*

X

Estos 10 sencillos hechos demuestran que el cerebro humano es asombroso

Ciencia

Por: pijamasurf - 01/27/2018

Todos los días, a cada instante, tu cerebro te hace ver lo extraordinario de sus capacidades

Nuestro cerebro es una herramienta extraordinaria, quizá la más sorprendente en un cuerpo que de por sí tiene muchísimos motivos para asombrarnos. El cerebro, sin embargo, como una especie de director de orquesta, suele atraer más nuestra atención, acaso también porque por más que en especial en los últimos años lo conocemos mejor, en términos generales guarda todavía muchísimos enigmas sobre su funcionamiento y capacidades como la conciencia, la memoria o la creatividad, que aún hoy no comprendemos del todo.

Este breve compilado pretende ser una muestra de esas capacidades asombrosas que, además, ocurren cotidianamente. Para que nuestro propio cerebro nos sorprenda basta con experimentar conscientemente la realidad, con estar atentos y alertas, y darnos cuenta de lo que pasa con nosotros mismos y a nuestro alrededor.

Veamos.

 

¿No puedes dejar de mirar a alguien? 

Explicación: sentiste simpatía por esa persona y tu cerebro siente que debe captar todos los detalles posibles.

Fuente

¿Casi siempre “pierdes” una discusión?

Lo más probable es que tu capacidad intelectual y de razonamiento sea, si no mejor, al menos sí más exigente. Antes de decir algo posiblemente mides las palabras, piensas para ti mismo si es un argumento correcto, intentas precisarlo tanto como sea posible… y la mayoría de las personas no hace eso. Como alguna vez escribió Bertrand Russell, “el problema de la humanidad es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas”.

Fuente

 

¿Cualquier crítica que recibes, por mínima que sea, te molesta profundamente?

Por alguna razón tienes mayor sensibilidad a las opiniones desfavorables sobre algo que te concierne (tu trabajo, tu imagen, tu personalidad, etc.), que tu cerebro percibe como una amenaza y por ello genera cortisol, la hormona del estrés.

Fuente

 

¿Tienes una letra manuscrita desaliñada?

Tu mente es más rápida que tus manos. Tus pensamientos fluyen tan persistentemente que puedes llegar a impacientarte al escribir y comprobar que la escritura es más lenta.

Fuente

 

¿No puedes dejar un hábito nocivo?

Tienes un cerebro perezoso. Esto puede sonar duro, pero así es. En especial los hábitos nocivos son refugios que nuestro cerebro crea para “descansar”, pues en casi todos los casos implican un esfuerzo cerebral mínimo, en el que una misma actividad ya conocida se repite casi en automático y por ello mismo representa un gasto de energía también menor. Se trata, en cierta forma, de un residuo de recurso de supervivencia que, sin embargo, ya no es necesario.

Fuente

 

¿Te ha pasado que, estando en algún lugar, olvidas de pronto el propósito de estar ahí? Quizá estabas mirando la TV, te levantaste a la cocina para buscar algo pero de pronto no sabes qué.

Estás preocupado (a) por algún problema, el cual es suficientemente importante como para afectar tu memoria a corto plazo (de por sí frágil).

Fuente


Lunes, 8 de la mañana, vas tarde al trabajo o a la escuela y de pronto te das cuentas de que no tienes las llaves de tu casa, la tarjeta del transporte, un libro que necesitas devolver ese día… Pasas 5, 10, 15 minutos revolviendo toda tu casa sólo para descubrir, al final, que eso que buscabas estaba donde siempre y, literalmente, frente a tus ojos…

La idea de la obnubilación –palabra que tiene la misma raíz que niebla y nube– es sumamente precisa: cuando estamos nerviosos, nos ofuscamos, una niebla cae sobre nuestra percepción y realmente turba todo lo que debería llegar límpido a nuestra conciencia. El estrés provoca, entre otros efectos, que la información que se recibe por medio de los ojos se procese mal o más lento de lo normal, por lo cual podemos “dejar de ver”.

Fuente

 

¿Sueñas frecuentemente con acciones que hiciste durante el día?

Es probable que pases mucho tiempo realizando tareas repetitivas. El cerebro interpreta la repetición como el inicio de un aprendizaje y por ello continúa el procesamiento de la información durante el sueño.

Fuente

 

Puedes recordar el rostro de una persona, pero no su nombre…

Tu cerebro tiene una inclinación hacia lo visual. Sobre todo cuando conocemos a una persona, el cerebro recibe en muy poco tiempo mucha información –un rostro, un nombre, un contexto, posiblemente información suplementaria–, lo cual, aunado a cierto modo de supervivencia que en general lleva a nuestro cuerpo a preservar energía en sus procesos, hace que memoricemos sólo lo que menos esfuerzo nos toma.

Fuente

 

¿Te mareas a bordo de un vehículo en movimiento?

Durante un viaje a bordo de un transporte ocurre un efecto contradictorio: por un lado, tus ojos y tus músculos están en condición de reposo pero, por otro, el sistema vestibular (que se encuentra en el oído y está asociado con la sensación de equilibrio y la orientación espacial) percibe movimiento. Las señales encontradas son interpretadas por el cerebro como un estado muy peculiar: envenenamiento. Así es: si te mareas al viajar es porque tu cerebro piensa que ingeriste un veneno y, por lo mismo, por supervivencia induce las náuseas necesarias para que lo vomites. 

