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Cuando se comprende que en la acción y la situación del otro hay un mensaje, un conjunto de signos por descifrar, unas señales, un grimorio para adentrarse en el conocimiento sobre mí mismo, se percibe toda la existencia en un estado expandido de la experiencia vital

El otro, algo que nunca voy a ser yo; Yo, algo que nunca voy a ser sin el otro.                                                                                                           

(Anónimo)

Podría afirmarse que tanto el hombre como la cultura misma se configuran al mismo tiempo que prevalecen a partir de una vasta herencia simbólica legada por la historia y el devenir de la transmisión de los pueblos. Buscando siempre una interpretación colectiva y en acuerdo común de los sucesos que confluyen en la bóveda celeste, los hombres apreciaron esta herencia exuberante generándose una dinámica autónoma o un patrón aleatorio, que amplía las posibilidades del lenguaje en la medida en que se involucran nuevas experiencias. En ese orden de ideas, podemos decir que expandir el lenguaje es expandir el pensamiento y a su vez la proyección de éste en la materia (los objetos físicos).

Por lo tanto, a esta relación de intercambio entre los hombres y los pueblos, el conocimiento filosófico la denominó “la política”. Haciendo lectura de las reflexiones compiladas de Hanna Arendt en ¿Qué es la política?, un texto bastante pertinente a nuestra época y obra póstuma publicada a partir de sus talleres de filosofía en los años 50 en la Universidad de Princeton, podríamos inducir que es  además una de las más acertadas del conocimiento filosófico actual. Encontramos en la filósofa alemana discípula de Heidegger y de Jaspers, una de las más valiosas definiciones de esta dimensión del conocimiento filosófico, ante el advenimiento de la posmodernidad; para Arendt: "La política es el encuentro con el otro".          

A partir de ese encuentro los eventos son infinitos, de manera que como seres sociales comprendemos cotidianamente la necesidad de lo gregario, puesto que nuestra sobrevivencia se da en la medida que intercambiemos servicios y favores con el entorno; por lo que es de considerar, entonces, que la existencia y la realización humana dependen enteramente de la relación entre los unos y los otros.

Partiendo de esta necesidad de correlación, podemos tomar como ejemplo una de las manifestaciones ancestrales más particulares del arraigamiento tribal, siendo esta, precisamente, la forma en que ha perdurado a lo largo de la historia uno de los castigos más tradicionales, como el exilio y la anulación de la vida social. Si nos remontamos a la antigua Grecia, por ejemplo, para quienes llevaban una vida indeseable o también para quienes alcanzaban conocimientos superiores del entorno; de igual manera, estaban socialmente condenados  al "ostracismo", una cierta forma de destierro a la vida salvaje alejado de la polis. Desde un punto de vista renovado, Robert Anton Wilson define la necesidad de esta relación de intercambio como consecuente al principio de bio-sobrevivencia, que se representa  en nuestra sociedad actual en la relación de intercambio que hacemos con el dinero. Asimismo, el autor también nos habla del exilio en términos similares en el Prometeo ascendiendo: “Esto es precisamente lo que los hombres y las mujeres tribales sienten si son expulsados de la tribu, es por eso que creo que el exilio, o incluso el ostracismo, fueron suficientes para hacer cumplir los castigos tribales y crear conformidad en la manada durante la mayor parte de la historia humana”.

A manera de premisa sintética, imaginemos que las posibilidades del juego social se proyectan en una multiplicidad caleidoscópica y diversa, siendo de esa manera como se involucra la pluralidad en el despliegue de ese entramado de lo humano, la esencia misma de la política; una telaraña fractal de emociones, percepciones y sentires que van mediadas siempre desde la intuición inconsciente y a través del lenguaje. Dice Arendt que es en la pluralidad y la diversidad (la diferencia) en donde se hace complejo el asunto de la relación con el otro, aspecto por el cual ningún sistema de pensamiento filosófico ha logrado dilucidar la dimensión de lo político hasta la actualidad, más allá de la postura hobessiana de “el hombre como lobo para el hombre mismo”, puesto que ninguno hace referencia a promover la diversidad como principio fundamental.

