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Esta fotógrafa preparó los deliciosos platillos del anime japonés

Arte

Por: pijamasurf - 11/04/2017

Si siempre quisiste saber cómo se ve en la realidad la comida de los animes (y cuál es su nombre exacto), tienes que mirar estas fotografías

¿Quién que haya visto un anime –en capítulos breves o en largometrajes– no ha querido saborear también los platillos que, con cierta frecuencia, se muestran en la pantalla? 

La cultura japonesa también es admirable en su gastronomía, y la importancia de la comida en el imaginario japonés es tal que podemos encontrarla en prácticamente cualquier expresión artística y creativa. En el anime, además, suele estar representada con esmero y en situaciones de enorme satisfacción por comerla.

En Pijama Surf no brindaremos las recetas para preparar esos manjares, pero sí algo que se encuentra a medio camino entre la fantasía del anime y la realidad del platillo listo para degustarse: una fotografía.

Se trata de un ejercicio en el que una joven japonesa que se encuentra en Instagram como “En93kitchen”, se ha abocado a la tarea de recrear la comida que aparece en el anime y mostrarla en dicha red social, con un resultado que es al mismo tiempo sumamente estético y agradable a todos los sentidos.

Compartimos a continuación algunas de dichas imágenes, junto con las referencias a los animes que sirvieron de inspiración a En93kitchen y, en la medida de lo posible, los nombres de los platillos recreados. Itadakimass.

 

De El viaje de Chihiro (Hayao Miyazaki, 2001): tempura de camarón sobre un tazón de arroz.

 

De Wolf Children (Mamoru Hosoda, 2012): yakitori

 

De La colina de las amapolas (Goro Miyazak, 2011): aji furai o pescado frito ("aji" es el nombre en japonés del pescado conocido como caballa)

 

De El viaje de ChihiroKe-ki (el pastel esponjoso)

 

De El increíble castillo vagabundo (Hayao Miyazaki, 2004): huevos con tocino

 

De La colina de las amapolas y El viaje de Chihiro: arroz para el desayuno

 

De Ponyo (Hayao Miyazaki, 2008): ramen con jamón

 

De Mi vecino Totoro (Hayao Miyazaki, 1988): bentō con arroz, chícharos, umeboshi (ciruelas agrias) y un pescado pequeño (anchoa, eperlano, etc.)

 

De El viento se levanta (Hayao Miyazaki, 2013): saba misoni (caballa con salsa miso)

 

De El recuerdo de Marnie (Hiromasa Yonebayashi, 2014): huevos con jamón, ensalada y sopa miso de wakame y tofu

 

De Arrietty (Hiromasa Yonebayashi, 2010): pan y estofado de zanahorias y espinacas

 

De La colina de las amapolas: croquetas de carne (korokke)

 

De El viento se levanta: el pastel bicolor siberia, acompañado de té inglés

 

Más imágenes en el perfil de Instagram de en93kitchen

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Esta hipnótica coreografía parece un grabado de Escher hecho realidad (VIDEO)

Arte

Por: pijamasurf - 11/04/2017

Esta pieza coreográfica montada en París nos recuerda el elevado poder expresivo del cuerpo humano

Danzar es decir con el cuerpo y, así como en lenguaje oral o el escrito, el lenguaje del cuerpo también puede llevarse a fronteras sublimes, inesperadas, en una palabra: artísticas.

En el video que compartimos a continuación podemos mirar una coreografía que bien puede calificar con esos adjetivos. Nos sorprende al tiempo que nos hipnotiza, nos hace ver que también el cuerpo humano es capaz de hablar poéticamente, con sus propios recursos.

La pieza lleva por título La mecánica de la historia y es obra del acróbata, actor, malabarista y bailarín Yoann Bourgeois, quien la ideó como una “creación in situ” para el festival Monumentos en movimiento, proyecto cultural francés que busca la reinvención dinámica de algunos de los monumentos más emblemáticos de París.

En este marco, La mecánica de la historia se presenta desde inicios de octubre en el Panthéon, específicamente, en las inmediaciones del famoso “péndulo de Foucault”, instalado en la cúpula más elevada del Panthéon, gracias al cual el físico León Foucault demostró la rotación de la Tierra, y famoso también por la novela homónima de Umberto Eco. 

Esta disposición, por cierto, no parece casual, pues la pieza está construida en parte sobre el eje de la rotación, un movimiento que por definición es continuo, sostenido y casi infinito. Asimismo, la inclusión de las escaleras y las personas hace pensar de inmediato en las fabulaciones recursivas de Escher, esos laberintos en los que los juegos de geometría sumen al espectador en laberintos de un solo nivel e ilusiones ópticas de las que parece imposible salir.

James Joyce escribió, famosamente, que la Historia es una pesadilla de la que intentamos despertar. ¿Será que, con el título y características de su pieza, Bourgeois alude a esas palabras de Joyce?