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En la Tierra hay arañas suficientes para acabar con la especie humana (ESTUDIO)

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 12/07/2017

Las estimaciones de estos investigadores revelan que las arañas podrían comerse a toda la población humana y aún así necesitar más alimento

El temor hacia las arañas es una de las fobias más comunes entre los seres humanos. Sea por razones atávicas, psicológicas, justificadas o irrisorias, hay quien teme a esos singulares animales, que existen en tantas formas (se conocen más de 100 mil especies diferentes), que lo mismo podemos encontrar una araña en nuestro baño o en el parque, de paseo por un bosque o una selva, o en los desiertos más recónditos.

Ante esta variedad, recientemente un par de investigadores se dieron a la tarea de averiguar hasta dónde podría llegar la abundancia de arácnidos en el planeta y con qué podría compararse para dimensionar mejor su importancia en el marco de la vida en la Tierra.

Y, para sorpresa de ellos mismos y sin duda de otros muchos seres humanos, los científicos estimaron que en el planeta hay entre 400 millones y 800 millones de toneladas de arañas, mismas que, según estos mismos científicos, consumen cerca de 400 millones de toneladas de carne en un año. 

Lo terrorífico es que los 7 mil millones de individuos que componen la especie humana reúnen cerca de 287 millones de toneladas de masa corporal. Es correcto: las arañas podrían comer toda la carne de toda la población humana y apenas estarían por encima del consumo que realizan en medio año.

Los cálculos son obra de Martin Nyffeler y Klaus Birkhofer, investigadores de las universidades de Basilea (Suiza) y de Lund (Suecia), respectivamente, quienes, entre otros datos, tomaron en cuenta la cantidad de arañas que habitan en un metro cuadrado en distintos tipos de hábitat y, por otro lado, el alimento que consumen distintas especies en un año. Su estudio fue publicado por la revista especializada The Science of Nature y puede consultarse en este enlace.

Otras comparaciones interesantes derivadas de este estudio (y otras estimaciones) es que la masa de las arañas en el planeta equivale más o menos a 478 Titanics (siendo la masa de éste 52 mil toneladas); o que la cantidad de alimento que consumen las arañas en un día equivale aproximadamente al 10% de su peso corporal (como si un ser humano de 70kg de peso comiera diariamente 7kg de carne).

Imagen: Jake Likes Onions

Por fortuna se sabe que las arañas se alimentan sobre todo de insectos. Y si bien, como hemos reseñado en estas notas previas, se ha visto a algunas cazar reptiles, aves y mamíferos pequeños, parece que ese es su límite. Hasta ahora.

 

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El mundo de la polinización es tan delicioso como sutil. Un nuevo estudio encontró que las flores dicen "hola" a las abejas creando un halo azul, lo cual llama su atención, ya que a las abejas -como a los poetas- les encanta el azul.

Las flores azules son pocas, pues los pigmentos naturales difícilmente alcanzan este color (salvo en algunas excepciones, como las amapolas azules de los Himalayas, las cuales utilizan metales en sus pigmentos, que hacen más alcalinos sus pétalos). Incluso los intentos de ingeniería genética de crear rosas azules han sido problemáticos. Sin embargo, muchas flores logran el azul a través de una especie de ilusión óptica. Se trata de halos azules secretos. Éstos son anillos en las bases de los pétalos, que generalmente son invisibles al ojo humano pero no a los ojos de las abejas, los cuales son más sensibles a las longitudes de onda azules. Este azul se convierte en una señal de que la flor tiene néctar para posibles polinizadores.

Las flores crean esta azul ilusión cuando la luz solar hace contacto con los pequeños pliegues de la superficie de sus pétalos. Esto pliegues alteran cómo la luz rebota y esto afecta el color que es visto. Así se fabrican estos momentáneos halos seductores. Muchos tulipanes, peonias y margaritas, entre otras flores, emplean este arte de seducción. 

En el estudio mencionado se descubrió, utilizando flores artificiales, que las abejas son capaces de ver estos halos. Sin duda, se trata de un bellísimo artificio de la naturaleza, el falso pero fértil azul que produce el envolver la luz.