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La música de las esferas: una animación que reúne la música de Bach y el talento de Glenn Gould

Arte

Por: pijamasurf - 01/13/2018

Si algún compositor llegó a descifrar la armonía de las esferas de la que habló Pitágoras, ese fue Johann Sebastian Bach

La idea de que el universo posee una forma de armonía secreta, incognoscible para el ser humano, se remonta al menos a la época de los llamados filósofos presocráticos, un grupo de autores igualmente misteriosos de quienes nos llegó apenas el eco vago de su pensamiento, anotado y comentado aquí y allá por otros que vinieron después que ellos y que tuvieron el beneficio de que sus palabras se conservaran.

Pitágoras fue uno de esos pensadores, destacado entre otros no menos eminentes (Zenón de Elea, Parménides, Heráclito, etc.). Fue además un pensador en quien la curiosidad por la realidad estaba acompañada de cierto esoterismo en su forma de entenderla y explicarla. De las conexiones que quizá nunca quedarán claras entre el remoto pensamiento de la India de los Vedas y la filosofía griega, quizá el punto más sólido de unión fue Pitágoras, cuya vida y obra se pierde, sin embargo, en las brumas del tiempo.

De Pitágoras sobrevivió, entre otras, la idea de la “música de las esferas”, una suposición sobre el ordenamiento del universo observable según la cual los astros estaban regidos por proporciones matemáticas no sólo fijas sino también musicales y armoniosas entre sí, tanto en su disposición como en su movimiento.

La idea resultó tan atractiva que de la época del filósofo griego (ca. siglo V antes de nuestra era) sobrevivió e influyó al menos hasta los días de Johannes Kepler, casi mil años después, quien dedicó una de sus obras a demostrar la veracidad de la hipótesis, atribuyendo a cada planeta observable una nota musical y una tesitura a partir de la distancia que los separa entre sí. 

Por lo demás, parece justificado pensar que el postulado pitagórico también ha seducido, en todas las épocas, a la necesidad humana de encontrar orden, razón y acaso una causa última en ese caos que, de inicio, parece ser siempre la realidad y todo lo que ésta implica.

Este breve recorrido por la idea de la “música de las esferas” nos permite compartir una animación breve realizada por Norman McLaren y René Jodoin en 1969 para la Oficina Nacional de Cine de Canadá. En ésta, los artistas tomaron algunos fragmentos de los preludios y las fugas de El clavecín bien temperado de Johann Sebastian Bach, interpretados por su compatriota Glenn Gould, y los interpretaron visualmente siguiendo el motivo esférico. 

Por supuesto, quizá de toda la música que se ha creado en Occidente, no hay ninguna que, de cierta manera exprese tan bien la armonía pitagórica universal como la de Bach, cuya perfección matemática ofrece por momentos la idea de que todo en el universo encaja, que nada hay que no tenga causa o explicación y que, en efecto, desde la brizna más ínfima hasta el planeta más inmenso ocurren siempre al ritmo de una canción que es posible escuchar sólo cuando de verdad ponemos atención a la música secreta de las esferas.

 

También en Pijama Surf: Así era la vida en la escuela mística de Pitágoras hace 2,550 años

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Una selección de la nueva y excitante música de Cuba en el festival Comunité

Arte

Por: pijamasurf - 01/13/2018

Ritmos que fusionan las tradiciones afrocubanas con nuevas corrientes musicales: Alpha 606, Mystic Bill, Daymé Arocena

Cuba es una isla relativamente pequeña en cantidad de población pero inmensa en calidad musical, fuente inagotable de talento variopinto. El ritmo, que se lleva en la sangre, en los últimos años se ha mezclado con algunas influencias más cosmopolitas, creando un delicioso daikiri musical en el que se mezclan ritmos tradicionales con música electrónica y nuevas corrientes.

El festival Comunité, dedicado a scoutear los sonidos más relevantes de la escena electrónica mundial y traerlos a México a su festival en Tulum, ha identificado en los sonidos que salen de Cuba "la reinvención de las formas tradicionales de música", con una veta fresca y excitante. Por esto ha decidido dedicarle un renglón especial a los sonidos nuevos de Cuba en su tercera edición del 5 al 6 de enero en Tulum. Entre artistas como Carl Craig, James Holden, Matías Aguayo, Murcof y otros, se presentarán la cantante de neosoul cubano Daymé Arocena, el productor electrónico Alpha 606 y el DJ Mystic Bill, quien es estadounidense pero que cuenta con raíces cubanas. 

Alpha 606 es el proyecto de música afrocubana electrónica de Armando Martínez, un productor quien es también percusionista y quien tiene una clara inclinación hacia la psicodelia y hacia la exploración espacial en el sonido. El nombre Alpha 606 es una referencia a la supercomputadora inteligente de la genial película de ciencia ficción de Jean Luc Godard, "Alphaville", precursora de cintas como "The Matrix". Luego tiene tracks que hacen referencia a tanques de flotación y a espacios interdimensionales.

 

Ritmos hipnóticos en el limbo, música por momentos ácida, por momentos contemplativa, que tiene una cierta elegancia y una cierta tensión minimalista, que llega a liberarse con sonidos más tropicales que le subyacen. Alpha 606 será ideal para llevar la nave espacial de la fiesta hacia un lúcido trance matutino. 

 

 

Daymé Arocena tiene una voz preciosa y prodigiosa, una voz como del amanecer que mueve pájaros y árboles. The Guardian la llamó la mejor cantante joven de la isla. Su música más reciente mezcla ritmos como el jazz, el pop y el dance con cantos tradicionales afrocubanos de santería y rumba.

Daymé estudió música clásica en la tradición occidental y dirige coros pero no abandona los ritmos locales y el folclor de su isla. Su álbum "Cubafonía" fue celebrado como uno de los mejores discos de música afrocubana de 2017.

 

 

Mystic Bill (Bill Torres), crecido en Miami, es actualmente uno de los DJs más influyentes de la escena del house Chicago, tierra legendaria para el house si las hay. Bill produce para el sello Trax Records y se mueve entre el acid y el house. Lo de Bill es una música perfecta para atacar el dancefloor largamente, con algo de funk también, diversión pura.