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Este pequeño pueblo de Suiza ofrece 70 mil dólares por irte a vivir ahí (FOTOS)

Sociedad

Por: Pijamasurf - 11/26/2017

Difícilmente creerás que te pagarían tanto dinero por ir a vivir a este paraíso natural

La posibilidad de "dejar todo" y cambiar de vida es un aliciente permanente para millones de personas (aunque pocos lo concretan). Si no es tu caso, al menos tal vez te gustaría hacer un cambio temporal de geografía, y más si este fuera a un lugar cuya naturaleza es hermosa y... donde te ofrezcan hasta 70 mil dólares por hacerlo. 

Este es exactamente el caso de un pequeño poblado ubicado en Suiza cerca de los Alpes, con espectaculares vistas a estas montañas y con una calma que a la mayoría de nuestros sistemas nerviosos les urge. El punto es que actualmente sólo quedan 240 personas ahí y, lo más grave, sólo siete de ellas son niños –incluso la escuela tuvo que cerrar–. Con el objetivo de repoblar este coqueto rincón alpino, las autoridades locales lanzaron una campaña para atraer familias y personas de menos de 45 años.

La oferta consiste en dotar con 25 mil dólares a cada adulto (con 10 mil dólares extra por cada niño) que decida mudarse a Albinen. Es decir, una familia promedio, digamos de cuatro integrantes, recibiría 70 mil dólares, mientras que aquellos que hayan dado rienda suelta a la fertilidad recibirían miles de dólares más. 

Si aún lo estas dudando, te invitamos a ver el siguiente video para que vayas familiarizándote con tu probable nuevo lugar de residencia:

 

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Robots sexuales, ¿la nueva tendencia de la sexualidad en el mundo moderno?

Sociedad

Por: PijamaSurf - 11/26/2017

Cuando se habla de sexualidad, es difícil delimitar lo normal y anormal, lo correcto e incorrecto

Con el paso de los años, la inteligencia artificial se ha modernizado y se han diversificado tanto sus usos como sus prácticas. Algunos de ellos se relacionan con polémicas y situaciones que vulneran los derechos humanos; otros, con avances con fines médicos, tecnológicos y humanitarios. Al enfocar la atención hacia los robots sexuales, ¿se trataría de un riesgo de los derechos sexuales o un apoyo a la diversidad sexual?

Cuando se habla de sexualidad, es difícil delimitar lo normal y anormal, lo correcto e incorrecto. Sin embargo, tomando en consideración algunas variables se puede realizar una guía útil para lograrlo; por ejemplo: la primera, el contexto cultural, temporal y la historia de vida, que permite comprender la diversidad sexual –orientación sexual,  identidad de sexo/género y las prácticas sexuales– de cualquier persona; y la segunda, los derechos sexuales, que “se basan en la libertad, dignidad e igualdad inherentes a todos los seres humanos e incluyen un compromiso referente a la protección del daño” (WAS, 2008).

Por ello, utilizando esta guía, surgen dos posiciones contrarias respecto de los robots sexuales:

Por un lado, las empresas encargadas de construir y comercializar estos juguetes eróticos, como Roxxxy TrueCompanion o Abyss Creations, defienden la idea de que se trata de una alternativa para personas –principalmente hombres– con dificultades para interactuar e intimar con mujeres. De este modo no sólo se permite gozar de los adelantos tanto científicos como tecnológicos mediante muñecas  sexuales hiperrealistas de silicona con IA, sino también del derecho a la privacidad y al grado máximo alcanzable de salud sexual –con experiencias sexuales placenteras, satisfactorias y seguras. Además, se trata de una industria que equivale 30 mil millones de dólares al año, permitiendo un mayor desarrollo tecnológico a favor de la salud sexual de los individuos.

Por otro lado, investigadores y activistas enfocados en la salud sexual han comenzado a cuestionarse las desventajas –frente a las contables ventajas– de los robots sexuales. De acuerdo con esta ola en contra de las muñecas sexuales con IA, la presencia de éstas afecta la manera en que los seres humanos interactúan entre sí, pues el vínculo se convierte en una relación de propietario-objeto en donde la simulación del consenso mutuo de los humanos desaparece. Y como si se tratase de una versión alterada de Blade Runner (2017), el sexo con robots puede extenderse a una interacción egoísta en la que el problema social del dueño continúa profundizándose en una espiral y a una sociedad con mayores problemas interpersonales como resultado de una desconexión entre los individuos. En consecuencia, la gran incógnita sobre la que esta ola invita a reflexionar tiene que ver con la práctica sexual de algunas personas que encuentran deseable una pareja sin autonomía, como si de una violación se tratase. ¿Es esta la práctica que podría normalizarse con la normalización misma de este tipo de sexo?

La realidad es que el consumo de los robots sexuales forma parte del derecho al grado máximo alcanzable de salud, la cual debe incluir la salud sexual que comprende experiencias sexuales placenteras, satisfactorias y seguras; no obstante, ¿qué pasaría si esta práctica simula la tortura o el trato cruel, inhumano o degradante hacia el ser humano? Hay quienes dicen que sería necesario, en este caso, insistir en una educación integral de la sexualidad, como una guía con un enfoque positivo de la sexualidad y el placer.