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3 emociones que son más importantes para el éxito que la voluntad, según experto

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/21/2018

Profesor de psicología explica por qué estas emociones son tan importantes para lograr lo que queremos como la fuerza de voluntad

Comúnmente, un esquema psicológico del éxito toma en cuenta ingredientes como la fuerza de voluntad, la razón y las habilidades ejecutivas. Pero para el psicólogo David DeSteno, autor del libro Emotional Sucess, es más importante desarrollar tres emociones que naturalmente fomentan la gratitud, el autocontrol y la paciencia, y lo hacen evitando la tendencia de las personas a dar más valor a lo inmediato que al futuro. Estas tres emociones son: el orgullo, la compasión y la gratitud.     

DeSteno explica:

La habilidad de valorar el futuro más que el presente, perseverar, y afrontar las tentaciones y retardar la gratificación son componentes esenciales del éxito... El problema con la fuerza de voluntad es que es algo que requiere de un gran esfuerzo por mantener la atención enfocada en algo que es difícil, sea que uno esté reprimiendo deseos o no... Nos es fácil convencernos de que está bien comer helado o comprar el iPhone X en vez de apartar dinero para nuestros ahorros, y ni siquiera usamos la fuerza de voluntad en el primer lugar... Con el tiempo vemos que las personas fracasan cuando usan sólo la fuerza de voluntad, especialmente cuando están cansadas o estresadas. Es Año Nuevo, así que para enero 8, el 25% de los propósito de Año Nuevo ya habrán fracasado.     

DeSteno, en cambio, considera que lo más útil para la subsistencia, la felicidad y el éxito es la capacidad de cooperar y formar relaciones provechosas y amables con las personas. Para cooperar, señala, uno debe sacrificar el momento en favor de algo ulterior o de algo que no nos beneficia egoístamente. Estas emociones, dice, ayudan a que valoremos más el futuro, lo cual nos ayuda a tener más autocontrol, a evitar comer el helado o la pizza, etc. Lo hacen porque no luchan directamente contra el deseo, sino que lo transforman. En cierta forma, le dan significado a la vida para que podamos afrontar y atravesar las contingencias con las que nos topamos en el camino. Un ejemplo: diversos estudios muestran que "si haces que una persona sienta gratitud, simplemente con recordar el tiempo en el que se sintió agradecida de algo, se duplica su nivel de autocontrol".

El psicólogo señala que estas no son las única emociones que se pueden fomentar, pero son las que considera más poderosas. En el caso del orgullo, se trata del orgullo que se siente por tener una habilidad que admiras porque te puede hacer valioso para las demás personas y eso te ayuda a desarrollarla más. No es el orgullo narcisista de sentirse superior, sino el de sentirse útil y llevarlo a cabo. Lo importante es no confundir esto con la idea engañosa de que somos buenos en todo, sino identificar una cualidad especial y concentrarnos en ella. 

DeSteno dice que una forma de cultivar estas emociones es, en el caso de la gratitud, llevar un pequeño diario para que no sólo pensemos diariamente en las cosas más obvias de las cuales nos sentimos agradecidos, sino que notemos todas las muchas pequeñas cosas que son buenas y que agradecemos. Llevar el diario y reflexionar sobre ellas. Para la compasión se pueden practicar distintas meditaciones, como la atención plena (y habría que añadir, específicamente, las meditaciones de la compasión dentro de los llamados Cuatro Inconmensurables y el tonglen tibetano). Otra forma es el viejo ejercicio de ponerse en los zapatos de los demás. Para el orgullo, DeSteno remarca que es importante no sólo sentir orgullo de un logro o meta sino de los pasos que damos.

Lo genial de todo esto, según DeSteno, es que las emociones son contagiosas, así que si las mostramos estaremos contagiando a nuestro entorno en un círculo virtuoso.

La preciosa explicación de un místico sufí sobre por qué soñamos

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/21/2018

Una joya del místico murciano Ibn Arabi: el sueño revela la posibilidad de una gnosis de la naturaleza onírica de la vigilia y de la forma divina que subyace

En la obra de Ibn Arabi, uno de los más grandes maestros sufíes de la historia, encontramos un tratamiento sumamente sutil y sofisticado de la popular noción de que el mundo es un sueño o es en esencia imaginación divina. La imaginación es la puerta o bisagra entre la realidad divina absoluta y el mundo de la transformación o el cosmos que es emanado como un sueño en la mente divina. 

William C. Chittick, en su libro The Sufi Path of Knowledge: Ibn al-Arabi's Metaphysics of Imagination, escribe: "Los sueños son en realidad una llave divina para decodificar el misterio de la ambigüedad cósmica y la constante transformación de la existencia". Ibn Arabi escribe en el Futuhat:

La única razón por la cual Dios colocó el sueño en el mundo animado fue para que todos pudieran percatarse de la presencia de la imaginación y conocer que existe un mundo similar al mundo más allá de los sentidos... Él llama la atención de los soñadores inteligentes hacia el hecho de que en el mundo sensorial existen transmutaciones en cada instante, aunque los sentidos no las perciben.

Lo anterior requiere de cierta explicación, pero rápidamente podemos señalar algo simple y precioso. El sueño está allí para hacernos ver que existe un dominio imaginal, esto es, un reino mental que es tan real como el mundo sensorial que experimentamos en la vigilia. En otras palabras, en los sueños podemos notar que el mundo está hecho de imágenes. El sueño nos abre, entonces, a la posibilidad de que la vigilia también sea sueño -ya que está hecha de sutiles transmutaciones de imágenes, de un flujo mental-. Chittick señala: "Cuando la naturaleza del cosmos es realmente verificada (tahqiq), el sujeto que conoce ve que es una forma de imaginación, que necesita interpretación como un sueño". El cosmos que nos parece tan sólido e independiente se revela como un espacio imaginal cuando logramos interpretarlo, es decir, darnos cuenta de que tiene un significado, que las cosas están hechas de información que nos dice algo. Ibn Arabi continúa:

[En el sueño] el alma racional, a quien Dios le ha dado propiedad sobre esta ciudad [el cuerpo humano], contempla lo que ha sido colocado en su Tesorería, como hacen los reyes, que entran a sus bóvedas de tesoros cuando están solos para obtener conocimiento de lo que yace en ellas.   

Ibn Arabi señala luego que, en la medida en que los instrumentos de percepción han sido perfeccionados, podrán percibirse tesoros perfectos o, en su defecto, tesoros imperfectos. Es posible que en esas excursiones a la cámara onírica de los tesoros Dios mismo se revele con los atributos de la naturaleza, encarne en arquetipos, como el profeta dijo: "Vi a mi Señor en la forma de un joven". En otras palabras, Dios, lo Absoluto, toma forma, emplea la belleza y el ingenio de la forma para mostrarse en los sueños que manan de los órganos perceptuales purificados de personas que han alcanzado mérito en la visión y en la virtud. Y el órgano de percepción supremo es la imaginación, la puerta entre lo divino y lo mundano.

Ibn Arabi agrega que "a medida que un hombre asciende en grados de gnosis, logrará conocer a través de la fe y la revelación que él mismo es un soñador en el estado ordinario de la vigilia y que la situación en la que mora es un sueño". Por eso se citan las palabras del poeta: "Las personas duermen y cuando mueren despiertan". Pero quizás hay algunos que en la vida misma descubren que sueñan y entonces despiertan, aquí y ahora, a la luz divina.