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La preciosa explicación de un místico sufí sobre por qué soñamos

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/17/2018

Una joya del místico murciano Ibn Arabi: el sueño revela la posibilidad de una gnosis de la naturaleza onírica de la vigilia y de la forma divina que subyace

En la obra de Ibn Arabi, uno de los más grandes maestros sufíes de la historia, encontramos un tratamiento sumamente sutil y sofisticado de la popular noción de que el mundo es un sueño o es en esencia imaginación divina. La imaginación es la puerta o bisagra entre la realidad divina absoluta y el mundo de la transformación o el cosmos que es emanado como un sueño en la mente divina. 

William C. Chittick, en su libro The Sufi Path of Knowledge: Ibn al-Arabi's Metaphysics of Imagination, escribe: "Los sueños son en realidad una llave divina para decodificar el misterio de la ambigüedad cósmica y la constante transformación de la existencia". Ibn Arabi escribe en el Futuhat:

La única razón por la cual Dios colocó el sueño en el mundo animado fue para que todos pudieran percatarse de la presencia de la imaginación y conocer que existe un mundo similar al mundo más allá de los sentidos... Él llama la atención de los soñadores inteligentes hacia el hecho de que en el mundo sensorial existen transmutaciones en cada instante, aunque los sentidos no las perciben.

Lo anterior requiere de cierta explicación, pero rápidamente podemos señalar algo simple y precioso. El sueño está allí para hacernos ver que existe un dominio imaginal, esto es, un reino mental que es tan real como el mundo sensorial que experimentamos en la vigilia. En otras palabras, en los sueños podemos notar que el mundo está hecho de imágenes. El sueño nos abre, entonces, a la posibilidad de que la vigilia también sea sueño -ya que está hecha de sutiles transmutaciones de imágenes, de un flujo mental-. Chittick señala: "Cuando la naturaleza del cosmos es realmente verificada (tahqiq), el sujeto que conoce ve que es una forma de imaginación, que necesita interpretación como un sueño". El cosmos que nos parece tan sólido e independiente se revela como un espacio imaginal cuando logramos interpretarlo, es decir, darnos cuenta de que tiene un significado, que las cosas están hechas de información que nos dice algo. Ibn Arabi continúa:

[En el sueño] el alma racional, a quien Dios le ha dado propiedad sobre esta ciudad [el cuerpo humano], contempla lo que ha sido colocado en su Tesorería, como hacen los reyes, que entran a sus bóvedas de tesoros cuando están solos para obtener conocimiento de lo que yace en ellas.   

Ibn Arabi señala luego que, en la medida en que los instrumentos de percepción han sido perfeccionados, podrán percibirse tesoros perfectos o, en su defecto, tesoros imperfectos. Es posible que en esas excursiones a la cámara onírica de los tesoros Dios mismo se revele con los atributos de la naturaleza, encarne en arquetipos, como el profeta dijo: "Vi a mi Señor en la forma de un joven". En otras palabras, Dios, lo Absoluto, toma forma, emplea la belleza y el ingenio de la forma para mostrarse en los sueños que manan de los órganos perceptuales purificados de personas que han alcanzado mérito en la visión y en la virtud. Y el órgano de percepción supremo es la imaginación, la puerta entre lo divino y lo mundano.

Ibn Arabi agrega que "a medida que un hombre asciende en grados de gnosis, logrará conocer a través de la fe y la revelación que él mismo es un soñador en el estado ordinario de la vigilia y que la situación en la que mora es un sueño". Por eso se citan las palabras del poeta: "Las personas duermen y cuando mueren despiertan". Pero quizás hay algunos que en la vida misma descubren que sueñan y entonces despiertan, aquí y ahora, a la luz divina.

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3. Acepto a todas las personas sin importar lo que parezcan o crean, y acepto todos los momentos sin importar si son buenos o malos.

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Acabas de leer los 11 principios thelemitas libres de toda jerga ocultista y lenguaje metafórico. El «Liber AL vel Legis» o «El Libro de la Ley» es la base del sistema filosófico llamado Thelema.

El Libro de la Ley es un texto que está escrito utilizando un lenguaje metafórico, cargado de parábolas, aforismos y alegorías que ante el ojo profano -al igual que la mayoría de sus textos- puede resultar incomprensible, y no pocos terminan convencidos de que se trata de magia negra o tan sólo de simples locuras sin sentido producto de un desequilibrado mental.

Aleister Crowley fue una de las mentes más brillantes y versadas del siglo XX, pero al mismo tiempo fue una persona de lo más extravagante y excéntrica.

Crowley amaba los juegos de palabras, decir que utilizaba dobles sentidos es decir poco, pues sus escritos están llenos de triples y cuádruples sentidos, el lenguaje que utiliza está plagado de acertijos y paradojas, así como referencias a la mitología griega y egipcia, y todo esto aderezado con su exótico sentido del humor que utilizó con la más fina sutileza, pero que muchas veces combinaba con lo vulgar y lo soez para cifrar su profundo conocimiento hermético y cabalístico.

Pese a que utilizó el más riguroso pragmatismo para describir los sistemas mágicos occidentales, así como las prácticas yóguicas orientales, en general los escritos de Crowley se caracterizan por ser ingeniosos, paradójicos, brillantes, oscuros y deliberadamente enigmáticos en diferentes grados.

"Haz lo que tú quieras será toda la ley” es la máxima por la que se guiaba Aleister Crowley; sin embargo, insistía en que «Haz lo que quieras» es muy diferente de «Haz lo que te apetezca». Esto era debido a la naturaleza de lo que él llamaba la «voluntad auténtica».

La voluntad auténtica era distinta de los deseos normales y se definía como un acto que estaba en armonía con el conjunto del universo, un acto que ocurría de forma natural y que uno no llevaba a cabo por una «lujuria del resultado».

[al estar] en armonía con el movimiento de las cosas, tu voluntad es parte de la voluntad de Dios, y por lo tanto equivalente a ella […]. Si todos los hombres y mujeres hicieran su voluntad —su voluntad auténtica—, no habría choques. Todos los hombres y todas las mujeres son estrellas, y cada estrella se desplaza por un camino previsto sin interferir con las demás. Hay espacio de sobra para todas. Es sólo el desorden lo que produce la confusión…

Amor es la ley, amor bajo voluntad. Haz tu voluntad: será toda la ley.

(Aleister Crowley)

 

Para consultar las fuentes escritas de los 11 principios thelemitas en su lenguaje original:

https://iao131.com/2013/03/19/11-principles-of-thelemites/

 

Para profundizar más sobre LA VIDA Y OBRA de Aleister Crowley, también en Pijama Surf:

"Invócame bajo las estrellas", el amor bajo voluntad de Aleister Crowley

"Haz lo que tú quieras será toda la ley", la ética trascendental de Aleister Crowley

Magia y voluntad: Aleister Crowley y Jakob Böhme

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