Dicha telaraña fractal se puede contemplar como un compendio de referencias y señales que nos permiten descifrar rutas y mapas para navegar con nuestra percepción en el flujo de las acciones y las reflexiones cotidianas a posibilitar en nuestro juego de vida (entendidas como reflejos). La conciencia como un cristal prismático, donde se condensan las percepciones, las emociones, los sentimientos, a manera cada uno de canales de luz (conocimiento) y se vuelven una sola fuente, el origen de la noción de realidad, que cada uno crea. 

En la misma introducción del Prometeo ascendido, hecha por Israel Regardie, encontramos un concepto interesante sobre la visión prismática del espíritu humano, la unidad de una conciencia colectiva que transmuta desde la interacción y la congregación: la mente en materia. Al tiempo que podemos afirmar que nace la paradoja de no ser el otro, pero no poder existir sino a través de él: 

(En) 1964, el Dr. John Bell publicó una demostración que los físicos aún evaden. Lo que Bell pareció demostrar es que los efectos cuánticos no son locales, en el sentido de Bohn, esto es, que ellos no están sólo aquí o allí, sino en ambas partes, esto aparentemente significa que ese espacio y tiempo son sólo reales para nuestros sentidos de órganos mamíferos; y no son verdaderamente reales. Este escrito me recuerda mucho al concepto hindú de la red de Indra, que es descrita a veces como una gran red que se extiende a lo largo de todo el universo; verticalmente para representar el tiempo, y horizontalmente para representar el espacio. Cada punto donde se cruzan las hebras de esta red es una cuenta de diamante o de cristal, el símbolo de una existencia individual. Cada cuenta de cristal refleja en el brillo de su superficie el brillo de las otras cuentas (un reflejo infinito de todas ellas).

Aun a  pesar de las tendencias en los devenires históricos, éstos permiten también que la conciencia descubra  su propio centro, su vocación dármica, porque mientras el espíritu evada la propia búsqueda de la misión del ser, el propósito  en nuestro tiempo de vida, estaremos atrapados como una pieza más en los círculos de la gran maquinaria industrial y consumista  que opera a los Estados y las naciones y que se sustenta en la licantropía antropófaga que definió Hobbes, siendo ésta la que da origen al legado de la indiferencia, el ajenamiento, la división de la soledad a la que nos condenó la modernidad y la posguerra, recordando a Jean-Paul Sartre y su célebre frase: "El infierno son los otros".  

Por otra parte, si nos detenemos a observar en profundidad esta relación entre los pueblos y los hombres que es la que da origen al Estado como construcción social, diríamos que la materia desde la cual se proyectan las relaciones es el lenguaje y el símbolo, que se despliega asimismo a través de una infraestructura material "urbe" proyectada también desde la mente, en el espacio y el espectro (éter) y asimismo desde el lenguaje y el signo, hasta llegar a transgredir e irrumpir en la función y la asimilación panteísta de la naturaleza (un aprendizaje orgánico del mundo natural y asimismo de la vida) por un racionalismo consecuente al paisaje urbano. 

Así, podemos reafirmar la realidad como esa telaraña fractal de singularidades, una red material donde se contienen en equilibrio prismático los acuerdos, las aspiraciones, los deseos, las perversiones tanto de lo colectivo como de lo personal, de manera inversa y especular, como si de un gran espejo universal se tratase y junto con todas las limitantes que esto conlleva, Borges, en una de sus ficciones, "Animales en los espejos", nos menciona precisamente acerca de este reino especular: 

En aquel tiempo, el mundo de los espejos y el mundo de los hombres no estaban, como ahora, incomunicados. Eran, además, muy diversos; no coincidían ni los seres ni los colores ni las formas. Ambos reinos, el especular y el humano, vivían en paz, se entraba y salía por los espejos. Una noche, la gente del espejo invadió la tierra. Su fuerza era grande, pero al cabo de sangrientas batallas las artes mágicas del Emperador Amarillo prevalecieron. Éste rechazó a los invasores, los encarceló en los espejos y les impuso la tarea de repetir, como en una especie de sueño, todos los actos de los hombres. Los privó de su fuerza y de su figura y los redujo a meros reflejos serviles. Un día, sin embargo, sacudirán ese letargo mágico.

