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La iglesia luterana de Suecia dejará de referirse a Dios como “Él” o “Señor”

Sociedad

Por: pijamasurf - 11/29/2017

¿El lenguaje inclusivo llega a la iglesia luterana de Suecia?

En estos tiempos en que la noción de género y el dominio histórico del hombre sobre la mujer parecen haber entrado de lleno en las discusiones públicas, la iglesia luterana de Suecia tomó la decisión de abandonar el uso del pronombre masculino para referirse a Dios, una medida que además de las resonancias contemporáneas que puede tener con otros fenómenos, se inscribe en un proceso de reforma que la institución eclesiástica puso en marcha desde hace 31 años.

La confesión luterana es la más popular del país escandinavo, con poco más de 6 millones de personas bautizadas en su fe, de los 10 millones que lo habitan. Además, actualmente es dirigido por una mujer, la arzobispo (¿arzobispa?) Antje Jackelén, característica que quizá sea inédita en la historia no sólo de la iglesia luterana sino en general de todas las religiones, que prácticamente desde la Antigüedad y salvo por ciertos cultos, han estado encabezadas por hombres.

En medio del uso cada vez más frecuente del llamado “lenguaje inclusivo” –que, como su nombre indica, busca llevar al nivel del habla cotidiana la equidad de los géneros–, la medida se justificó también en un marco teológico, pues según declaró Jackelén al diario inglés The Guardian, “Dios está más allá de las determinaciones de género”.

Sea como fuere, la decisión también nos recuerda que las religiones, como las sociedades, fueron durante muchos años matriarcales –de ahí la existencia de deidades femeninas y cultos a la fertilidad– y que, por ello mismo, no es cierto que el mundo como lo conocemos sea o haya sido el único posible. Hasta la idea de Dios es susceptible de modificación.

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Sociedad

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La razón 5:1 que hace que el amor dure, según la investigación del doctor John Gottman

El doctor John Gottman, uno de los principales expertos en el mundo en relaciones de pareja, realizó en los años 70 un experimento junto con Robert Levenson. Los investigadores le pidieron a un grupo de parejas que resolvieran un conflicto en su relación en 15 minutos y observaron cómo lo hacían. Al ver las grabaciones 9 años después pudieron predecir cuáles de estas parejas seguían juntas y cuáles se habían separado, con un 90% de efectividad.

Lo que descubrieron es que debe haber una proporción entre las interacciones negativas y positivas durante un conflicto. Esto es algo así como la razón o proporción que hace que el amor dure. La proporción es de 5 a 1, lo cual significa que por cada interacción negativa un matrimonio o una relación seria de pareja debe haber cinco o más interacciones positivas. "Cuando una pareja en un matrimonio feliz trata algo importante, puede ser que estén discutiendo, pero también ríen y juegan, y estas son las señales del afecto porque han construido conexiones emocionales", explica el doctor Gottman. 

Por el contrario, una pareja infeliz no tiene el hábito de poder llenar las discusiones y ciertas interacciones negativas inevitables (pues el conflicto es inevitable) con interacciones positivas que recuerdan el afecto que yace en el fondo. Cuando una pareja en un conflicto tiende a una proporción de 1 a 1, esto es un indicador de un próximo divorcio.   

Una interacción negativa en un conflicto es aquella situación en la que una persona se vuelve demasiado crítica, se pone a la defensiva, deja de tener empatía emocional y, por supuesto, cosas más evidentes, como insultar y demás. Ya que estas interacciones negativas tienen mucho poder emocional, se necesitan cinco interacciones positivas para neutralizarlas. El doctor Gottman precisa, por otro lado, que "el enojo sólo tiene efectos negativos en un matrimonio si es expresado con crítica o resentimiento, o si es defensivo".

El doctor Gottman aconseja tener en mente esto y tratar de incluir en las discusiones momentos para hacerle ver a tu pareja que aceptas su postura, decir alguna broma que no falte al respeto, empatizar, mostrar tu afecto, disculparte y buscar oportunidades de llegar a acuerdos. Esto permitirá que las interacciones positivas sean siempre superiores a las negativas, generando un soporte de positividad que permita preservar aquella relación, a la cual se le da un verdadero valor.