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¿Adicto a la adrenalina del estrés? Conoce cómo destroza lentamente a tu cerebro (VIDEO)

Salud

Por: pijamasurf - 12/21/2017

El estrés crónico impacta negativamente en el bienestar de una persona al cambiar tamaño, estructura y funcionamiento del cerebro

Constantes peleas, exceso de trabajo, expectativas excesivas. Estas son situaciones que pueden provocar estrés crónico, pequeñas dosis que al volverse parte de la cotidianidad activan todos los miedos y provocan el agobio hasta en el momento más sencillo de la jornada laboral. Y conforme pasa el tiempo y el estrés se vuelve una leal compañía, el cuerpo tanto físico como psíquico sufren una serie de consecuencias: existe una tendencia a la obesidad, un debilitamiento del sistema inmunológico, mayor consumo de drogas, problemas de memoria, enfermedades cardíacas, inapetencia sexual, incidencia de trastornos emocionales como ansiedad y estrés, entre otros malestares que afectan el bienestar general de un individuo. No obstante, ¿cómo es que el estrés crónico puede provocar tanto en el cuerpo?, ¿acaso existe una manera para contrarrestar estas consecuencias?

De acuerdo con múltiples investigaciones en torno al estrés crónico por parte de Mayo Clinic, el estrés crónico impacta negativamente en el bienestar de una persona al cambiar tamaño, estructura y el funcionamiento del cerebro. Todo comienza en el eje hipotalámicosuprarrenal, cuando aumentan los niveles de cortisol y afecta los procesos tanto de la corteza prefrontal –la parte del cerebro responsable del raciocinio y la toma de decisiones–, la neuroplasticidad –la habilidad cerebral para adaptarse a nuevas circunstancias– como de la neurogénesis –la habilidad de producir nuevas células cerebrales–, e incrementa así el tamaño de la amígdala que activa las respuestas de supervivencia –pelea, huida o congelamiento– así como el flujo de sangre en las venas y el corazón. Las consecuencias de este cúmulo de alteraciones fisiológicas resultan en dificultades para dormir, un estado de ánimo irritable, pequeños olvidos, abrumo y sensación de aislamiento, incapacidad de regular emociones y estrés, oleadas de depresión, tendencia a desórdenes de la memoria como la demencia, Alzheimer, entre otros. De hecho, el cuerpo entra en un nuevo sistema homeopático llamado alostasis, en donde el estrés es el nuevo regulador del cuerpo.

Hay ocasiones en que el estrés crónico proviene de un sitio que uno llega a desconocer: incluso seis generaciones por arriba de uno mismo. Basta un trauma, una vida de estrés crónico, para que el ADN de toda una familia se vea alterada con las consecuencias antes mencionadas. De hecho,

La expresión del genoma cambiará según las experiencias con el medio ambiente, y estos cambios epigenéticos se verán reflejados en la heredabilidad durante la procreación de una persona. Esto se descubrió en 1997, cuando en un experimento con ratas, separaron a dos madres con sus respectivas crías. A una de ellas la sometieron a estímulos estresantes; a la otra, a estímulos de cuidados nutritivos. Los resultados fueron sorprendentes: las crías de la primera rata crecieron con la misma expresión del genoma estresante así como un desarrollo cerebral menor, mientras que las de la segunda no mostraron ningún indicio de anormalidad.

A este evento se le conoce como psicogenética, la alteración de los genes por el medio ambiente, o trauma transgeneracional. Seegún Carl G. Jung, una persona que ha sufrido de estrés crónico se encuentra rodeado de “confusión, inocencia y vulnerabilidad debido a los efectos de una vida interrumpida, una herida que parece nunca curarse. Y la realidad es que estas experiencias traumáticas pueden ser irreversibles, ya que las nuevas experiencias se irán adquiriendo dentro de un formato del sistema dañado de la alostasis.”

Si bien es verdad que el estrés es una reacción natural y útil para promover la motivación, alcanzar objetivos y enfrentar crisis de la vida en general, cuando se prolonga y adquiere cantidades insuperables, los desastres comienzan. Pero afortunadamente, existen tres herramientas poderosas para regular estas consecuencias: la actividad física, la meditación  budista y una buena dieta. Ambos ayudan a controlar la respuesta del estrés, a revertir y modular los efectos del cortisol en el sistema y promover las acciones de auto cuidado desde la base biológica.

A continuación te compartimos estos dos videos en donde se profundiza un poco más sobre este tema:

 

 

Dos pensamientos que la mayoría piensa diario y que debes evitar para no programar negativamente tu día

Salud

Por: pijamasurf - 12/21/2017

Muchas personas piensan esto al empezar su día y los marca

El cerebro humano es como una computadora cuyos programas  -prejuicios, ideas, creencias, emociones, etc.- construyen una realidad inmersiva todos los días. El psicólogo de Harvard, William James, una de las mentes más brillantes del fin de siglo XIX, notó que la definición más básica y precisa de la realidad es que: real es aquello a lo que le pongo atención. Algo que debemos de tener en mente conforme a lo que veremos en este artículo.

Un estudio científico de hace un par de años del Colorado College, notó que cuando las personas son convencidas de que durmieron bien -aunque en realidad no lo hayan hecho- pueden realizar pruebas cognitivas como si estuvieran frescos y descansados. Cuando las participantes creen que durmieron mal, sus resultados son malos. En otras palabras, también hay una parte de placebo en el sueño.

Esto es digno de tenerse en cuenta, puesto que, como señala este artículo en la revista Thrive Global, hay dos pensamientos que casi todos pensamos diario. Aunque pensemos que no tenemos un ritual matutino, sí lo tenemos. Es decir:

1. No dormí lo suficiente.

2. No tengo suficiente tiempo.

Estos son síntomas de la vida moderna donde estamos llenos estímulos y de una constante presión para ser productivos. Más allá de que realmente no hayamos dormido bien o de que no tengamos suficiente tiempo para hacer todo lo que queremos, el decirlo diario y quejarnos, marca importantemente nuestra jornada y en general nuestra actitud en la vida. Nos brinda un sentido de ser inadecuados, de carencia y también una excusa para nuestra infelicidad o fracaso.

Estos pensamientos -u otros cómo "otra vez me siento mal, estoy enfermo"- consumen nuestros recursos. La atención y el pensamiento son recursos finitos. Un ejemplo: busca en tu habitación todas las cosas que sean azules y obsérvalas por 15 segundos. Luego cierra los ojos y visualizado todo lo rojo que vistes. Notarás probablemente que no recuerdas tantas cosas rojas. El cerebro necesita descartar numerosos estímulos e información para concentrarse en lo que cree que es importante. Tu les dices al cerebro en qué enfocarse, a qué prestarle atención y, si todo el tiempo corres el programa de que te sientes mal, eso es lo que estará buscando y notando.