*

X

Escucha los sonidos ambientales de ‘Blade Runner’ para concentrarte, estudiar o dormir (PLAYLIST)

Buena Vida

Por: pijamasurf - 12/16/2017

Si eres de las personas que utilizan sonidos ambientales para concentrarse, aquí tienes una alternativa, quizá extravagante, pero útil

Para concentrarse o relajarse, muchas personas se ayudan de música de diversos géneros, en especial de la música clásica que si bien, como compartimos en esta nota, abarca un espectro amplio de emociones, en general tiene fama de ayudar a la tranquilidad.

Sin embargo, en especial en los últimos años, muchas otras personas utilizan el llamado “sonido ambiental”, un concepto que como su nombre lo indica, alude a sonidos más propios de entornos específicos. Por ejemplo, el sonido del mar, del agua de un río, de un bosque, el crepitar del fuego o, incluso, el murmullo de voces y ruidos de un lugar público (como los de un café o un aeropuerto que, según este estudio, estimulan la creatividad). Hay quien encuentra agradable realizar tareas como leer o escribir, o rutinas de ejercicios como el yoga u otro tipo de estiramientos escuchando como fondo estos sonidos.

En esta misma línea compartimos ahora el sonido ambiental de la cinta Blade Runner (Ridley Scott, 1962), esto es, esas mezclas que se realizaron para complementar las escenas de la película y contribuir a crear cierta atmósfera o provocar algún efecto anímico y que, por otro lado, no pertenecen estrictamente al soundtrack.

La playlist que compartimos se encuentra en el canal de YouTube de Crysknife007, quien se ha especializado en el género de los sonidos cinematográficos y, aún más específicamente, en crear sonido ambiental para cintas o series de ciencia ficción. 

En este mismo canal, por cierto, se encuentran otras grabaciones que quizá sirvan también al propósito de la relajación o la atención. El sonido ambiente de la Estrella de la Muerte, por ejemplo, bien puede funcionar como ruido blanco que algunas personas utilizan para bloquear las distracciones del exterior y concentrarse así en las labores que realizan.

 

O esta playlist con tonos en frecuencias específicas que, según ciertos estudios, generan efectos determinados en nuestro estado espiritual.

 

Opciones quizá extravagante pero indudablemente útiles.

 

También en Pijama Surf: 4 horas de música de Moby para meditar, dormir y evitar ataques de pánico (DESCARGA)

Te podría interesar:
De acuerdo con varios estudios en relación con el enamoramiento, el viejo y nuevo paradigma del amor y los vínculos amorosos, hay una serie de conductas que pueden facilitar una inminente ruptura si no se solucionan

La complejidad de las relaciones puede llegar a ser abrumadora. A veces puede desencadenar fuertes y violentas peleas; en otras, simplemente un distanciamiento emocional y dificultades de comunicación; y hay ocasiones en que puede promover el aprendizaje mutuo para mejorar la relación hasta el fin de los tiempos. Sin embargo, la repetición de ciertos patrones puede desembocar en una ruptura dolorosa, caótica y triste.

De acuerdo con varios estudios en relación con el enamoramiento, el viejo y nuevo paradigma del amor y los vínculos amorosos, hay una serie de conductas que pueden facilitar una inminente ruptura si no se solucionan. Te compartimos a continuación una lista de los factores que pueden conllevar una ruptura o un divorcio:

– Casarse durante la adolescencia o después de los 32

Según Nicholas H. Wolfinger, autor de una investigación en la Universidad de Utah, en EEUU, existe una aparente correlación entre la edad, el divorcio y el riesgo de divorcio: “Mientras más mayor, más bajas son las posibilidades del divorcio”. Sin embargo, de acuerdo con sus datos, los adultos mayores a 32 años poseen un alto riesgo de separación en comparación con aquellos que se casan o viven en pareja desde la segunda mitad de sus 20. Esto sucede porque, durante la adolescencia, el primer amor suele venir acompañado de celos, inseguridad, presión de padres y amigos, dudas sobre el futuro escolar o profesional y poco desarrollo de herramientas para vivir en pareja y alcanzar un bienestar común; mientras que la adultez (pese a que en dicha etapa se posee un mayor nivel de madurez y estabilidad económica) se relaciona con un mayor asentamiento de la personalidad y patrones de conducta que dificultan los acuerdos de convivencia.

– Uno de los dos no posee un trabajo de tiempo completo

Según un estudio realizado por Alexandra Killewald, de la Universidad de Harvard, el exceso de tiempo de ocio se relaciona con una alta incidencia de divorcio o ruptura. Es decir que al no enfocar su tiempo, energía y esperanzas hacia un proyecto personal, muchas de las personas que se enfrentan al desempleo pueden presentar síntomas de depresión y serios conflictos en la relación de pareja. Hay quienes relacionan este factor con la infidelidad.

Además, Killewald encontró que 2.5% de las personas cuya pareja –principalmente el hombre– no posee un trabajo de tiempo completo, pasa por un divorcio o separación al año.

– Tener los estudios truncados (principalmente, desde la preparatoria o instituto)

Usando la información de la National Longitudinal Survey of Youth de 1979, existe una correlación entre matrimonio, divorcio y educación. Si bien, aceptan los autores, los datos están marcados por edad, género, raza –principalmente de origen hispánico– y nivel educativo, se encontró que una pareja con un alto nivel educativo tiene mayores probabilidades de permanecer juntos –en comparación con una pareja con diferentes o nulos niveles educativos.

– Tener actitudes de desprecio, críticas, actuar a la defensiva o hacer la “ley del hielo”

En una investigación longitudinaria –de 14 años de duración– a 79 parejas de EEUU, hecha por la Universidad de California en Berkeley, se demostró el efecto negativo de estas conductas en la relación de pareja a largo plazo. A la larga , tales comportamientos producen consecuencias psicoemocionales en la persona que recibe el desprecio, las constantes críticas, la poca comunicación y las agresiones psicológicas, verbales o físicas. Eso incluye huir durante los conflictos o peleas, sin lograr una comunicación empática y asertiva.

Por otro lado, existen actitudes que promueven la duración de la relación de pareja; por ejemplo: el cariño mutuo, una actitud proactiva en relación con la unión de un “nosotros”, la atención y la comprensión de la pareja, cumplir los acuerdos establecidos en la relación, realizar proyectos personales que les apasionen y poder compartirlos para sentir el apoyo mutuo, entre otros.