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Esto es lo más importante para una vida sana y satisfactoria, según diferentes estudios

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/14/2018

Muchas cosas están asociadas con una vida sana, pero esta las engloba a todas, impulsando al ser humano más allá de la adversidad

Más que comer bien, más que dormir bien, más que hacer ejercicio o tener relaciones íntimas, probablemente el factor esencial para una vida sana integralmente es tener sentido o propósito existencial. Esto había sido sugerido en la famosa cita de Nietzsche que se encuentra en El ocaso de los ídolos, que a grandes rasgos se traduce así: quien tiene un porqué encuentra un cómo. Y había sido reforzado por las ideas del doctor Viktor Frankl, autor de la logoterapia, en su libro El hombre en busca de sentido, donde expone que las personas que tenían un sentido existencial lograban superar la adversidad física y psicológica de los campos de concentración con mucha mayor efectividad. Esto empieza a sugerirnos el poder que tiene el ser humano para vencer todo tipo de adversidades cuando está motivado, tiene confianza en sí mismo y siente que existe de manera alineada a un propósito.

Hace unos días la revista New Scientist publicó una investigación en la cual se estudia cómo el sentido de propósito puede mantener feliz a una persona. Entre otras cosas se hace mención de cómo el sentido de propósito, es decir, saber o creer que vivimos para algo y que nuestra existencia tiene sentido, está asociado con la prevención de ataques cardíacos, evita la demencia senil, hace que los individuos duerman mejor, tengan mejor sexo y vivan vidas más longevas y satisfactorias. El artículo mantiene que es importante contarnos historias sobre cómo el universo tiene un sentido de propósito, aunque desde la perspectiva de la ciencia en realidad sólo somos efímeras colecciones de materia y energía en un vasto cosmos azaroso y sin significado. Sin embargo, esta idea materialista de la ciencia es también sólo otra historia que nos contamos. Así que no hay una razón realmente de peso para elegirla por sobre las demás. Por otro lado, una vida que siente el asombro de existir y se siente parte de algo más grande nos da una razón o motivación para afrontar la adversidad

El profesor de psicología de UCLA, Steven Cole, ha notado que existe una profunda relación entre el funcionamiento apropiado de nuestro sistema inmune y ciertos estados mentales. En un estudio, Cole intentó entender cómo la felicidad se correlaciona con la salud a grandes rasgos. En la investigación se midió el perfil de expresión genética del sistema inmune de un grupo de voluntarios y se relacionó ello con una evaluación de sus niveles de felicidad. Un mejor perfil de expresión genética significa una mayor respuesta antiviral y una menor respuesta inflamatoria. Cole dividió la felicidad en lo que llama una felicidad hedonista y una felicidad eudaimónica: "La felicidad hedonista es el estado de ánimo elevado que experimentamos después de un evento de vida externo, como comprar una casa", la eudaimonia es "nuestro sentido de propósito y dirección en la vida, nuestro involucramiento con algo más grande que nosotros", explica Cole. En el estudio se encontró una notable correlación entre la felicidad eudaimónica y un mejor funcionamiento del sistema inmune, no así con la felicidad hedonista. En otras palabras, el mero placer no nos brinda salud y satisfacción verdadera pero sí lo hace tener significado o propósito. Esto también sugiere que sólo la felicidad eudaimónica nos ayuda realmente a lidiar con el estrés y de alguna manera neutralizarlo.

Tomando esto en cuenta, la próxima vez que quieras paliar o combatir el tedio existencial comiendo comida reconfortante, viendo una película entretenida, checando tu feed de Instagram o tomando alguna droga y demás, mejor considera visitar a alguien que amas, ayudar a alguien que lo necesita, ponerte a trabajar en algo creativo, hacer una caminata contemplativa en la naturaleza o practicar una disciplina espiritual. La diferencia entre estas dos "medicinas" es la misma que entre tomar fuertes químicos con efectos secundarios y utilizar alimentos orgánicos como tratamiento. 

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Tenemos más acceso a información, pero nos estamos volviendo más distraídos, lo cual anula completamente sus beneficios

Tim Wu es profesor de leyes de la Universidad de Columbia, pero su especialidad son las telecomunicaciones. Wu acuñó el término “net neutrality” y se ha convertido en uno de los más lúcidos analistas de los efectos que tiene la tecnología en nuestra sociedad.

En su reciente libro The Attention Merchants, Wu traza la historia de la industria de la atención, es decir, de las empresas y negocios que se dedican a captar la atención humana para vender anuncios o, más recientemente, para extraer datos. Esto tiene sus orígenes por lo menos en la década de 1830 en las publicaciones sensacionalistas de ciertos diarios y alcanza su maduración, por supuesto, en Internet y la economía de la atención.

Wu se basa en la observación del Premio Nobel de Economía, Herbert Simon:

En un mundo rico en información, la riqueza de información significa carencia de otras cosas: una escasez de aquello que esa información consume. Lo que la información consume es un tanto obvio: consume la atención de sus receptores. De aquí que la información crea una pobreza de atención que necesita ubicar esa atención eficientemente entre la sobreabundancia de fuentes de información que pueden consumirla.

Esto recuerda lo que ha dicho Alan Wallace, maestro de meditación budista, de que un diagnóstico general de la sociedad moderna muestra que todos tenemos déficit de atención, esta es la consecuencia de la hiperestimulación a la que estamos sujetos. Nunca antes había habido tantos estímulos.

Merece reflexionarse —y quizás no sin preocupación— en torno a esta idea de que existe una relación bidireccional entre la información (especialmente cuando es presentada en estímulos agresivos) y la atención, siendo ambos recursos finitos. La información demanda nuestra atención y cuando somos cautos y no se la damos, desarrolla técnicas sutiles y burdas para pescarnos. Hasta hace poco se creía popularmente que más información siempre era equivalente a un beneficio —hoy cada vez es más claro que la información debe saberse filtrar y desechar para liberar espacio—. Para poder movernos con dominio en esta pecera digital debemos aprende a cultivar y controlar nuestra atención, lo cual significa, en parte, renunciar al exceso de información.