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Amor e impermanencia: ¿Qué dice el budismo sobre el matrimonio y las relaciones de pareja?

AlterCultura

Por: pijamasurf - 12/24/2017

Tips budistas para tener una relación no sólo feliz sino basada en la realidad

A diferencia de otras religiones, el budismo no tiene una ceremonia o liturgia establecida para el matrimonio. En parte esto se debe a que el budismo surgió como una religión eminentemente monástica, si bien el Buda mismo incorporó enseñanzas para cabezas de familia o practicantes que llevaban una vida mundana. La otra razón tiene que ver con que el matrimonio suele implicar una relación para toda la vida -hasta que la muerte separe a la pareja, se dice- y el budismo es sumamente consciente de la impermanencia de todas las cosas e incluso de la importancia del desapego, mientras que el matrimonio suele defender la idea de que dos personas se apeguen el uno al otro en todas las circunstancias. 

Aunque el budismo no tiene una ceremonia de matrimonio y ciertamente tiene una concepción de la pareja muy distinta, el budismo no se opone evidentemente a la vida en pareja. Según el maestro tibetano Dzongsar Khyentse Rinpoche, cuando soplan los vientos del karma se presentan relaciones y el amor puede florecer y no hay nada de malo en jugársela. Sin embargo, es fundamental "desde el primer día asegurarte que no te atrapen las expectativas y la esperanza. Si se hace eso, se puede construir una buena relación". Es decir, no creer en esta idea de que el matrimonio es para siempre o que estamos destinado a otra persona o que otra persona podrá brindarte la felicidad que tú por ti misma no puedes conseguir. Dzongsar señala que casi siempre buscamos relaciones para eliminar o paliar nuestra inseguridad -y no hay prueba más grande de la inseguridad que mueve al matrimonio que el anillo de compromiso-. Pero la seguridad que nos da un matrimonio o una relación de pareja es mayormente ilusoria, ya que no nos salva de la muerte o de perder a esa misma pareja en cualquier momento. Toda seguridad material, basada en objetos o conceptos derivados del éxito, es sumamente frágil y engañosa.

Dzongsar Khyentse Rinpoche menciona que sería buena idea que el padre mencionara en una boda que "nunca se sabe lo que va a pasar, incluso esta noche se podrían separar. Aunque esto podría sonar poco auspicioso y preocupar a los suegros". De cualquier manera es importante hablar desde el principio de la separación y de la fragilidad de una relación, lo cual es simplemente notar la realidad. Quizás esto haría perder un poco el poder de atracción del matrimonio que justamente se compone de ideas irreales de seguridad y amor permanentes, pero sentaría a la pareja en un terreno más sólido (paradójicamente más sólido por saberse inestable o frágil).

Por otro lado, para las personas que tienen ya una relación, si quieren practicar la filosofía budista deberían de incluir los principios del Mahayana, que se basa en el servicio y fundamentalmente en buscar que todas las demás personas se liberen y sean felices. Esto va en contra un poco de la noción actual del matrimonio que ha devenido también individualista. El matrimonio es visto actualmente en ciertas sociedades desarrolladas económicamente -con un poco más de realismo- como una relación que el individuos contraen para desarrollarse cada uno de mejor manera dentro de ella. Es decir, es una decisión basada en un mutuo acuerdo para la propia felicidad y no tanto para darle felicidad al otro. Una persona cree que en esa relación obtendrá la propia felicidad y ya no considera el matrimonio a la antigua, como la consagración a la felicidad del otro.  La actitud budista no sería, sin embargo, la del sacrificio forzado, sino el de la compasión inteligente; el entender que la felicidad de la pareja es interdependiente y preferir la felicidad del otro -en el sentido de que es más que uno- sin que esto signifique negar las necesidades propias. 


 

El solsticio de invierno del 2017 ocurrirá el 21 de diciembre a las 16:48 tiempo universal. Aquí todo lo que necesitas saber para entender el significado de esta fecha astronómica y espiritual

El solsticio de invierno ha sido desde tiempos inmemoriales para culturas tradicionales es una de las fechas más significativas del año. Esta fecha es celebrada en el hemisferio norte alrededor del 21 de diciembre, en el momento en el que el Sol ingresa a Capricornio en su movimiento aparente del zodiaco y marca el inicio el invierno. Simbólicamente la fecha era vista como la muerte del Sol, que se hunde en el velo mortecino de la naturaleza seca y fría, para vivir un proceso de renacimiento gradual. 

