espiritualidad, la cual, a fin de cuentas, es sólo un camino hacia descubrir la realidad que parte del principio de que la realidad es más o tiene una base que subyace a la mera realidad material.

Te podría interesar:

Estas son las características que comparten las mujeres psicópatas

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/05/2018

El DSM-V –en inglés, 'Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders'– explica que existen diferencias conductuales de psicopatía entre hombres y mujeres –las cuales permiten que estas últimas puedan camuflarse en el radar de la sociedad–

Alex DeLarge, Patrick Bateman, Sherlock Holmes, son personajes famosos y ficticios reconocidos por sus latentes rasgos de psicopatía, mientras que Annie Wilkes, de Misery (1990), o Alex Forrest, de Fatal Attraction (1987), son mujeres con la tenebrosa etiqueta de femmes fatales. Sin embargo, de acuerdo con diversas investigaciones de teorías de la personalidad, las mujeres también poseen rasgos psicópatas –aunque, eso sí, en menor incidencia poblacional que los hombres–.

El DSM-V –en inglés, Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders– explica que si bien existen diferencias conductuales de psicopatía entre hombres y mujeres –las cuales permiten que estas últimas puedan camuflarse en el radar de la sociedad–, ambos sexos pueden llegar a ser igual de peligrosos y tóxicos a nivel personal y social. Entre sus principales rasgos o síntomas se encuentran:

– la ausencia de empatía, culpa o remordimiento por sus acciones negativas,

– la incidencia de manipulación y fraudes/engaños,

– irresponsabilidad y desinterés tanto por las convenciones sociales como por las leyes,

– son socialmente encantadores, pues saben actuar –mas no sentir– las emociones humanas, tales como amor, miedo, remordimiento, etc.,

– impulsividad

– adicción a la adrenalina.

 

En términos de datos estadísticos, las mujeres con rasgos de psicopatía son entre el 11 y el 17% de la población global de las prisiones –mientras que los hombres constituyen entre un 25 y 30%–. Esto podría justificarse asumiendo que las conductas de las mujeres suelen ser verbalmente más agresivas y, por lo tanto, se considera que cometen menos crímenes violentos que sus coetáneos hombres. De hecho, en los casos de mujeres que han sido diagnosticadas con trastorno de personalidad antisocial con rasgos psicópatas en la vida real, los síntomas se van evidenciando desde los años de la infancia y adolescencia. Los especialistas en psicología y psiquiatría aseguran que las mujeres psicópatas son:

– narcisistas –como jactarse en exceso de uno mismo– y dominantes,

– carecen de empatía, remordimiento y responsabilidad frente a las propias acciones,

– violentas tanto física como verbalmente,

– impulsivas, celosas y con actitudes parasitarias –vivir a expensas de otros–,

– hacen uso de encantos físicos o sexuales a cambio de favores o control sobre otros,

– manipuladoras…

 

Aunque existe muy poca información y bibliografía al respecto, pues como se mencionó anteriormente hay una baja incidencia de psicopatía en mujeres –o al menos, que se haya investigado–, se sabe que las mujeres psicópatas pueden llegar a cometer crímenes de múltiples categorías (robos, narcóticos, asaltos), así como relacionarse exclusivamente para poseer el dominio sobre otros y sacar beneficios al respecto.

En conclusión, las mujeres psicópatas, manipuladoras y sin empatía humana, pueden llegar a causar mucho daño no sólo a nivel emocional sino también a nivel social. Para ellas (y también para ellos) se trata de un estilo de vida que no puede ser vivida de ninguna otra manera y, en consecuencia, los vínculos pueden llegar a ser enfermizos y superficiales. Es decir, no saben ser de otra manera –un rasgo importante para distinguir a este de otros trastornos e incluso rasgos de personalidad–. ¿Conoces a mujeres así?