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¿Te atreves a saber cuántos años de vida saludable te quedan según tus hábitos presentes?

Salud

Por: pijamasurf - 11/19/2017

Con una precisión pasmosa, esta calculadora, desarrollada por actuarios de la Universidad de Connecticut, revela los años de vida que le restan a una persona según sus hábitos y en qué condiciones probables de salud se encontrará

Al menos en teoría todos sabemos que nuestros hábitos presentes decidirán, en buena medida, nuestro bienestar futuro, ¿pero qué tan coherentes somos en la práctica con dicha aseveración?

Lo usual, tristemente, es que seamos negligentes con nuestra propia salud, sea siguiendo una dieta rica en calorías y alimentos refinados, llevando una vida de poca o nula actividad física, fumando, o incluso, sosteniendo relaciones personales que nos mantienen en un estado de malestar.

Es cierto que algunos hábitos son más sencillos de cambiar que otros, pero en cualquier caso podríamos reflexionar por qué si sabemos que algo nos daña o nos perjudica, seguimos manteniéndolo en nuestra vida.

Hacemos esta breve introducción para presentar un recurso diseñado y dado a conocer recientemente por el Goldenson Center for Actuarial Research de la Universidad de Connecticut, Estados Unidos. Se trata de una calculadora que a partir de ciertos datos relativos al estilo de vida de una persona, arroja la probabilidad de buena salud y de salud precaria que le resta si persiste en esa forma de vivir.

Esto no quiere decir que se trata de un ejercicio punitivo, sino sólo realista. Es decir, como decíamos al principio, es más o menos obvio que un individuo que no fuma, realiza alguna actividad física varias veces por semana y lleva una dieta balanceada, tiene más probabilidades de vivir más años en buena salud que alguien con los hábitos opuestos.

En ese sentido, los resultados se presentan con una precisión que tiene, al mismo tiempo, algo de profética y hasta ominosa, pues si de por sí no es común ni sencillo imaginarse enfermo, quizá menos aún es fácil imaginarse que a esta condición esté sumada la vejez o lo prolongado que puede ser ese período de enfermedad. O, en el caso contrario, que quizá la vida pueda extenderse hasta los 90 y tantos años, en un estado de salud bastante aceptable para dicha edad.

Se trata, en suma, de un recurso que al mismo tiempo nos puede hacer imaginar y reflexionar, en ambos casos con una pregunta de fondo: ¿qué estamos haciendo con nuestra vida?

Puedes encontrar la calculadora en este enlace. Para la conversión de tu altura al sistema inglés puedes usar esta herramienta. Para la conversión del peso puedes usar Google (basta con escribir, por ejemplo, "63 kg to pounds").

 

También en Pijama Surf: La vida nos parecerá breve si no hacemos lo que realmente deseamos (sobre un fragmento de Séneca)

 

Imágenes: Aloha Higa (Shirokuma Cafe)

¿Cómo se puede incrementar la plasticidad neuronal y gozar de una mejor salud mental?

Salud

Por: PijamaSurf - 11/19/2017

El cerebro, al igual que el plástico, puede adaptarse a cualquier molde a lo largo de su existencia y vitalidad

Desde el descubrimiento de la neuroplasticidad -la capacidad de nuestro sistema nervioso de cambiarse y regenerarse a partir de la interacción con el medio ambiente- se desarrollaron múltiples investigaciones, hipótesis e incluso tratamientos para desórdenes mentales y físicos. El principio es sencillo: el cerebro, al igual que el plástico, puede adaptarse a cualquier molde a lo largo de su existencia y vitalidad.

Gracias a esta cualidad, el cerebro es intrínsecamente resiliente: capaz de superar eventos catastróficos, experiencias traumáticas, entornos tóxicos (en relaciones de pareja, familia, compañeros de trabajo, criminalidad…), etc.; y de desarrollar nuevas conexiones neuronales saludables cuando la tranquilidad o estabilidad se apodera de la normalidad. Sin embargo, para poder permitir que el cerebro actúe hacia su propio bienestar es importante facilitarle el trabajo. Es decir, realizar una serie de actividades que fomenten la creación de nuevas conexiones neuronales y permitan una mayor adaptabilidad al lugar:

– Actividad física. El ejercicio se encuentra fuertemente relacionado con la salud del cerebro y el óptimo funcionamiento cognitivo. En numerosos estudios científicos se ha relacionado la constancia de alguna actividad física con el aumento en la materia gris del cerebro, resultando en un mayor desempeño en tests de memoria, atención y pensamiento. Además incrementa la capacidad de generación de neuronas en el hipocampo, la principal región para el aprendizaje y la memoria vivencial, lo cual a su vez reduce el riesgo de desarrollar trastornos neurológicos como el Alzheimer o desórdenes emocionales como la depresión.

– Una dieta equilibrada y saludable. El estómago es considerado el segundo cerebro de nuestro cuerpo, por lo que la alimentación es un factor predominante en la salud emocional y física de cualquier persona. Por un lado, el consumo de alimentos no procesados –más naturales– resulta en una fuente constante de energía que mantiene activo tanto al cuerpo como a la mente (por ejemplo, alimentos con ácidos omega 3, antioxidantes). Por otro lado, una dieta alta en azúcares y alimentos procesados puede afectar la plasticidad neuronal y, en consecuencia, la posibilidad de adaptabilidad al medio.

– Consumir vitaminas y minerales. Si bien no hay suficiente evidencia científica a favor de las multivitaminas, la realidad es que el cerebro necesita de las vitaminas para su funcionamiento. En especial la vitamina B12, la cual tiene un impacto significativo en el sistema nervioso central, en el funcionamiento cognitivo  y en el transporte de oxígeno a todo el cuerpo. Se pueden consumir vitaminas mediante los alimentos naturales.

– Café. Esta bebida no sólo se encarga de mantenernos en alerta; también ayuda a bloquear los receptores de adenosina, reduciendo el riesgo de desencadenar desórdenes como la depresión o trastornos como el Alzheimer o Parkinson. Esto se debe a que el café, como el cacao, mejora el funcionamiento vascular, ayudando a reparar el daño celular por el estrés o un medio ambiente físicamente tóxico. Se trata de un antioxidante natural, por decirlo de alguna manera.

– Meditación. En los últimos años ha surgido un especial interés por los beneficios de la meditación en la salud mental y física de sus practicantes. La evidencia científica ha demostrado que la meditación se relaciona con un incremento en el volumen del cerebro –principalmente en la corteza cerebral– y la desactivación de la amígdala –relacionada con el miedo y la ansiedad. De modo que esta actividad ayuda no sólo a reducir la incidencia de desórdenes del estado de ánimo, sino también a producir una mayor materia blanca conectando diferentes regiones del cerebro y mejorando la atención y concentración.

– La educación o actividad mental. Mantenerse mentalmente activo a lo largo de la vida mediante el aprendizaje se ha relacionado en numerosas ocasiones con una buena salud mental. Ejercicios como el sudoku o los crucigramas son alternativas que ayudan a mejorar el funcionamiento cognitivo, reduciendo la incidencia de trastornos como el Alzheimer. Esto pues la actividad mental, la creación de nuevas conexiones neuronales, se convierte en un refuerzo en contra de las patologías cerebrales.

– Sueño. Dormir es una actividad reparadora en todo sentido: consolida la memoria, regula cada sistema corporal y mejora el estado de ánimo. En caso de no dormir las horas suficientes, la función cognitiva se ve afectada negativamente, hay una menor calidad y cantidad de atención, aprendizaje y pensamiento creativo, y el estado de ánimo se vuelve más lábil.