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Ante los desarrollos recientes en inteligencia artificial y robótica, Musk lanza una alerta

En las últimas semanas se anunciaron al menos dos desarrollos robóticos sumamente sorprendentes. 

Por un lado, a finales de octubre, se dio a conocer a “Sophia”, quizá el robot más antropomórfico construido hasta hoy que, además, llegó acompañado de una estrategia publicitaria de alto impacto: se trata también del primer robot en la historia en recibir la ciudadanía de un país, en su caso Arabia Saudita, cuyo gobierno lanzó de esta forma el anuncio de que se encuentra abierto a acoger empresas e iniciativas dedicadas al desarrollo de inteligencia artificial. 

“Sophia” fue diseñada y construida por la compañía de origen hongkonés Hanson Robotics, en donde se le programó para sostener conversaciones con seres humanos. Sus programadores incorporaron desarrollos tecnológicos modernos como el reconocimiento facial y de voz, la búsqueda de nueva información y el aprendizaje sobre la marcha, pero al mismo tiempo puede considerarse una versión de su antecesora ELIZA, el legendario programa que fue uno de los primeros en pasar la prueba de Turing (conversar con un ser humano sin que éste se dé cuenta de que sostiene una plática con una máquina). En ese sentido, a pesar de todas las escenas sorprendentes que se han visto en medios, puede decirse que “Sophia” está diseñada para generar la ilusión de una conversación, y no tanto para conversar en sí, según lo entendemos los seres humanos.

Por otro lado, a mediados de noviembre, el laboratorio Boston Dynamics igualmente hizo públicas algunas escenas de su robot estrella, “Atlas”, realizando movimientos que “la mayoría de las personas no pueden hacer”, según se repitió en diversos medios, esto es, saltar del piso hacia una superficie elevada y, lo más notable, hacer un salto hacia atrás. 

Al ver tanto a “Sophia” como a “Atlas”, es un poco inevitable pensar en las varias películas de ciencia ficción construidas sobre la posibilidad distópica de la inteligencia artificial y los desarrollos robóticos. Por más optimismo o esperanza con que se presenten estas invenciones –se dice, por ejemplo, que “Sophia” podría asistir a personas mayores en casas de retiro, a los visitantes de un parque público, y que Atlas podría usarse en misiones de rescate–, lo cierto es que en la historia de la humanidad se encuentra evidencia suficiente para sospechar de esas buenas intenciones y, en ese sentido, no resulta complicado imaginar a “Sophia” y a “Atlas” en escenarios de guerra y violencia como los de la distopía Matrix, por ejemplo:

Elon Musk es una de las personas que comparten dicha suspicacia frente a la inteligencia artificial, e incluso más que una simple reticencia. De acuerdo con un reportaje publicado recientemente por la revista Rolling Stone, el también inventor y fundador de la compañía automotriz Tesla considera que existe sólo un 10% de probabilidades de desarrollar inteligencia artificial que sea segura para el ser humano. En el resto de escenarios, la inteligencia artificial representa un riesgo mayor para la supervivencia de nuestra civilización, según Musk.

Paradójicamente, Musk también es inversor en DeepMind, el ambicioso proyecto de investigación en inteligencia artificial de Google que cuenta con vastos recursos para sus investigaciones. Según se publica en Rolling Stone, Musk decidió invertir en el proyecto para “tener un ojo” en los desarrollos de Google. 

Según puede colegirse de sus proyectos y sus posiciones frente a ciertos fenómenos contemporáneos, Musk actúa bajo ciertas directrices filantrópicas y, a diferencia de muchos de sus colegas multimillonarios, se ha pronunciado en diversas ocasiones a favor del uso benéfico de la ciencia y la tecnología, en provecho de la humanidad y no en su contra. 

Él, por ejemplo, es una de las pocas personas que estando dentro del círculo de acción de los dueños y desarrolladores de empresas como Facebook, Google o Amazon, señala el inmenso poder que han acumulado estas corporaciones a través de la recolección de datos personales, mismo que hasta ahora se encuentra escasamente regulado y que quizá con el tiempo se vuelva incontrolable.

No es posible saber hasta dónde llegará el desarrollo de la inteligencia artificial o el uso de la información personal que concedemos con tan sólo pasar unos cuantos minutos en las redes sociales, pero quizá la alerta de Musk podría tomarse más en serio antes de que, como dijo en otra ocasión, veamos robots en las calles matando seres humanos.

 

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Google Pixel Buds: los posiblemente revolucionarios audífonos que traducen 40 idiomas en tiempo real

Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 11/26/2017

Google ha develado unos audífonos capaces de traducir 40 idiomas en tiempo real, celebrados como revolucionarios

Los eventos de tecnología donde se anuncian nuevos productos suelen estar cargados de autolisonja y marketing, estratégicamente planeados para reemplazar un producto viejo con uno nuevo, sin que realmente el nuevo presente alguna mejora o alguna función relevante, pero suficientemente bien presentados para hacer que los consumidores busquen adquirir el nuevo gadget -no porque lo necesitan realmente, sino porque les da estatus y demás. En este caso raro, Google ha anunciado un producto que parece ser realmente relevante y ha generado cierta excitación -aunque no sin exageración, como en el caso del sitio Engadget, que se atreve a decir que los Google Pixel Buds cambiaran la comunicación global para siempre.

Google ha develado sus audífonos Pixel Buds que competirán con los Air Buds de Apple, con la función adicional importante de que pueden traducir unos 40 idiomas en tiempo real, acaso con menos de 1 segundo de retraso con una buena conexión. Los audífonos son wireless, funcionan vinculados al nuevo teléfono de Google, Pixel 2, y además cuentan con una interfaz para activar Google Asisstant, el asistente virtual que responde tus dudas y preguntas accediendo a los mares de data de Google en tiempo real también. En otras palabras este aparato es ideal para presentarse en una reunión con personas de otros países y poder parecer más inteligente de lo que uno es -más allá de que esto sea bueno o malo, es sin duda una ventaja para las relaciones globales.

El traductor de los Pixel Buds funciona avisándole con un comando de voz estilo "quiero aprender japonés" e inmediatamente traduce todo lo que dices en tu idioma al japonés (o a cualquiera de sus 40 idiomas). O, en una conversación, captura el audio y lo va repitiendo en tu idioma en tiempo real. Sin duda, esto es algo sumamente útil para personas que viajan mucho o hacen negocios internacionales. Hasta hace poco esta tecnología hubiera sido simplemente molesta, pero los avances de traducción de Google Translate han llegado a un punto en el que, sin ser perfectos, ya son bastante relevantes para tener una buena comprensión. Y, teniendo en cuenta, todo lo que Google está invirtiendo en machine learning, esto debe seguir mejorando.