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Lanzan app para firmar contratos de consentimiento antes de un encuentro sexual

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/13/2018

La sobrerregulación del sexo parece un antídoto arriesgado contra la violencia y el abuso sexual

En tiempos donde afortunadamente ha salido a la luz el sistemático acoso sexual que han padecido miles, quizá millones de personas, en particular mujeres, también hay que considerar la otra cara de la moneda. Nos referimos a la posibilidad de que el coqueteo y los encuentros sexuales ocurran siempre bajo una sensación de riesgo a ser acusado o acusada de acoso sexual –o peor aún, de asalto sexual–.

Se acaba de estrenar una app, LegalFling, que busca facilitar el llevar a cabo un acuerdo legal (o en otras palabras, un contrato) entre dos personas, mediante el cual se advierte que ambas están consintiendo tener sexo. Al parecer esta aplicación busca facilitar que pueda tomarse acción legal contra alguien que no pueda probar que la persona consintió a tener un encuentro sexual con él o ella, pero también proteger a los individuos de los posibles efectos secundarios de un encuentro casual, entre ellos, ser videograbado durante el acto sin consentimiento o no ser informado sobre el padecimiento de alguna enfermedad de transmisión sexual. 

Evidentemente se necesitan herramientas, legislaciones y todo recurso disponible, y sensato, para erradicar la vulnerabilidad de cualquier persona involucrada en un acto sexual. Sin embargo, también pareciera que con este tipo de recursos estaríamos apuntando a una especie de deshumanización del sexo, vía su hiperregulación legal y el aniquilamiento de la espontaneidad en la sexualidad humana. 

 
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Monaguillos llenan con marihuana el incensario de la iglesia y son arrestados

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/13/2018

Cuando la transgresión llama no hay nada que pueda detenerla; el hoax de estos monaguillos nos lo recordó.

La transgresión es un acto absolutamente humano. No importa si es detonada por fuerzas ideológicas o, sencillamente, por un cierto llamado al caos, pareciera que existen buenas razones para afirmar que se trata de un ingrediente propio de nuestra esencia. 

Y a propósito de esta reflexión, recién ocurrió un caso en Galicia, por cierto falso pero que despertó la atención mundial. Durante la solemne misa para celebrar la Epifanía del Señor en la Catedral de Santiago de Compostela, un par de monaguillos decidieron llenar el botafumeiro (un gran incensario) con 1/2 kilo de marihuana y así transgredir un recinto sacro, en un momento culminante. 

De acuerdo con el hoax, uno de los asistentes declaró: "No olía como otras veces, era un olor familiar pero no conseguía relacionarlo con nada, pero en la habitación de mi hijo alguna vez huele así”; los medios internacionales recogieron dicha afirmación, y ha desatado carcajadas en todas las latitudes. 

Los monaguillos fueron arrestados en ese universo paralelo de la post-verdad –aunque luego fueron liberados, con la prohibición de retomar su función en la iglesia– y, si bien justificaron su acto como una travesura que se les ocurrió días antes, nuestra hipótesis es que en realidad sucumbieron ante ese llamado arquetípico que algunos llaman transgresión.