De manera que ese reino especular sería una metáfora que proyecta no solamente una imitación nuestra de lo de afuera, sino una reflexión de la conciencia propia en el mundo de los otros, siendo "el otro" algo que aparentemente está desprendido de mí, pero que está condenado a imitarme, a proyectarme, a repetir lo que soy y viceversa. En donde además estoy obligado a verme y encontrarme con mi reflejo, aun y sobre todo cuando la búsqueda se dirige hacia afuera del cuerpo y no hacia adentro de él. El otro se ve entonces como el reflejo de alguna dimensión de luz, sombra o aspecto sobre nuestra propia conciencia, algo que ésta nos recalca y nos señala, por mucho que nos incomode o le hagamos caso omiso. 

Los indígenas makuna del Vaupés en la Amazonia colombiana, tienen una cosmovisión generada a partir del efecto de reflejo de los ríos afluentes del Amazonas por el que transitan, y que es medio principal de su subsistencia. En la investigación hecha por el antropólogo Kaj Arhem e ilustrada por el fotógrafo y colombiano Diego Samper, Portrait of an Amazonian people, Arhem define la cosmovisión de esta tribu de la siguiente manera:

Un río celestial atraviesa las alturas de este a oeste, que navega el Sol cada día, y otro fluye en dirección contraria por el inframundo, por donde retorna el Sol a oriente completando el circuito cósmico (…). La tierra makuna es plana y circular, como el tiesto de cerámica en que cada mujer prepara diariamente la torta de casabe. Bordeando su mundo hay un círculo de colinas que soporta el cielo y protege sus habitantes. Hay cuatro entradas, en cada uno de los puntos cardinales, y otra al centro que permite el acceso a los diversos niveles del cosmos. Ide sohe, la puerta del agua, está situada al este donde el Sol se levanta cada mañana y donde la tierra se funde con el cielo. Es la fuente de toda vida en la tierra y la boca de Oheng riaka, el río de la leche, que atraviesa la tierra y recoge todas las aguas. Al occidente se encuentra Huna sohe, la puerta del sufrimiento y fin del mundo. Asociada con la muerte y la enfermedad, es la entrada de las fuerzas destructivas del inframundo que periódicamente invaden la tierra. Al norte y al sur se sitúan Warua soheri, las puertas de las costillas, relacionando de modo simbólico el cosmos con el cuerpo humano.

El espejo los dos mundos también forma parte de la interpretación que  los egipcios hicieron del universo, quienes también desde su cosmovisión fluvial, representaban al mundo celestial como un reflejo especular de agua, como podemos encontrar en el texto Cosmología de los textos de las pirámides publicado en la revista Yale Egyptological Studies 3, Religion and Philosophy in Ancient Egypt, en 1989 por el autor James P. Allen:

Hay también partes del cielo asociadas con el agua: tanto el campo de juncos como el campo de ofrendas pueden inundarse, y un pasaje habla de un lago o canal excavado para el rey en el campo de juncos. Numerosos canales y lagos existen también entre estos campos. Uno de esos puede ser la masa de agua llamada “ptrw” o “ptrtj” (“aguas de espejo” – i. e., reflejantes), que está específicamente asociada con el cielo en Pyr. 468 a. Como el cielo puede ser cruzado en barcas y como el Nilo en la tierra, surge de las cavernas.

