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¿Geniales o terribles? Estas son las 50 películas que provocan mayor división de opiniones

Arte

Por: pijamasurf - 11/25/2017

¿Quieres comenzar una discusión sin fin? Di que una de estas películas de Lars von Trier, Christopher Nolan o González Iñárritu son verdaderas obras de arte… o todo lo contrario

Una opinión elemental y más o menos generalizada asegura que, en cuestión de arte, nada puede ser juzgado “bueno” o “malo”, exitoso o decepcionante, genial o terrible porque, según se repite, tanto la percepción de la obra de arte como la obra en sí pertenecen al dominio de la subjetividad.

La objetividad no existe en el arte, dicen quienes piensan así, y aunque en esto quizá no se equivocan, a partir de dicha premisa consideran, erróneamente, que la ausencia de objetividad en el arte impide emitir un juicio crítico sobre una obra.

En este sentido, el portal Gizmodo realizó recientemente un ejercicio interesante para conocer las películas que, en los últimos años, han resultado más polémicas para los espectadores. Polémicas en un sentido muy puntual: mientras que a algunos les parecen admirables y verdaderas obras maestras, otros las califican con las peores notas. Esto es, son películas de las que parece que nadie puede ponerse de acuerdo respecto de su importancia, calidad o valor dentro de la historia del cine.

Para llegar a estos resultados, el equipo de Gizmodo utilizó la información de Metacritic, un sitio de Internet de tipo “agregador” (aggregator) que está programado para recolectar críticas de películas que se publican en diversos medios, “normalizarlas” (estadísticamente hablando) y situar a todas en una misma escala, para así valorar todos los filmes según los mismos parámetros.

El método usado por Gizmodo se detalla en este enlace, pero de momento basta con mencionar que se tomaron en cuenta 9 mil 516 películas que a su vez generaron más de 190 mil críticas de 842 personas especializadas en esta labor, datos a los que su vez se aplicó una desviación estándar (SD) para conocer la dispersión estadística de dichas valoraciones, con lo cual se obtuvo esto: las 50 películas que más han dividido a los críticos en los últimos años.

Vale la pena mencionar que, casi como un corolario inevitable, de ese mismo análisis se derivó otra clasificación: las 50 películas que nadie tiene ningún problema en reconocer como “buenos” filmes.

Más allá del falso debate sobre la dicotomía subjetividad/objetividad en el arte, resulta claro que es posible decir que un libro, una película, una pintura o cualquier otra expresión artística es pésima o sobresaliente y considerarlo así más allá de la percepción personal. 

Como puede entenderse desde la teoría de sistemas de Niklas Luhmann, el arte desarrolló en su seno y a lo largo de su historia los recursos necesarios para evaluar, clasificar y jerarquizar sus propias producciones. De ahí la existencia de figuras como los críticos de arte, por ejemplo, los curadores, los historiadores del arte, las revistas especializadas, festivales, ferias, exposiciones retrospectivas y, en general, todos los elementos que contribuyen para que una obra tome su lugar dentro del sistema. 

El disentimiento y el debate son parte también de ese sistema y, de hecho, dos de los mecanismo fundamentales para mantenerlo en marcha y activo.

John Coltrane sobre usar la música para cambiar el clima, curar y conectar con Dios

Arte

Por: pijamasurf - 11/25/2017

Después de una profunda experiencia mística, Coltrane se interesó por el poder espiritual de la música

