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Científicos intentan comunicarse con un objeto interestelar que nos visita, creen que podría estarnos observando

Ciencia

Por: pijamasurf - 12/15/2017

Nuestro primer visitante interestelar, el asteroide en forma de cigarro Oumuamua, podría ser el primer visitante extraterrestre inteligente

Desde hace un par de meses astrónomos han estado observando un misterioso objeto que ha irrumpido en nuestro sistema solar. Poco después se confirmó que se trataba de un asteroide, el primero que observan que viaja desde otro sistema solar, nuestro primer visitante, al menos para la ciencia.

El objeto en cuestión es una roca, primero llamada A/2017/U1, y luego bautizada Oumuamua, la cual tiene una dimensión de unos 800 metros de largo por 80 metros de ancho y una forma de cigarro. Actualmente se encuentra atravesando Júpiter a una velocidad de unos 320,000 km por hora, demasiado rápida para ser atrapada por la atracción gravitacional del Sol.   

Desde esta semana los científicos han empezado a sondear si este objeto se está comunicando con nosotros, lanzando un poderoso radiotelescopio para intentar registrar señales de inteligencia.

La forma de cigarro o aguja del objeto ha generado cierto interés entre científicos y, más aún, entre ufólogos, ya que esta forma es considerada como una de las más efectivas para el viaje interestelar, ya que tendría cualidades aerodinámicas para minimizar la fricción y la posibilidad de chocar con otros objetos en el camino. Otro factor importante es la velocidad a la que avanza esta roca interestelar. El mismo nombre que los científicos le dieron parece reflejar esta esperanza: Oumuamua significa mensajero en hawaiano.

Astrónomos estudian intensamente este objeto que rápidamente se alejará de nuestro sistema y, con él, quizás la oportunidad de saber si realmente existe una vida inteligente explorando el espacio y quizás llevando transporte o recursos a civilizaciones distribuidas en diferentes sistema estelares. ¿O quizás es una inteligencia artificial moviéndose por el cosmos? O, claro, lo más probable, simplemente es un asteroides que, por condiciones desconocidas, ha alcanzado una velocidad exorbitante. En este momento hay más dudas que respuestas.

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Este estudio demostró que un vino barato puede ser tan bueno como un vino costoso

Ciencia

Por: pijamasurf - 12/15/2017

Entre las muchas cualidades que hacen del vino una bebida generosa tenemos que su precio de venta nunca afectará nuestra capacidad de disfrutarlo, y este experimentó así lo probó

En el modo de vida propiciado por el capitalismo solemos pensar que el precio de una mercancía tiene una relación directa con su calidad, es decir, que mientras más costoso sea un producto es “mejor”, lo que sea que eso signifique.

Sin embargo, además de que esa impresión es en sí misma sumamente cuestionable, en nuestra época el costo de una mercancía suele estar determinado por muchos otros factores y, paradójicamente, no siempre la calidad de los insumos es uno de los primeros. Alimentos que vienen de tierras lejanas y sobreexplotadas, gadgets hechos en China en jornadas de trabajo inhumanas, prendas deportivas que para su elaboración se sirven de mano de obra infantil… Todo lo cual reduce los costos de producción, pero eleva el precio final de venta. ¿Curioso, no?

Es posible, no obstante, que exista al menos un producto que parece escapar de ese círculo pernicioso, pues su calidad depende de una coincidencia singular de circunstancias: el vino. El terreno donde se siembra, la uva que se utiliza, el clima, las condiciones en que ocurre la fermentación. Todo ello hace que cada cosecha de vino tenga algo no sólo de irrepetible sino también de azaroso, lo cual a su vez se conecta con otra singularidad: la de nuestro propio gusto. Por todo esto, en el vino el precio puede llegar a ser sólo un accidente que, por fortuna, no determina la calidad ni el placer que podemos sentir al disfrutarlo.

Prueba de ello es un experimento realizado por investigadores de la Escuela de Economía de Estocolmo y de las universidades de Yale y de California en Davis, quienes reunieron a un grupo de voluntarios para examinar su respuesta ante dos grandes tipos de vino: los de precio de venta elevado y los de precio bajo. Cabe mencionar que las personas participantes constituyeron un grupo heterogéneo, pues lo mismo se encontraban conocedores de las cualidades del vino que individuos sin ningún tipo de entrenamiento o formación para paladearlo.

Después de poco más de 6 mil pruebas del tipo “ensayo a ciegas” (es decir, sin que la persona supiera qué vino probaba), los investigadores observaron una tendencia de relación indirecta entre el precio y la sensación de disfrute: curiosamente, mientras más caro era un vino, las personas lo disfrutaban menos. Sólo en el caso de individuos que sabían distinguir las propiedades del del vino, este fenómeno se revirtió parcialmente.

“Estos hallazgos sugieren que los consumidores no expertos en vino no deberían prever un gran placer en cuanto a las cualidades intrínsecas del vino sólo por su costo elevado o porque es apreciado por los expertos”, escribieron los científicos en el artículo respectivo, publicado en la revista especializada Journal of Wine Economics (disponible en este enlace).

Así que ya lo sabes: es imposible elegir un buen vino por su precio. La única opción de conocerlo y saber si lo disfrutarás es probándolo.

 

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