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Entre calcetines y una tarjeta prepagada de determinado establecimiento, ¿cuál es el peor regalo posible?

Regalar algo a alguien tiene cierto grado de complejidad. En cierto momento de la serie homónima, el Dr. House resume el dilema con maestría: “Los regalos nos permiten demostrar con exactitud cuan poco conocemos a una persona”.

Si bien ese puede ser una consideración radical animada por la ironía propia del personaje de la serie, esa dificultad que atribuimos a los regalos suele estar relacionada con dicho principio. Cuando decimos que no sabemos qué regalar en parte lo que decimos entre líneas es que no sabemos bien a bien qué le gusta a la persona a quien queremos hacer ese regalo. Y dado que se nos dice que un obsequio debe agradar al obsequiado, bueno, parece que nos encontramos en un laberinto sin salida: queremos complacer a quien no conocemos.

Darnos cuenta de esa contradicción podría hacernos desistir de querer regalar algo a quien no conocemos, pero lo cierto es que pocas veces damos marcha atrás y preferimos intentar y equivocarnos a quedarnos con la frustración de no haberlo hecho.

Tal valentía puede derivar, sin embargo, en el motivo del infográfico que compartimos a continuación: los peores regalos posibles, mismos que a su vez poseen su propio grado, pues aunque deplorable, una botella de licor se recibe con menos decepción que una tarjeta preparada para comprar en determinado establecimiento. 

El infográfico fue publicado por el sitio Co.Deisgn a partir de un estudio que la organización Consumer Reports elaboró en Estados Unidos sobre los peores regalos que alguien puede recibir en Navidad. Los datos, es cierto, están limitados por estas dos características, la demográfica y la temporal, pero sin duda podemos utilizarla para reflexionar sobre aquello que planeamos obsequiar a alguien. Por si acaso hiciera falta dudarlo aún más.

Estas son las 3 cosas esenciales que necesitas para desarrollar disciplina a la japonesa

Buena Vida

Por: pijamasurf - 12/20/2017

Los japoneses se destacan por su disciplina: estos son sus principios rectores

Según el popular conferencista Yoyoi Kenji, lo que distingue a los japoneses, más que la creatividad o el talento, es la disciplina. Por ejemplo, los japoneses son dueños de muchas de las compañías de tecnología más importes del mundo, pero ellos no han inventado los productos que venden: ni las televisiones, ni los automóviles, ni los teléfonos ni nada de esto. Pero por su disciplina logran establecer compañías sumamente sólidas y rentables. La forma en la que se recuperaron después de la Segunda Guerra Mundial ha sido inspiración para muchos emprendedores en todo el mundo. Además de de que históricamente cuentan con ejemplos de disciplina radical como los monjes zen, los ninjas y lo samurai. 

Los japoneses, dice, son sumamente pragmáticos, creen que la disciplina incluso supera a la inteligencia. Porque una persona capaz de aplicar sostenidamente su voluntad a una tarea puede desarrollar cualquier cosa y afianzar todo el talento que tiene,

Kenji explica que la disciplina se desarrolla a través de tres características básicas: "la organización, la limpieza y la puntualidad". La organización es obviamente una forma de ahorra tiempo y hacerse más eficientes "En la primera, por ejemplo, los japoneses bautizan lugares de la casa para encontrar todo: llaves, zapatos, camisas etc. De esta manera todo está en orden." La limpieza y el orden son tanto externos como internos, los japoneses creen que un espacio sucio y desordenado afecta la mente de manera negativa. "Luego está la limpieza: sacar de la casa eso que no necesitamos y retirar del clóset la ropa que no usamos hace seis meses es clave".  Esto literalmente nos da espacio para ser y pensar. "Y por último, está la puntualidad con el tiempo con los horarios y citas. Al unir estos tres factores nace la disciplina". La puntualidad también tiene que ver con cumplir con nosotros mismos las cosas que nos decimos vamos a hacer para desarrollar hábitos positivos y no debilitar la propia voluntad. 

Una cosa importante que Kenji nota es que, las personas Latinoamérica no suelen valorar la disciplina, creen que el talento es lo más importante. En este sentido la perspectiva de Yoyoi Kenji es privilegiada ya que él es colombiano-japonés por lo cual conoce bien ambas culturas. Sí bien considera que los latinos tienen mucho talento, cree que una de las razones que detienen el desarrollo, particularmente el económico, de estos países es la falta de disciplina. A lo que que quizás hay que añadir que la disciplina suele ir ligada de la moralidad y la integridad -algo de lo cual muchos de estos países carecen, al menos entre sus líderes.