El solsticio de invierno en el hemisferio norte ocurrirá a las 16:28 pm (hora universal) (10:28 am de México) el 21 de diciembre del 2017; en el hemisferio sur este será el momento del solsticio de verano.

El solsticio marca el punto en el que Sol aparenta llegar a su punto máximo sur o norte, dependiendo de si es invierno o verano,  en su excursión anual en relación al ecuador celeste. El término "solsticio" significa literalmente "sol quieto" y sugiere el momento de quietud o detenimiento que ocurre en los solsticios cuando el movimiento estacional del sol, visto desde la Tierra, se detiene en su límite norte o sur y revierte su dirección​. Una especie de pausa cósmica que marca un cambio estacional. En el norte este será el días más oscuro del año y el inicio oficial del invierno.

Notablemente este año el solsticio coincidirá casi con el ingreso de Saturno a Capricornio, lo cual ocurrirá en 19 de diciembre. Saturno es tradicionalmente el dios y planeta que rige esta oscura temporada invernal, siendo para los astrólogos el planeta que tiene su domicilio en Capricornio. Saturno permanecerá en este signo por 3 años. Los romanos también celebraban las fiestas de Saturno, las Saturnalias, en el solsticio de invierno o en las fechas próximas. El filósofo neoplatónico Porfirio mantiene que la fecha se debía justamente a que Saturno entraba a Capricornio, lo que tenía un significado esotérico. Ya que Capricornio es llamado "la puerta de los dioses", o, la puerta a través de la cual las almas ascienden o se liberan del mundo material (lo cual es hasta ciertamente paradójico, porque Capricornio es astrológicamente el planeta más ligado con la densidad material). Esto era recreado por la tradicional práctica que se realizaba en la Saturnalia de liberar temporalmente a los esclavos e invertir el orden establecido de la sociedad (los esclavos eran servidos con banquetes, regalos y demás). Cabe mencionar que Saturno también es una divinidad asociada con la tierra y especialmente con la mítica edad dorada de Arcadia, en la que se vivía en comunión abundante con la naturaleza, esto era también expresado en la abundancia de las saturnalias, donde fluían los vinos, las viandas y el vino.

En todos los casos, la festividad se trataba de una celebración del triunfo de la luz sobre la oscuridad. Emperadores antes de Constantino celebraban también en el solsticio la fiesta del  Dies Natalis Solis Invicti, la natalidad del Sol Invicto, deidad de la luz con la que se identificaban. Se ha especulado que la selección del nacimiento de Jesucristo el 25 de diciembre, en su proximidad a esta fecha, fue una forma de substitución sincrética. Esto también en base a que celebración del Sol Invicto era parte de los cultos iniciáticos de Mitra, una deidad que guarda ciertos paralelos en su mitología con Jesús.  

Hay en esta festividad un cierto ingenio y una cierta exaltación de la vida en su punto más abismal que recuerda una famosa cita de Albert Camus: "En mitad del invierno encontré en mí un verano invencible". Esta parece ser la operación interna a la que se nos llama en esta fecha, si seguimos el ritmo de la naturaleza y nos aliamos a su proceso. Una incursión hacia la profundidad más sombría para encontrar ahí la luz inextinguible del espíritu, la vida misma que se mueve por los abismos para renovarse. Siempre el Sol ha sido considerado el símbolo de la vida y la conciencia. El filósofo y ocultista Manly P. Hall dijo sobre esto:

El Sol es vida, y esta vida es la propiedad común en todas las cosas, el poder del cual dependemos. Desde el más pequeño átomo hasta la más grande estrella, la luz es un símbolo de la presencia de la vida...

​En todos lados encontramos símbolos, y en donde hay símbolos encontramos la historia del Sol Victorioso, la misteriosa luz universal que iluminó el ser de todas las cosas, y esta luz y este poder es la vida de los hombres. Es la vida de toda la creación, distribuida a través de las hojas de pasto, atravesando toda forma en el vasto árbol de la vida; por ello, en el análisis final, toda la vida es una sola vida, y esa vida es la eterna Luz-Vida en sí misma, el poder de la divinidad en toda la creación.

Más allá de este hermoso entendimiento místico del proceso del solsticio de invierno, siempre los solsticios y los equinoccios son puntos salientes del viaje solar anual, y como tales nos permiten reflexionar sobre el cambio y los diferentes procesos de la naturaleza a los cuales también nosotros estamos sujetos. Contemplar y reflexionar sobre esto es una forma de encontrar sentido y conexión con algo más grande de lo cual somos parte.

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