Así entonces, esta interpretación del mundo de los espejos parte siempre de la condición y la predisposición de la conciencia a identificarse con algo como manera de revelarse a sí misma. Lo cual también se puede ver cómo un juego sucesivo de máscaras y representaciones que probamos hasta sentir que, en el ejercicio hierático, algo de cada máscara nos descubre, tatuando en nosotros; piezas de una y otra que van revelando y constituyendo lo que somos, nuestra conciencia. Serge Moscovici le llamó a esto "representaciones sociales", que en un sentido amplio representan una forma de pensamiento social, concepto que definiría basándose, asimismo, en el término acuñado por Émile Durkeihm de las “representaciones colectivas” . 

Cuando se comprende que en la acción y la situación del otro hay un mensaje, un conjunto de signos por descifrar, unas señales, un grimorio para adentrarse en el conocimiento sobre mí mismo, se percibe toda la existencia en un estado expandido de la experiencia vital.

Desde este punto de vista, la realidad se entiende como construcción mental posibilitada desde la cultura, que a su vez es diseñada y moldeada a través del lenguaje,  revelándose ante nosotros como  una ilusión del tiempo (los horarios, las jornadas, las rutinas) y el espacio (las ciudades, las casas, los paisajes) y así sucesivamente se transita en el espejismo de la vida, puesto que las mismas son ante todo construcciones mentales, socialmente acordadas para configurar lo que ocurre afuera del cuerpo, bajo una noción de orden característica de cada pueblo.

De esa forma, el tiempo y el espacio son extensiones y proyecciones del lenguaje y del pensamiento o, por lo menos, la asociación perceptual que hacemos de estos fenómenos o fuerzas que mueven al universo que nos rodea, que son tan incomprensibles como al mismo tiempo probables, tan demostrables como intangibles, y esto va siempre desde el signo y el símbolo.

‘Enseñanza Pachacutec’: un documental que profundiza en la investigación de José Luis Parise, el psicoanalista que develó el método de la magia (PARTE I)

AlterCultura

Por: Ibrah Gebrail - 11/16/2017

Conversamos con Ernesto Damián Chiapella, director del documental ‘Enseñanza Pachacutec’, un filme que sin duda nos conduce a reflexionar acerca del potencial creador del ser humano apoyado en una ancestral enseñanza que permite detonar la magia en nuestra vida cotidiana

La mayor parte de las personas que se encuentran inmersas en un camino de crecimiento personal oyeron hablar en su momento de que el 21 de diciembre del 2012 fue una fecha crucial para el futuro de la humanidad. Esta fecha fue popularizada en los medios de comunicación (de forma materialista y pesimista) como un supuesto “fin del mundo”; sin embargo, al estudiar más detenidamente los escritos originales que hablan de dicha fecha encontramos que ésta fue nombrada y honrada como un poderoso “cambio de era”, más que como un escenario apocalíptico. No obstante, tal término resulta ser un poco abstracto en el sentido de que, al parecer, nunca quedó lo suficientemente claro en qué consistiría este cambio de era, o dónde se tendría que ver gestado. Ante esta situación es frecuente encontrarse con todo tipo de argumentos, desde los que sugieren que tal cambio de era nunca ocurrió, que se trató de una malinterpretación del calendario maya (olvidando que otras culturas también vaticinaron la importancia de esta fecha) o bien, que sí ocurrió, mas su significado permanece oculto en un velo de misterio que vuelve extremadamente difícil la comprensión de las implicaciones de semejante evento.

Esta es una panorámica donde resulta más que apropiada una introducción a la investigación de José Luis Parise. Parise, psicoanalista de profesión, es también un reconocido investigador y escritor considerado por muchas de las culturas iniciáticas del planeta como  todo un maestro en el estudio y aplicación del ocultismo, esto debido a un impresionante trabajo de campo de más de 30 años centrado en los saberes esotéricos de las diferentes culturas originarias. Como resultado final de tantos años de investigación, Parise ha ordenado los principios universales de la iniciación bajo el nombre de “el método de los 11 pasos de la magia”.  

