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Los adolescentes hoy y hace 50 años: fotografías de la etapa más conflictiva de la vida

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/03/2017

La Galería Michael Hoppen de Londres reunió el trabajo de Joseph Szabo y Sian Devey, dos fotógrafos que en distintas circunstancias han capturado con su cámara la dificultad de ser adolescente

Contrario a lo que pueda pensarse, la adolescencia es una invención relativamente reciente en la historia de la humanidad. Por muchísimos años, las únicas edades en que el ser humano dividió su propia existencia eran tres: la infancia, la edad adulta y la ancianidad. Esas son, de hecho, las mismas que aparecen en el célebre enigma que la Esfinge propuso a Edipo.

Sin embargo, en cierto momento, social y culturalmente comenzó a definirse un periodo de la existencia hasta entonces inédito, representado por individuos que habían dejado de ser niños pero que, por distintas razones, todavía no podían ser considerados adultos. 

Los ritos comunitarios que antes acogían y acompañaban la transformación del infante en un miembro reconocido de la comunidad habían desaparecido y, como consecuencia, ahora estaban ahí esos “jóvenes”, rebeldes y caóticos, incomprendidos, desesperados porque alguien escuchara sus preguntas, su confusión, el conflicto que les provocaba la obligación de formar parte de una sociedad que, sin embargo, parecía haberles dado la espalda.

La idea de la adolescencia sirvió entonces para intentar atajar ese conflicto. Definidos de esa manera, los problemas del sujeto que ya no se siente niño pero tampoco encuentra un lugar en el mundo de los adultos, comenzaron a catalogarse como problemas propios de esa edad, a encasillarse en una etapa conflictiva que pasaría cuando pasara la fiebre propia de la juventud.

Night Owls, 1971

 

Wild Horses, 1979

Este entendimiento de la adolescencia como un periodo problemático tiene una expresión sumamente precisa en la mirada de dos fotógrafos, Joseph Szabo y Sian Devey, quienes en distintas épocas y en distintas latitudes, enfocaron sus cámaras a estos jóvenes rebeldes, complicados, desbocados en su recién descubierta libertad.

Szabo tomó sus fotografías sobre todo en territorio estadounidense, en la década de 1970, mientras que Devey, asentada en el Reino Unido, emprendió recientemente la serie Martha en torno a su hija, que en ese momento tenía 16 años y que aún se encuentra en curso.

Priscilla, 1969

 

Tony and the Bar Boys, 1975

El trabajo de Szabo es bien conocido. Sus fotografías de adolescentes han aparecido en varias publicaciones de renombre: en la revista Time, por ejemplo.  Alguna fue utilizada para la portada de un álbum musical y Sofia Coppola las tomó como inspiración al adaptar para el cine Las vírgenes suicidas.

Por otro lado, las imágenes de Devey ofrecen un contrapunto estimulante. Con cinco décadas de diferencia, sus fotografías ofrecen un atisbo a cierta forma de la adolescencia contemporánea en la que quizá podrían echarse en falta las chamarras de cuero de otros tiempos, las miradas retadoras, la marginación a flor de piel, pero en la cual subsisten los titubeos de ese momento de la vida en que se tienen más preguntas que respuestas. El proyecto, de hecho, comenzó cuando Martha, la hija de Devey, le preguntó a su madre por qué a ella no le tomaba tantas fotografías como a su hermana menor.

La reunión de ambas miradas fue posible gracias a la Galería Michael Hoppen, situada en Londres, en donde se exponen las fotografías hasta mayo del 2018.

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Tren adelanta su salida 20 segundos; compañía se disculpa con sus usuarios… Sólo en Japón

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/03/2017

En Japón, la puntualidad se toma en serio.

La cultura japonesa tiene fama de ser especialmente celosa de sus formas sociales, en especial aquellas que atañen a la esfera de lo público y, dentro de ésta, al respeto de las normas de convivencia con los otros. La puntualidad, por ejemplo.

Este fenómeno encontró una expresión que roza con lo increíble hace unos días, cuando una compañía ferroviaria del país nipón se disculpó con sus usuarios, luego de que uno de los trenes adelantara su salida programada en 20 segundos.

Los hechos ocurrieron en la estación Minami Nagareyama, situada en la prefectura de Chiba y que se considera parte del “Área del Gran Tokio”, la zona urbana con mayor población en el mundo formada en torno a la capital del país. 

El tren en cuestión pertenecía a la línea Tsukuba Express y estaba programado para salir a las 09:44:40, pero por alguna razón no aclarada partió a las 09:44:20. Sí: tan sólo 20 segundos de diferencia.

Sin embargo, dicho “cambio” fue suficiente para que la compañía se disculpara públicamente con sus usuarios, asegurando en un comunicado que. “lamentaban profundamente las molestias ocasionadas” por dicho adelanto imprevisto.

En cualquier otro país el “incidente” hubiera pasado desapercibido, pero no en Japón, donde sin duda se vive de otra manera la puntualidad y la idea de cumplir con un servicio.

 

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