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La espectacular lluvia de estrellas de las Gemínidas, 13 y 14 de diciembre, 2017

Ciencia

Por: PijamaSurf - 12/09/2017

Una de las más abundantes lluvia de estrellas del año, la Gemínidas podrán vislumbrarse el 13 y 14 de diciembre

Para Carl G. Jung, unas de las figuras inminentes del psicoanálisis, las cuatro estaciones del año representan el ciclo de vida de los humanos: la primavera, la infancia; el verano, la adolescencia y adultez; el otoño, la adultez mayor; y el invierno, la senectud. Sin embargo, también pueden relacionarse con el ciclo de vida –inicio, clímax, decadencia y final– de cada relación de pareja, proyecto laboral o algún momento característico. Es decir, son la representación simbólica de la vida que goza a veces de sequías, inundaciones, abundancias o pequeños regalos de la naturaleza.

Ahora en esta última etapa del ciclo del año, el invierno, hay ocasiones en que la naturaleza brinda destellos de ilusión. Un ejemplo de ello no es sólo el solsticio, también las lluvias de estrellas que tendrán lugar en este último mes del año. Para el 13 y 14 de diciembre, caerán más de 100 estrellas por hora. Se trata de una lluvia de las estrellas Gemínidas, la cual goza de cierta popularidad en la astronomía ya que puede observarse desde cualquier punto en la oscuridad total. Y en caso de que el clima esté en buenas condiciones, se posarán más de 100 meteoritos por hora ante nuestros ojos. Las Gemínidas, provenientes en locación aparente de la constelación de Geminis, son algunas de los meteoros más populares para aficionados.

Las Gemínidas son en realidad el resultado del colapso de la Tierra con los restos cósmicos del asteroide Phaethon -un cometa que deja a su paso un camino de polvo y partículas en dirección al Sol-, el cual puede visualizarse como un estallido de luz. Y para el 22, la lluvia de estrellas de Úrsida tendrá lugar momentos antes del amanecer y del solsticio de invierno. Al igual que las Gemínidas, está lluvia de estrellas podrán verse en un lugar con poca contaminación lumínica; sin embargo sólo se verán diez meteoritos por hora pues para esa fecha, la Luna se encontrará iluminando los cielos en todo su esplendor. Lo ideal es encontrar un cielo oscuro para notar las estrellas fugaces.  Después de todo, ¿qué mejor manera de cerrar este ciclo que con un regalo de la naturaleza que cumple los deseos y nos hace estar en plena consciencia de la vida?

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Este estudio demostró que un vino barato puede ser tan bueno como un vino costoso

Ciencia

Por: pijamasurf - 12/09/2017

Entre las muchas cualidades que hacen del vino una bebida generosa tenemos que su precio de venta nunca afectará nuestra capacidad de disfrutarlo, y este experimentó así lo probó

En el modo de vida propiciado por el capitalismo solemos pensar que el precio de una mercancía tiene una relación directa con su calidad, es decir, que mientras más costoso sea un producto es “mejor”, lo que sea que eso signifique.

Sin embargo, además de que esa impresión es en sí misma sumamente cuestionable, en nuestra época el costo de una mercancía suele estar determinado por muchos otros factores y, paradójicamente, no siempre la calidad de los insumos es uno de los primeros. Alimentos que vienen de tierras lejanas y sobreexplotadas, gadgets hechos en China en jornadas de trabajo inhumanas, prendas deportivas que para su elaboración se sirven de mano de obra infantil… Todo lo cual reduce los costos de producción, pero eleva el precio final de venta. ¿Curioso, no?

Es posible, no obstante, que exista al menos un producto que parece escapar de ese círculo pernicioso, pues su calidad depende de una coincidencia singular de circunstancias: el vino. El terreno donde se siembra, la uva que se utiliza, el clima, las condiciones en que ocurre la fermentación. Todo ello hace que cada cosecha de vino tenga algo no sólo de irrepetible sino también de azaroso, lo cual a su vez se conecta con otra singularidad: la de nuestro propio gusto. Por todo esto, en el vino el precio puede llegar a ser sólo un accidente que, por fortuna, no determina la calidad ni el placer que podemos sentir al disfrutarlo.

Prueba de ello es un experimento realizado por investigadores de la Escuela de Economía de Estocolmo y de las universidades de Yale y de California en Davis, quienes reunieron a un grupo de voluntarios para examinar su respuesta ante dos grandes tipos de vino: los de precio de venta elevado y los de precio bajo. Cabe mencionar que las personas participantes constituyeron un grupo heterogéneo, pues lo mismo se encontraban conocedores de las cualidades del vino que individuos sin ningún tipo de entrenamiento o formación para paladearlo.

Después de poco más de 6 mil pruebas del tipo “ensayo a ciegas” (es decir, sin que la persona supiera qué vino probaba), los investigadores observaron una tendencia de relación indirecta entre el precio y la sensación de disfrute: curiosamente, mientras más caro era un vino, las personas lo disfrutaban menos. Sólo en el caso de individuos que sabían distinguir las propiedades del del vino, este fenómeno se revirtió parcialmente.

“Estos hallazgos sugieren que los consumidores no expertos en vino no deberían prever un gran placer en cuanto a las cualidades intrínsecas del vino sólo por su costo elevado o porque es apreciado por los expertos”, escribieron los científicos en el artículo respectivo, publicado en la revista especializada Journal of Wine Economics (disponible en este enlace).

Así que ya lo sabes: es imposible elegir un buen vino por su precio. La única opción de conocerlo y saber si lo disfrutarás es probándolo.

 

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