Desde hace varias décadas, Parise imparte seminarios en América y Europa donde traza recorridos teóricos y prácticos basados en el descubrimiento y desarrollo de este método, el cual integra con una coherencia magistral conceptos tomados no sólo del chamanismo, sino también de la cábala, el budismo, el hinduismo, el taoísmo, el sufismo y el gnosticismo, apoyándose además en disciplinas más familiares a Occidente como el psicoanálisis, la lógica, la topología y la lingüística. Parise, sin ser de sangre indígena, ha logrado ingresar y formar parte de los círculos iniciáticos y sacerdotales de algunas de estas culturas, siendo considerado en la actualidad uno de los siete sumos sacerdotes que salvaguardan el conocimiento oculto de los últimos descendientes de la raza inca: los indios Q’eros.

Cabe destacar que en gran parte de sus viajes y experiencias, Parise logró registrar fílmica y fotográficamente muchos de los rituales en los que participó, proporcionando una validación empírica a gran parte de lo expuesto en su método. Este investigador argentino, perfectamente entrenado en el método de la escucha psicoanalítica, explica frecuentemente cómo al haber colocado a los grandes iniciados de la historia de la humanidad (como Buda, Sankara, Milarepa o el propio Cristo) en el diván del psicoanalista, logró desocultar las claves (o pasos) que los llevaron de una simple condición ordinaria –no diferente a la de cualquiera de nosotros– a ser considerados hoy en día prácticamente dioses o figuras divinas muy por encima de lo humano.

José Luis Parise

Es en el marco de esta investigación que entrevistamos a Ernesto Damián Chiapella, creador del documental Enseñanza Pachacutec. Chiapella, quien además recorre los niveles más altos del método de la magia, nos habla acerca de algunos de los aspectos más importantes de este documental, además de profundizar en varios de los temas esenciales de la iniciación. Recomendamos encarecidamente este documental a todas aquellas personas interesadas en generar una realidad propia y en trascender las limitaciones, condicionamientos y automatismos paradigmáticos que la cultura impone y que nos vuelven tan difícil conectar con nuestra divinidad sin ayuda de la iniciación.

 

  1. ¿Qué es la enseñanza Pachacutec?

Para responder a esta pregunta es necesario conocer un poco acerca de la investigación de José Luis Parise. Su trabajo en parte ha consistido en encontrar cuestiones idénticas o universales en las diferentes culturas que hicieron uso de un conocimiento oculto, es decir, culturas a las que comúnmente se llama “iniciáticas”. Hablamos de culturas que no se encontraron geográfica o temporalmente, pero que igualmente tienen las mismas raíces esenciales; es decir, si bien cada una de estas culturas tiene particularidades especificas en su enseñanza y aplicación, hablamos de que todas transmitían una misma enseñanza, siendo la parte esencial de esta enseñanza lo que José Luis ha metodizado en 11 pasos. Todas las antiguas culturas que hicieron uso de este conocimiento ancestral lograron alcanzar formas muy elevadas de vida, fueron culturas resplandecientes y con niveles de conciencia casi increíbles de creer para los estándares de la actual cultura occidental. Con el paso del tiempo, al desapegarse de este conocimiento y con la posterior llegada de la ciencia, esta sabiduría lamentablemente se perdió, quedando olvidada en textos sagrados que casi no son leídos y siendo solamente protegida por unos pocos guardianes (esos que hoy en día llamamos chamanes). Ahora bien, esta enseñanza fundamental se encuentra profetizada en diferentes “mapas” de cada una de estas culturas iniciáticas como algo que a partir del 2012 habría de retornar a los seres humanos.

