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Calendario astronómico 2018: ¿Qué espectáculos celestes nos esperan este año?

Ciencia

Por: pijamasurf - 01/21/2018

Conoce las fechas más destacadas del calendario astronómico y planea estas oportunidades de maravillarte con el cosmos

El nuevo año significa también nuevas oportunidades de sentir la magnificencia del cosmos, una experiencia que probablemente todos hemos sentido alguna vez pero que, cuando ocurre en medio de un espectáculo inusitado, nos recuerda en un solo instante algunas de las verdades últimas de la existencia: el lugar que ocupamos en el mundo, el enigma del tiempo, la vastedad del espacio, el hecho (como dijo Carl Sagan) de que todo en el universo es resultado del cambio…

A continuación compartimos un calendario con los eventos astronómicos más notables de este 2018, algunos de ellos recurrentes (como ciertas lluvias de estrellas) y otros inéditos. 

Con esto esperamos que puedas planear al menos uno o dos momentos para mirar hacia el cielo y quizá aprender algo de la existencia que hasta entonces no sabías.

 

31 de enero: Eclipse total de luna y superluna 

El primer mes del año termina con un incomparable festín lunar: un eclipse total (visible sobre todo en países cercanos al océano Pacífico: el oeste de Estados Unidos, Japón, Corea y en el atardecer en Filipinas y Australia) y una superluna, fenómeno que suele cautivar por la cercanía con que se mira nuestro satélite natural.

 

15 de febrero: Eclipse parcial de sol

Este año no habrá ningún eclipse total de sol, pero habrá tres eclipses parciales. El primero de ellos será una especie de regalo atrasado de San Valentín, visible sobre todo desde países de América del Sur.

 

22 de abril: Lluvia de las Líridas

La primera lluvia de estrellas del calendario: los residuos del cometa Thatcher (C/1861 G1) que cada año parecen surgir de la constelación de la Lira.

 

6 de mayo: Lluvia de las Eta Acuáridas

Un espectáculo especialmente esperado: las Eta Acuáridas son la lluvia resultante del paso del cometa Halley, meteoros que se separaron hace cientos de años y que desde la Tierra vemos manar de la constelación de Acuario y más específicamente cerca de la estrella Eta Aquarii, de donde toman su nombre.

 

13 de julio: Eclipse parcial de sol

Segundo eclipse parcial de sol del calendario, visible especialmente desde el mar abierto en la zona de Australia y Nueva Zelanda.

 

27 de julio: Eclipse total de luna

Justo a la mitad del año se presenta el segundo eclipse total de luna del 2018, que podrá disfrutarse en casi todo el planeta, salvo por los países del norte y centroamericanos.

 

11 de agosto: Eclipse parcial de sol

El último eclipse parcial de sol cubrirá casi toda la superficie del astro, aunque podrá verse así sólo en ciertas zonas boreales extremas del planeta. En Canadá, Rusia, Islandia, China y las penínsulas escandinava y coreana, el espectáculo será menor pero igualmente impresionante.

 

12 de agosto: Lluvia de las Perseidas

Quizá la lluvia de meteoros más emblemática y esperada del calendario, observada casi desde los orígenes de la humanidad. Su origen es el cometa 109P/Swift-Tuttle y el lugar desde donde radian los meteoros es la constelación de Perseo. Entre otras características, destacan por su intensidad y su frecuencia (hasta 60 meteoros por hora). En el 2018, además, la Luna se encontrará entonces apenas creciente, lo cual favorece el espectáculo de las Perseidas.

 

21 de octubre: Lluvia de las Oriónidas

Una lluvia de estrellas propia de otoño, las Oriónidas no son tan vistosas como otras (su frecuencia oscila entre los 10 y los 20 meteoros por hora) y este año además ocurrirán al mismo tiempo que la luna llena, así que quizá valga la pena tomar algunas previsiones al respecto.

 

Noviembre: paso del cometa 38P/Stephan-Oterma

Con un período orbital de 38 años, el cometa 38P/Stephan-Oterma vuelve este 2018, después de su última observación desde la Tierra en 1980. Su punto más cercano al Sol (perihelio) lo alcanzará el 26 de agosto, y desde entonces debería comenzar a ser visible, pero en noviembre será el momento en que se aprecie mejor, más luminoso y de mayor tamaño.

