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Este grupo étnico tiene el coeficiente intelectual más alto, según estudios

AlterCultura

Por: pijamasurf - 02/01/2018

La inteligencia promedio se calcula en 100 puntos. Estudios científicos sostienen que los judíos asquenazí alcanzan un promedio de entre 112-115 puntos. ¿A qué se debe esto?

Psicólogos y sociólogos que aplican pruebas psicométricas desde hace años han notado que los judíos asquenazí tienen resultados por encima de la media.  Mientras que la media de IQ es de 100 puntos, en promedio los judíos asquenazí tienen un coeficiente intelectual (IQ) de entre 110-115 puntos. Su alta proficiencia está basada sobre todo en inteligencia verbal y matemática, ya que su inteligencia espacial suele estar por debajo de la media. Los siguen en inteligencia loa asiáticos del noroeste. 

Además de estos puntajes psicométricos, se ha notado que más del 50% de los campeones de ajedrez tienen ascendencia asquenazí y que el número de premios en la ciencia y la literatura que este grupo étnico ha obtenido supera por mucho la proporción de su población, la cual se calcula entre 10 y 11 millones en el mundo.

Los judíos asquenazí son la etnia más abundante dentro de la religión judía, con cerca del 80% de la población; son descendientes de las comunidades judías medievales establecidas a lo largo del Rín, desde Alascia hasta Renania y han desarrollado su propia lengua, el yidis, y costumbres diferentes a los sefardíes o mizrajíes.

El profesor de psicología de Harvard Steven Pinker, aunque no cuestiona los resultados de las pruebas de IQ, sí cuestiona la hipótesis de que se deba una cuestión genética. Pinker explora numerosas posibles hipótesis. Entre ellas la posibilidad de que por sus trabajos mercantiles, los judíos asquenazí se vieron obligados a interactuar con comunidades de distintas culturas,  aprendiendo así otros idiomas y desarrollando habilidades del tipo que hoy se conocen como "networking". Existe una hipótesis similar de que en Grecia nació el pensamiento racional filosófico por la exposición a una interacción con diversas culturas. Pinker concluye, por otro lado, que este tipo de investigación que resalta perfiles étnicos no es positiva para la ciencia, si bien estudiar las mutaciones genéticas de los diferentes grupos étnicos obviamente sí tiene una importante función científica. 

El paleontólogo Stephen Jay Gould teorizó por su parte que la inteligencia general como tal no existe y que, en todo caso, no hay evidencia de que se heredeEn su libro The Mismeasure of Man, Gould hizo un argumento en contra del determinismo biológico, argumentando que los genes no son definitivos para marcar un destino social. Gould dice que la correlación entre la inteligencia del padre y la madre y sus hijos no significa causalidad, y que además la evidencia presumida entre la correlación puede atribuirse tanto a herencia genética como a factores ambientales. Gould enfatizó que la tenencia a convertir el cociente intelectual en una entidad abstracta era un caso de reificación.

Paper científico de Gregory Cochran de la Universidad de Utah

Foto: La actriz rusa judía Ania Bukstein

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Carl Jung sobre la percepción extrasensorial y por qué el tiempo sólo existe en relación a la mente

AlterCultura

Por: pijamasurf - 02/01/2018

Jung pasó mucho tiempo de su vida intentando explicar fenómenos como la telepatía o la telekinesis; esto fue lo que creyó descubrir sobre la naturaleza de la realidad y su relación con la mente

Una de las diferencias que hicieron que  Carl G. Jung se distanciara de Freud fue su consideración de que los fenómenos psi o eventos paranormales debían ser estudiados seriamente. Particularmente Jung se mostró interesado por estudiar la alquimia, la astrología y la telepatía, y escribió sobre los importantes hallazgos del Instituto Rhine sobre percepción extrasensorial. Él mismo desarrollo una explicación para estos fenómenos bajo el término sincronicidad o la conexión acausal significativa. 

Intentando explicar fenómenos psi al final de su vida, Jung notó que existen dos tipos de relaciones entre las cosas: la cadena causal y la interconexión de significado o "la conexión constante a través del efecto y la conexión inconstante a través de la contingencia, equivalencia o significado". En su ensayo Sincronicidad como principio de conexiones acausales escribe:

Como he dicho, es imposible, con nuestros recursos actuales, explicar la percepción extrasensorial, o el hecho de la coincidencia significativa, como un fenómeno de energía. Esto termina con la explicación causal también, ya que un "efecto" no puede entenderse sino como un fenómeno de energía. Así que no puede ser una cuestión de causa y efecto, sino de caer conjuntamente en el tiempo, un tipo de simultaneidad... considero que la sincronicidad es una relatividad del tiempo y el espacio psíquicamente condicionada. Los experimentos Rhine han demostrado que en relación a la psique el tiempo y el espacio son, por así decirlo, "elásticos" y pueden aparentemente reducirse al punto de la desaparición, como si fueran dependientes de condiciones psíquicas y no existieran por sí mismos sino que fueran "postulados" por la mente consciente. En la visión original del mundo, como la encontramos entre hombres primitivos, el tiempo y el espacio tienen una existencia precaria. Se convierten en conceptos "fijos" sólo en el curso del desarrollo mental, gracias sobre todo a la introducción de la medición. En sí mismos, el espacio y el tiempo consisten en nada. Son conceptos hipostasiados engendrados de la actividad discriminatoria de la mente consciente, y forman coordenadas indispensables para describir el comportamiento de los cuerpos en movimiento. Son, entonces, esencialmente psíquicos de origen, lo cual es probablemente la razón que hizo que Kant los considerara como categorías a priori. Pero si el tiempo y el espacio son sólo propiedades aparentes de cuerpos en movimiento y son creados por las necesidades intelectuales del observador, entonces su relativización por condiciones psíquicas no es ya motivo de asombro sino que llega a los límites de la posibilidad. Esta posibilidad se presenta cuando la psique observa, no a los cuerpos externos, sino a sí misma.

Encontramos aquí también una notable hipótesis que mantiene una relatividad entre el tiempo-espacio y la psique, algo que parece ligar el pensamiento de Jung con la física cuántica y el llamado "efecto del observador". De hecho Jung, en su correspondencia con el físico Wolfgang Pauli, trabajó en una idea a la cual podrían estar subordinados sus conceptos de arquetipos y sincronicidad, a la cual llamó "unus mundus". Las coincidencias significativas sin causas aparentes que se producen en fenómenos psi podrían ser explicadas por el hecho de que tanto el observador como el fenómeno observado emergen de la misma fuente, el unus mundus, o la unidad que subyace a todas las cosas. Quizás así podría explicarse uno de los fenómenos más misteriosos de la física cuántica, el entrelazamiento cuántico. Quizás las partículas exhiben una conexión a distancia instantánea porque no son dos, son una misma cosa que se despliega bajo una diversidad que es aparente pero no ontológica.