Quienes estudiamos a estas culturas tenemos claves por las cuales podemos reconocer que nos encontramos ante las mismas raíces de conocimiento que fueron las que tuvieron –por ejemplo– los egipcios, aztecas, incas, o los mayas. Hay que señalar que descubrir estas raíces conlleva un profundo entrenamiento, ya que están muy bien codificadas y no es que se entiendan tan fácilmente de antemano; este entrenamiento es algo que José Luis Parise sí hizo. Es decir, dedicó un enorme tiempo de investigación a la identificación de esos principios o leyes universales que subyacen de diferentes formas en cada una de estas culturas; además, claro, de la humildad de acudir a todos esos lugares sagrados, pues muchas de estas claves no están ubicadas sólo en textos sino que se encuentran explicadas y detalladas en templos, rocas, o son únicamente transmitidas por los propios chamanes que actúan como reservorios de la sabiduría de cada uno de estos pueblos.

Entonces, respondiendo concretamente a la pregunta, podemos decir que la enseñanza Pachacutec es el nombre con el que la cultura inca (una de las tantas culturas iniciáticas que guardan esta sabiduría atemporal) llama a este conocimiento milenario y profetizado para este tiempo pos2012. O sea, cuando los incas hablan del resurgimiento de este conocimiento en esta nueva era, lo llaman directamente enseñanza Pachacutec. Hay que dejar en claro que José Luis Parise de ninguna manera “inventó” la enseñanza Pachacutec; él simplemente, gracias a su investigación, contó con los medios adecuados para ordenarla y la metodizó de tal manera que nos sea útil en la vida cotidiana occidental, ya que si la estudias –por ejemplo– tal y como se enseña en la India, encontrarás que la forma de la enseñanza es diferente. Siguiendo este ejemplo podríamos ver cómo en ese contexto cultural específico la enseñanza está más basada en meditaciones profundas que se llevan a cabo las montañas; ahora, si nosotros hoy en día dependemos de una meditación en una montaña, ¿cómo haríamos entonces para pagar las cuentas del banco? ¿Entiendes?

La enseñanza, sea cual sea la forma cultural que tome, te promete desarrollar por ti mismo la capacidad de generar tu propia realidad; esto incluye tu economía, salud, pareja, desarrollo espiritual, etc., y por lo tanto, no puede depender de factores externos (en su forma) que la limiten. Si bien el núcleo de la enseñanza es universal y atemporal, no todas las formas antiguas se ajustan adecuadamente para este tiempo. Por lo tanto, el gran mérito del trabajo de José Luis Parise fue hacer que estos 11 pasos universales fueran adaptados para su eficaz aplicación en este momento histórico específico.

Otro punto importante en todo esto es que la enseñanza misma te exige como “pago” –por decirlo de alguna forma– que tú la tengas que aplicar personalmente en tu vida cotidiana; por eso es un camino de iniciación. Si no la aplicas de forma personal, no puedes acceder a la siguiente clave y te quedas estancado en alguno de los primeros de los 11 pasos. Ese fue otro de los méritos de José Luis: no se detuvo convirtiendo a la enseñanza en una cuestión meramente intelectual; tuvo que aplicarla, y cuanto más la aplicó, más secretos le fueron develados.

 

  1. ¿Con que se encontrarán las personas que vean Enseñanza Pachacutec y cuáles son tus expectativas con respecto a su lanzamiento?

 Cuando José Luis (en su etapa investigativa) viajaba a los templos o acudía al encuentro con los diferentes guardianes del conocimiento para la develación de las diferentes claves iniciáticas de la enseñanza, me permitió acompañarlo algunas veces. En todos estos viajes en los que participé, me encargué de ir filmando todo lo que ocurría (en sus viajes en solitario, José Luis también hizo lo mismo). ¿Por qué hacíamos esto? Bueno, ocurre que las cuestiones que van sucediendo son tan mágicas y tan potentes que necesitas tener un respaldo; de otra forma, es muy difícil que otros te crean. Te doy un ejemplo: cuando José Luis tuvo su máxima prueba de iniciación con la cultura Q’ero, de acuerdo a sus mitos nosotros teníamos que pasar varias pruebas (las cuales, hay que señalar, al menos en los últimos 500 años nadie había siquiera conocido). Todo esto tenía el objetivo de demostrar ante esa cultura que esta enseñanza metodizada era en verdad la milenaria enseñanza Pachacutec.