 

Noviembre: el asteroide de Noche de Brujas

El 31 de octubre de 2015, día de la festividad anglosajona del Halloween, los astrónomos adscritos al telescopio Pan-STARRS (situado en Hawái) descubrieron un asteroide de casi 700m de diámetro hasta entonces no visto, que pasó relativamente cerca de la Tierra (1.27 distancias lunares; esto es, poco menos de 500 mil kilómetros). Por si esto fuera poco, al darse a conocer la imagen en medios se observó cierto parecido del asteroide con una “calavera”, inusitadamente apropiada para esa Noche de Brujas. Este año el asteroide –bautizado como 2015 TB145– volverá a pasar cerca de la Tierra y se calcula que otro de dimensiones similares lo hará sólo hasta el 2027.

 

14-15 de diciembre: Lluvia de las Gemínidas

El año astronómico cierra con la lluvia de estrellas más sorprendente del calendario, las Gemínidas, nacidas de los remanentes de Faetón. Su intensidad suele rondar los 100 meteoros por hora. Este año, por la fase de la Luna de dicha noche, el momento más conveniente para seguir el espectáculo de las Gemínidas será entre las últimas horas del 14 de diciembre y las primeras del 15.

 

Como solemos hacer en Pijama Surf, compartiremos la transmisión en vivo de varios de estos eventos, cuya observación se dificulta a veces en el lugar donde ocurren pero es posible seguirlos por Internet. Cuando sea el caso, anunciaremos oportunamente la ocasión a través de nuestras redes sociales.

 

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Las 3 técnicas del Nobel en física Richard Feynman para aprender y dominar cualquier materia

Ciencia

Por: pijamasurf - 01/21/2018

Adquirir conocimiento puede seguir caminos que no solemos tomar en cuenta

Aprender puede parecer una tarea complicada pero sólo porque los sistemas en los que solemos hacerlo nos lo presentan así, como una obligación difícil de llevar a cabo.

Pero no tiene por qué ser así. De hecho, es posible que si cambiáramos nuestras consideraciones respecto del aprendizaje, también cambiaría el entusiasmo con el que nos aproximamos al conocimiento, no importa cuál sea la naturaleza de éste.

A continuación compartimos tres técnicas sintetizadas a partir de la peculiar manera en que el científico Richard Feynman, premio Nobel de física en 1965, aprendía y desarrollaba nuevos conocimientos. Las referencias bibliográficas de esta síntesis pueden encontrarse en este post de Medium, donde se explica la llamada “técnica Feynman” con mayor detalle.

Imagina que explicas a una niña o un niño lo que has aprendido

Se ha dicho que conseguir la sencillez es una de las tareas más complicadas del mundo y esto es válido en casi cualquier campo. El conocimiento no es la excepción. Y no se trata de pensar sencillamente sólo porque sí, sino más bien por qué, inesperadamente, la sencillez puede llegar a ser estimulante y, en el mismo sentido, la complicación innecesaria no hace más que enturbiar nuestros pensamientos, confundirnos y enredarnos. 

En este sentido, explicar lo que sabemos a un niño puede ser profundamente esclarecedor para nosotros mismos, pues nos obliga a pensar y expresarnos en términos sencillos, no porque los niños no entiendan (de hecho, suelen ser más inteligentes que muchos de nosotros, o su razonamiento sigue otras vías), sino sólo por un asunto de lenguaje: conocen menos palabras, su mundo de experiencias es un tanto más reducido y, en general, su visión del mundo es diferente.

 

Revisa

Al explicar, al escribir, al leer o al escuchar es muy sencillo adquirir el hábito de quedarse en la primera impresión recibida. Sin embargo, en lo que toca al conocimiento, siempre puede resultar mucho más fructífero revisar todo lo que se lee, lo que se dice, lo que se escucha, no sólo para repasar lo que sabemos sino, sobre todo, para reconocer lo que no sabemos, esto es, darnos cuenta de los límites de nuestro conocimiento.

 

Organiza y simplifica

El proceso de aprendizaje suele ser progresivo y ocurre por etapas que se suceden y en las cuales no todo lo que aprendemos permanece una vez que adquirimos nuevos conocimientos. En ese sentido, es recomendable hacer cada cierto tiempo checkpoints para re-organizar y simplificar lo que hemos aprendido e intentar distinguir entre aquello útil y aquello de lo cual podemos prescindir.

 

BONUS: Transmite lo que sabes

Enseñar es el punto fino con el que se completa el ciclo del aprendizaje. Como decíamos antes permite, a quien lo hace, dar orden y claridad a sus ideas. Pero no sólo eso pues, en la medida en que la elaboración del conocimiento es siempre una tarea compartida que se hace con otros, nos permite construir en compañía de otros nuevos saberes, entender las cosas de una manera distinta y, en suma, tender puentes hacia otros campos del conocimiento. Al enseñar descubrimos que el conocimiento es de suyo dialéctico pues, transmitirlo a otros, puede mirarse como un punto final pero no conclusivo.

 

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