Fuente

 

¿Qué te parece? No dejes de compartirnos tu opinión en la sección de comentarios de esta nota. Y si algún tema te interesó, ¿por qué no investigar más al respecto?

 

También en Pijama Surf: Estos 13 rasgos revelan que tienes una inteligencia superior al promedio (según la ciencia)

Te podría interesar:

Científicos logran invertir el sentido del tiempo

Ciencia

Por: pijamasurf - 01/27/2018

Científicos consiguen manipular la entropía de un sistema para lograr que el tiempo corra en sentido contrario al que estamos habituados a considerar

El tiempo ha sido siempre un enigma para el ser humano, desde que se tuvo conciencia de su transcurso y sus efectos sobre la vida. De Sócrates a Heidegger, de la mesa de un campesino a la plática con un compañero de trabajo, probablemente no exista un ser humano que no haya reflexionado siquiera una vez sobre el problema del tiempo.

La ciencia, en este sentido, no es la excepción, y especialmente a partir del desarrollo de la tecnología que abrió el campo de la llamada física de partículas –esto es, la observación de las partículas subatómicas–, el conocimiento sobre la naturaleza del tiempo ha cambiado radicalmente. A la vasta tradición reflexiva sobre éste se ha sumado, desde hace algunas décadas, la experimentación real con el tiempo, de lo cual ha resultado ahora uno de los hechos más extraordinarios en la historia de la ciencia: la posibilidad de hacer transcurrir el tiempo en sentido contrario, no hacia el futuro, sino hacia el pasado.

Para la física, el enigma del tiempo se ha condensado justamente en esa propiedad: ¿por qué todos los fenómenos físicos suceden exclusivamente en una misma dirección con respecto al tiempo –esto es, hacia adelante? Con la llegada de la física de partículas, se descubrió que a nivel microscópico las leyes de la física podían cumplirse también en retroceso pero, igualmente, siempre una misma dirección. El físico Arthur Eddington llamó a esta cualidad “la flecha del tiempo”, concepto en torno al cual la física elaboró esta pregunta: ¿por qué esa flecha apunta hacia una dirección y no hacia la otra?

Como se explica en el sitio Technology Review del Instituto Tecnológico de Massachusetts, durante muchos años se creyó que dicha dirección preferencial de la flecha del tiempo provenía de la Segunda Ley de la Termodinámica, según la cual la entropía (es decir, el desorden) se incrementa en los sistema cerrados pero es mínima e incluso casi nula en los sistemas abiertos. Por eso, se dice en esta misma explicación, en nuestra vida diaria un huevo revuelto no vuelve espontáneamente a su forma original, y el calor de un objeto se transmite a otro más frío y no al revés.

En el caso del origen y la formación del universo, se da por entendido que al principio todo no era sino un gran, inconmensurable y candente núcleo de masa que al explotar distribuyó su energía uniformemente, si bien no se sabe por qué. Es en buena medida dicha uniformidad la que determinó que el universo (hasta donde se sabe) sea un lugar de entropía reducida y, por ello mismo, que el tiempo transcurra en una sola dirección.

Pero si no fuera así, ¿el sentido del tiempo podría cambiar? ¿En condiciones distintas de entropía el tiempo podría correr hacia atrás o en maneras que no somos capaces de concebir?

Por más que estas preguntas parecen tocar la ciencia ficción, hace unos días un equipo de investigadores que labora en la Universidad Federal ABC, en Brasil, dio a conocer los resultados de un experimento en el que crearon las condiciones de un sistema cerrado, de entropía elevada, en donde ocurre eso que en términos reales consideramos imposible: que el tiempo corra hacia atrás.

El equipo, encabezado por el físico Kaonan Micadei, construyó un sistema subatómico con un átomo de carbono, un átomo de hidrógeno y tres átomos de cloro, que reunidos forman el compuesto comúnmente conocido como cloroformo. Con resonancia magnética nuclear y pulsos radiales, los científicos alinearon los núcleos de los átomos, moviéndolos de tal suerte que surgiera el conocido entrelazamiento cuántico entre ellos, fenómeno que les permitió “escuchar” las señales de radio emitidos por cada uno. 

Paralelamente, como efecto de este proceso, los núcleos de los átomos de carbón y de hidrógeno entraron en contacto termal, lo cual fue indicio de que la energía fluía entre uno y otro. Los científicos, como se aclara en el reporte, usaron esta conexión para controlar la temperatura de ambos núcleos atómicos a través de resonancia magnética.

Y aunque para nosotros, en nuestro nivel de realidad, lo usual es que la energía térmica fluya de lo más caliente a lo más frío, debido al entrelazamiento cuántico creado entre estos átomos se observó justo lo opuesto. En un hecho sin precedentes, los científicos registraron el flujo espontáneo de lo frío hacia lo caliente, un fenómeno que no ocurre en ningún lugar del universo físico conocido. 

Para los científicos, esta observación sobre la “flecha del tiempo” en su expresión termodinámica podría tener consecuencias mayores. De entrada, es posible que a partir de este experimento se entiendan mejor las condiciones iniciales del universo y su origen, así como la formación del tiempo como fenómeno físico.

El reporte completo del experimento puede consultarse en este enlace

 

También en Pijama Surf: Conectividad cósmica: la ciencia de estar juntos estando separados