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Axila de vagina: la nueva parte del cuerpo de la cual te puedes sentir avergonzada por tu imperfección

Salud

Por: pijamasurf - 12/01/2017

Evitar una "arm-vagina", la nueva neurosis con la que deben lidiar las mujeres que buscan ajustarse a los estándares de belleza ideal

Para las mujeres que no tenían suficiente de que preocuparse por las expectativas irreales de belleza, ahora se ha empezado a viralizar la idea de que es importante tener una axila perfecta. Una axila que no se parezca a una vagina. 

El término "arm-vagina" fue acuñado -aunque es un poco ridículo hablar de esto como si se tratara de algo académico- por Jennifer Lawrence en una entrevista en una alfombra roja, cuando bromeó que tenía una axila de vagina, por tener allí grasa o gordura, la cual forma una línea como la de una vagina, especialmente cuando se usa un vestido apretado. En realidad, estrictamente casi todas las personas del mundo tienen una axila de vagina, así que otra vez se trata de una preocupación irreal, una neurosis para las masas producida por una condición natural.

El término luego apareció en el popular Urban Dictionary. Unos cuatro años después, medios bastante serios como The Guardian, han identificado que ahora existe una tendencia en el cuidado de la belleza de buscar la axila perfecta y evitar la axila de vagina. Algo que es bastante ridículo si no fuera porque numerosas mujeres sufren de gran presión para adecuarse a una imagen corporal atractiva según paradigmas globales que suelen ser definidos por celebridades.

Así que, en este sentido, hay que decir, para evitar la autoflagelación femenina, que este fenómeno de tener una axila de bebé o de Barbie, es una cosa que, de tenerse, no rendirá realmente ningún beneficio. Hay otras cosas más importantes por las cuales preocuparse. Como explica una periodista en The Guardian: "Los hombres en la vida real no van rechazando a las mujeres solamente porque sus axilas podrían estar más tonificadas".

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Salud

Por: pijamasurf - 12/01/2017

Para Thich Nhat Hanh, el ser humano lleva dentro de sí a la Madre Tierra, por lo que es “posible realizar una comunicación real con la Tierra, la cual es la forma más grande de rezar”

Durante años de academia y décadas de empleos obligatorios para sobrevivir, las personas aprenden a considerar como normal un estilo de vida enfocado en el mercantilismo y consumismo, dejando a un lado otros aspectos de la humanidad como la vida espiritual, la conexión con la naturaleza, la salud mental o emocional e incluso las diversas expresiones artísticas. Como consecuencia de las exigencias de un estilo de vida acomodada, la ansiedad y la depresión se han convertido en el modus vivendi de gran parte de la población en diferentes regiones del mundo.

Frente a esta exacerbación consumista, el budista Thich Nhat Hanh recomienda recrear la conexión entre el ser humano y la naturaleza. Para él, el ser humano lleva dentro de sí a la Madre Tierra, por lo que es “posible realizar una comunicación real con la Tierra, la cual es la forma más grande de rezar”. Sin embargo y desgraciadamente, la educación que gobierna en la actualidad no se ha preocupado por desarrollar herramientas que nos enseñen a vivir de nuevo en armonía con la naturaleza. Por lo tanto, ¿cómo fomentar la espiritualidad en nuestro día a día para sentirnos interconectados con la naturaleza, y así regular tanto la ansiedad como la depresión que afectan a nuestros cuerpos?

Primero, es importante crear una conexión consciente con los elementos de la Tierra. Basta con iniciar el día con un pequeño momento de reflexión acerca del mundo que nos rodea, es decir, generar una conexión con los cuatros elementos que conforman nuestra existencia: aire, fuego, agua y tierra. Hay quienes optan por montar un altar en donde se representan los diferentes elementos, y en este momento de reflexión matutino se agradece su existencia y funcionalidad en el día día. Cada elemento, además, se asocia con los puntos cardinales, los ritmos cíclicos de la naturaleza e incluso la riqueza de la biodiversidad.

Segundo, hay que realizar a diario la actividad llamada earthing o grounding. El objetivo es tocar directamente a la naturaleza, observando el ciclo de la semilla transformándose en una planta que brinda más frutas y semillas. En caso de no tener la posibilidad de hacer suelo con la naturaleza, colocar plantas de interiores en el hogar puede cambiar mucho la dinámica del mismo.

Tercero, hacer excursiones a las montañas o bosques, pasear por las playas o áreas naturales. Es una práctica que no sólo eleva la energía y brinda un mayor refuerzo al sistema inmunológico; también ayuda a desintoxicar de todos los contaminantes que absorbemos a lo largo de nuestra estancia en la ciudad.

Cuarto, celebrar los ritmos de la naturaleza. Estar consciente de las fases del año y de los ciclos lunares permite incluso realizar planes a corto, mediano y largo plazo para cumplir objetivos personales. Cada ciclo posee su propio tipo de energía que, directa o indirectamente, influye en nuestras emociones y vitalidad energética. Por ejemplo, mientras que durante la luna nueva es momento para la introspección, el descanso y la meditación, durante la luna creciente es cuando la energía vuelve para desarrollar planes y empezar proyectos.

Quinto, practicar un estilo de vida más ecosustentable. Dado que nos encontramos en conexión inmediata con la naturaleza, necesitamos tratar al planeta como nuestro templo –tal como si fuese una extensión del cuerpo. Por ello, consumir productos locales y de segunda mano, reducir, reutilizar y reciclar los desperdicios, separar la basura, empezar un huerto urbano y disminuir la huella ecológica son algunos de los ejemplos más inmediatos para alcanzar una vida con mayor conciencia del medio ambiente.