Cuando los Q’eros se enteraron de la enseñanza de José Luis Parise, lo invitaron a realizar dichas pruebas en las montañas más sagradas de los incas; esto fue a más de 6 mil metros de altura. En uno de los rituales más poderosos de estas pruebas, se tenía que lograr abrir un círculo de nubes en el cielo en un momento exacto para que se viera el Sol en el medio; vamos, era una situación increíble, casi como si fuera algo que ves en los dibujos animados. Esto se logró realizar y eso le demostró a los Q’eros que la enseñanza de José Luis es totalmente compatible con eso que ellos llaman enseñanza Pachacutec.

Cuestiones como estas tuvimos el privilegio de filmarlas por todo el mundo. ¿Entiendes que si no tuviéramos estas filmaciones, a la gente le resultaría muy difícil comprender la veracidad de lo que el método enseña? En el documental podrán encontrar una recopilación de muchas de estas filmaciones, todo esto con el propósito de mostrar al mundo cuál fue el proceso que siguió José Luis para demostrar que el método de los 11 pasos de la magia es la enseñanza Pachacutec y que, así, la gente pueda conectar con esta sabiduría ancestral para aplicarla en su vida cotidiana.

Como un chiste relacionado a todo esto también hay que recordar que venimos de Argentina, y no es precisamente que seamos la gente más creíble. Como argentinos creemos que sabemos mucho, que somos los mejores del mundo, etc. Nos gusta bromear diciendo que si no tuviéramos todo esto grabado, ¿quién creería que un argentino ha redescubierto una enseñanza iniciática milenaria? [risas]. Además, en su apartado técnico este documental es precioso, trabajamos con la gente más profesional de Argentina (personal que trabajó en la productora Cuatro Cabezas y que fueron los encargados del realizar el famoso programa argentino Caiga quien caiga).

Finalmente, mi expectativa con este proyecto es  poder conectar con la mayor cantidad posible de personas en el mundo que deseen enterarse de que existe esta enseñanza, que sepan que es milenaria y que sirve para que cada uno de nosotros pueda generar la realidad que desee, sin depender de factores externos o paradigmas; tan sólo basta aplicar 11 pasos perfectamente metodizados, basados en la lógica de cómo funciona el propio universo, para que esto ocurra. Entonces, al ir generando nuestra propia realidad, y mientras más gente así lo haga, habrá menos espacio para que la política, la ciencia, la economía o la religión nos frenen. Hay que recordar que las mismas culturas iniciáticas de las cuales hemos hablado, son quienes nos han señalado que estos cuatro paradigmas son los que nos han conducido al atolladero en que nos encontramos en este tiempo, ya que si seguimos creyendo que tales paradigmas son los que nos permiten generar y entender la realidad, vamos a hundirnos cada vez más. En cambio, si nos apoyamos cada vez más a aplicar iniciáticamente lo que cada uno en sí mismo desea generar, la humanidad ocupará un lugar mucho mejor, porque cada uno estará en tal armonía consigo mismo que evidentemente esto terminara reflejándose en lo externo.

 

Hasta aquí la primera parte de esta entrevista. En la siguiente entrega profundizaremos en otros aspectos importantes de la enseñanza Pachacutec, como la llegada del plasma solar desde la alineación galáctica de Hunab Ku a partir del 2012 y el poder de la palabra como el motor que enciende el proceso mágico en la vida del iniciado.

 

Mira el tráiler de ‘Enseñanza Pachacutec’ aquí

Adquiere el documental siguiendo este link

Más información sobre la Escuela de Iniciación Psicoanálisis–Ocultismo de JL Parise: https://edipo.org

 

*Entrevista realizada por Ibrah Gebrail y Adrián Gómez