John Coltrane es considerado uno de los más grandes saxofonistas de la historias y uno de los principales exponentes del free jazz. Más que a ningún otro músico de jazz, a Coltrane se le asocia con una inclinación hacia la espiritualidad. Su más grande composición, A Love Supreme (álbum que iba a llamarse Allah Supreme), es un himno de gratitud a la divinidad universal -Coltrane decía creer en todas las religiones-. Adicto a la heroína en la década de los 50, Coltrane dejó las drogas y el alcohol de golpe, como en un rayo de claridad y voluntad. Luego diría que tuvo una experiencia mística que le permitió dejar estas sustancias tan adictivas, particularmente la heroína, que fuera tan popular entre muchos músicos de la época. De ahí en adelante Coltrane se empezó a convertir en una especie de santo o bodhisattva, utilizando la música como un medio no sólo para entrar en comunión con lo divino sino para brindarle al público un pedazo de su medicina mística. Curiosamente, Coltrane sería canonizado después de muerto por la Iglesia Ortodoxa Africana, cumpliendo a posteriori el cometido que le había anunciado a un entrevistador en Japón en 1966, respondiendo a la pregunta de "qué le gustaría ser en 5 años" diciendo "Un santo".

En álbumes como Ascension, Meditations, Om, Selflessness y por supuesto A Love Supreme, Coltrane cumplió el voto que hizo en 1957 cuando tuvo su despertar espiritual: "En ese momento, en gratitud, humildemente pedí recibir los medios para hacer a otros felices a través de la música". Desde entonces Coltrane se adentró en el estudio de diversas religiones, particularmente el hinduismo, de clásicos como el Bhagavad Gita y de maestros espirituales contemporáneos com Krishnamurti y Yogananda. Aplicó y mezcló estas ideas y prácticas con su enorme talento musical para hacer de manera compasiva obras que reflejaran su experiencia mística y lograran transmitir sensaciones de paz, amor y conciencia cósmica. Tal vez de su acercamiento al hinduismo -o quizás, simplemente, de su propia experiencia desnuda y pura con la naturaleza de la música- Coltrane entendió que la música tenía la capacidad de afectar la realidad e incluso, de manera chamánica, modificar el clima: no sólo metafóricamente construir atmósferas, sino hacer llover, despejar el cielo, crear momentos, etc. Su intención era que la música no fuera una representación del amor o la felicidad, sino una presentación real e inmediata de la energía del amor o la felicidad codificada en escalas y sonidos. Incluso sugirió que existía la posibilidad de una especie de liberación o transcendencia a través de una música que resonara con lo divino. En la biografía John Coltrane: His Life and Music, Lewis Porter cita palabras de Coltrane:

He estado indagando en torno a estos acercamientos a la música -como en la India- en los que sonidos y escalas particulares son utilizadas intencionalmente para producir ciertos significados emocionales [como las ragas]... Me gustaría darle a las personas algo como la felicidad. Me gustaría descubrir un método que me permitiera hacer llover en ese momento, si así lo quisiera. Si uno de mis amigos está enfermo, me gustaría tocar cierta canción para que se curara; cuando no tuviera dinero, llevaría una canción diferente e inmediatamente recibiría el dinero que necesita. Pero cuáles son estas piezas y cuál es el camino que uno debe recorrer para lograr su conocimiento, eso no lo sé. Los verdaderos poderes de la música son todavía desconocidos. Lograr controlarlos debe de ser, yo creo, la meta de todo músico. Me apasiona entender estas fuerzas. Me gustaría provocar reacciones en las personas que escuchan mi música, crear una atmósfera real. Es en este sentido que quiero comprometerme e ir lo más lejos posible.

Estas ideas existen por supuesto en muchas culturas tradicionales, chamánicas y religiosas. En la India, encontramos textos religiosos en los que se registran diferentes cantos -con una métrica sumamente específica- para alterar todo tipo de fenómenos naturales y producir diferentes efectos mágicos y curativos (estos cantos o liturgias pueden encontrarse, por ejemplo, en el Atharvaveda). Coltrane probablemente no sólo escuchó sobre esto, sino que seguramente experimentó el poder transformativo de la música en primera persona. La música como una puerta emotiva hacia el poder divino del ser humano. Coltrane murió a los 40 años; ¿quién actualmente tiene esta intención de explorar el sonido -el cual, según los textos védicos, es la energía creativa misma del universo- para producir medicina, amor, lluvia, luz?