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Investigadores han identificado una "epidemia" de infelicidad y esta es la razón

Salud

Por: pijamasurf - 01/26/2018

En los últimos años, jóvenes y adultos han reportado menor satisfacción existencial. Investigadores creen haber encontrado la causa

En uno de los estudios más importantes hasta la fecha, en el que participó más de 1 millón de adolescentes en Estados Unidos, un grupo de investigadores midió los niveles de satisfacción existencial o felicidad. Los resultados muestran una caída pronunciada sumamente preocupante a partir del 2012.

Los investigadores sondearon a los adolescentes y encontraron que existe una correlación entre el bienestar reportado y las actividades que realizan cotidianamente los jóvenes. Los adolescentes que pasan más tiempo con sus amigos conviviendo en persona, haciendo ejercicio, realizando actividades extracurriculares, participando en servicios religiosos, leyendo o incluso haciendo tarea son más felices que aquellos que pasan más tiempo en Internet, jugando en la computadora, en las redes sociales, texteando o viendo TV. En resumen, pasar mucho tiempo con pantallas se vincula con un sentimiento de infelicidad. De hecho, los jóvenes que pasan más de 5 horas al día frente a pantallas tienden a ser dos veces más infelices que los que sólo pasan 1.

Los investigadores notan que el 2012, la fecha desde la cual han notado una caída sustancial en la felicidad de los participantes, coincide con el momento en el que los smartphones adquirieron una popularidad global. El tiempo en línea se duplicó del 2006 al 2016. 

La profesora Jean Twenge, una de las autoras del estudio, señala que, aunque existe la posibilidad de que las personas ya infelices busquen actividades frente a una pantalla, existe un creciente número de investigaciones que sugieren que de hecho existe una relación de causalidad entre ambos fenómenos, y que estas actividades pueden producir por sí mismas estados de infelicidad o insatisfacción: "Si quisieras un consejo basado en este estudio sería: deja tu teléfono y ve a hacer algo más -casi lo que sea-".    

Es importante mencionar que estos datos no son exclusivos de los adolescentes. En el caso de los adultos existen datos que muestran también una diminución del bienestar. Los adultos de más de 30 años están menos felices que hace 15 años y tienen menos sexo. Aunque pueden existir muchos factores, sin duda uno a considerarse es que los adultos también está pasando más tiempo en actividades de pantalla y menos tiempo cara a cara con otras personas. 

Por último, hay que mencionar que el estudio notó que las personas más felices no eran las que no usaban nada de medios digitales, sino los que los utilizaban poco (menos de 1 hora al día). Como en todo, la moderación es la clave.

¿Adicto a la adrenalina del estrés? Conoce cómo destroza lentamente a tu cerebro (VIDEO)

Salud

Por: pijamasurf - 01/26/2018

El estrés crónico impacta negativamente en el bienestar de una persona al cambiar tamaño, estructura y funcionamiento del cerebro

Constantes peleas, exceso de trabajo, expectativas excesivas. Estas son situaciones que pueden provocar estrés crónico, pequeñas dosis que al volverse parte de la cotidianidad activan todos los miedos y provocan el agobio hasta en el momento más sencillo de la jornada laboral. Y conforme pasa el tiempo y el estrés se vuelve una leal compañía, el cuerpo tanto físico como psíquico sufren una serie de consecuencias: existe una tendencia a la obesidad, un debilitamiento del sistema inmunológico, mayor consumo de drogas, problemas de memoria, enfermedades cardíacas, inapetencia sexual, incidencia de trastornos emocionales como ansiedad y estrés, entre otros malestares que afectan el bienestar general de un individuo. No obstante, ¿cómo es que el estrés crónico puede provocar tanto en el cuerpo?, ¿acaso existe una manera para contrarrestar estas consecuencias?

De acuerdo con múltiples investigaciones en torno al estrés crónico por parte de Mayo Clinic, el estrés crónico impacta negativamente en el bienestar de una persona al cambiar tamaño, estructura y el funcionamiento del cerebro. Todo comienza en el eje hipotalámicosuprarrenal, cuando aumentan los niveles de cortisol y afecta los procesos tanto de la corteza prefrontal –la parte del cerebro responsable del raciocinio y la toma de decisiones–, la neuroplasticidad –la habilidad cerebral para adaptarse a nuevas circunstancias– como de la neurogénesis –la habilidad de producir nuevas células cerebrales–, e incrementa así el tamaño de la amígdala que activa las respuestas de supervivencia –pelea, huida o congelamiento– así como el flujo de sangre en las venas y el corazón. Las consecuencias de este cúmulo de alteraciones fisiológicas resultan en dificultades para dormir, un estado de ánimo irritable, pequeños olvidos, abrumo y sensación de aislamiento, incapacidad de regular emociones y estrés, oleadas de depresión, tendencia a desórdenes de la memoria como la demencia, Alzheimer, entre otros. De hecho, el cuerpo entra en un nuevo sistema homeopático llamado alostasis, en donde el estrés es el nuevo regulador del cuerpo.

Hay ocasiones en que el estrés crónico proviene de un sitio que uno llega a desconocer: incluso seis generaciones por arriba de uno mismo. Basta un trauma, una vida de estrés crónico, para que el ADN de toda una familia se vea alterada con las consecuencias antes mencionadas. De hecho,

La expresión del genoma cambiará según las experiencias con el medio ambiente, y estos cambios epigenéticos se verán reflejados en la heredabilidad durante la procreación de una persona. Esto se descubrió en 1997, cuando en un experimento con ratas, separaron a dos madres con sus respectivas crías. A una de ellas la sometieron a estímulos estresantes; a la otra, a estímulos de cuidados nutritivos. Los resultados fueron sorprendentes: las crías de la primera rata crecieron con la misma expresión del genoma estresante así como un desarrollo cerebral menor, mientras que las de la segunda no mostraron ningún indicio de anormalidad.

A este evento se le conoce como psicogenética, la alteración de los genes por el medio ambiente, o trauma transgeneracional. Seegún Carl G. Jung, una persona que ha sufrido de estrés crónico se encuentra rodeado de “confusión, inocencia y vulnerabilidad debido a los efectos de una vida interrumpida, una herida que parece nunca curarse. Y la realidad es que estas experiencias traumáticas pueden ser irreversibles, ya que las nuevas experiencias se irán adquiriendo dentro de un formato del sistema dañado de la alostasis.”

Si bien es verdad que el estrés es una reacción natural y útil para promover la motivación, alcanzar objetivos y enfrentar crisis de la vida en general, cuando se prolonga y adquiere cantidades insuperables, los desastres comienzan. Pero afortunadamente, existen tres herramientas poderosas para regular estas consecuencias: la actividad física, la meditación  budista y una buena dieta. Ambos ayudan a controlar la respuesta del estrés, a revertir y modular los efectos del cortisol en el sistema y promover las acciones de auto cuidado desde la base biológica.

A continuación te compartimos estos dos videos en donde se profundiza un poco más sobre este tema: