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‘Enseñanza Pachacutec’: un documental que profundiza en la investigación de José Luis Parise, el psicoanalista que develó el método de la magia (PARTE I)

AlterCultura

Por: Ibrah Gebrail - 11/05/2017

Conversamos con Ernesto Damián Chiapella, director del documental ‘Enseñanza Pachacutec’, un filme que sin duda nos conduce a reflexionar acerca del potencial creador del ser humano apoyado en una ancestral enseñanza que permite detonar la magia en nuestra vida cotidiana

La mayor parte de las personas que se encuentran inmersas en un camino de crecimiento personal oyeron hablar en su momento de que el 21 de diciembre del 2012 fue una fecha crucial para el futuro de la humanidad. Esta fecha fue popularizada en los medios de comunicación (de forma materialista y pesimista) como un supuesto “fin del mundo”; sin embargo, al estudiar más detenidamente los escritos originales que hablan de dicha fecha encontramos que ésta fue nombrada y honrada como un poderoso “cambio de era”, más que como un escenario apocalíptico. No obstante, tal término resulta ser un poco abstracto en el sentido de que, al parecer, nunca quedó lo suficientemente claro en qué consistiría este cambio de era, o dónde se tendría que ver gestado. Ante esta situación es frecuente encontrarse con todo tipo de argumentos, desde los que sugieren que tal cambio de era nunca ocurrió, que se trató de una malinterpretación del calendario maya (olvidando que otras culturas también vaticinaron la importancia de esta fecha) o bien, que sí ocurrió, mas su significado permanece oculto en un velo de misterio que vuelve extremadamente difícil la comprensión de las implicaciones de semejante evento.

Esta es una panorámica donde resulta más que apropiada una introducción a la investigación de José Luis Parise. Parise, psicoanalista de profesión, es también un reconocido investigador y escritor considerado por muchas de las culturas iniciáticas del planeta como  todo un maestro en el estudio y aplicación del ocultismo, esto debido a un impresionante trabajo de campo de más de 30 años centrado en los saberes esotéricos de las diferentes culturas originarias. Como resultado final de tantos años de investigación, Parise ha ordenado los principios universales de la iniciación bajo el nombre de “el método de los 11 pasos de la magia”.  

Desde hace varias décadas, Parise imparte seminarios en América y Europa donde traza recorridos teóricos y prácticos basados en el descubrimiento y desarrollo de este método, el cual integra con una coherencia magistral conceptos tomados no sólo del chamanismo, sino también de la cábala, el budismo, el hinduismo, el taoísmo, el sufismo y el gnosticismo, apoyándose además en disciplinas más familiares a Occidente como el psicoanálisis, la lógica, la topología y la lingüística. Parise, sin ser de sangre indígena, ha logrado ingresar y formar parte de los círculos iniciáticos y sacerdotales de algunas de estas culturas, siendo considerado en la actualidad uno de los siete sumos sacerdotes que salvaguardan el conocimiento oculto de los últimos descendientes de la raza inca: los indios Q’eros.

Cabe destacar que en gran parte de sus viajes y experiencias, Parise logró registrar fílmica y fotográficamente muchos de los rituales en los que participó, proporcionando una validación empírica a gran parte de lo expuesto en su método. Este investigador argentino, perfectamente entrenado en el método de la escucha psicoanalítica, explica frecuentemente cómo al haber colocado a los grandes iniciados de la historia de la humanidad (como Buda, Sankara, Milarepa o el propio Cristo) en el diván del psicoanalista, logró desocultar las claves (o pasos) que los llevaron de una simple condición ordinaria –no diferente a la de cualquiera de nosotros– a ser considerados hoy en día prácticamente dioses o figuras divinas muy por encima de lo humano.

José Luis Parise

Es en el marco de esta investigación que entrevistamos a Ernesto Damián Chiapella, creador del documental Enseñanza Pachacutec. Chiapella, quien además recorre los niveles más altos del método de la magia, nos habla acerca de algunos de los aspectos más importantes de este documental, además de profundizar en varios de los temas esenciales de la iniciación. Recomendamos encarecidamente este documental a todas aquellas personas interesadas en generar una realidad propia y en trascender las limitaciones, condicionamientos y automatismos paradigmáticos que la cultura impone y que nos vuelven tan difícil conectar con nuestra divinidad sin ayuda de la iniciación.

 

  1. ¿Qué es la enseñanza Pachacutec?

Para responder a esta pregunta es necesario conocer un poco acerca de la investigación de José Luis Parise. Su trabajo en parte ha consistido en encontrar cuestiones idénticas o universales en las diferentes culturas que hicieron uso de un conocimiento oculto, es decir, culturas a las que comúnmente se llama “iniciáticas”. Hablamos de culturas que no se encontraron geográfica o temporalmente, pero que igualmente tienen las mismas raíces esenciales; es decir, si bien cada una de estas culturas tiene particularidades especificas en su enseñanza y aplicación, hablamos de que todas transmitían una misma enseñanza, siendo la parte esencial de esta enseñanza lo que José Luis ha metodizado en 11 pasos. Todas las antiguas culturas que hicieron uso de este conocimiento ancestral lograron alcanzar formas muy elevadas de vida, fueron culturas resplandecientes y con niveles de conciencia casi increíbles de creer para los estándares de la actual cultura occidental. Con el paso del tiempo, al desapegarse de este conocimiento y con la posterior llegada de la ciencia, esta sabiduría lamentablemente se perdió, quedando olvidada en textos sagrados que casi no son leídos y siendo solamente protegida por unos pocos guardianes (esos que hoy en día llamamos chamanes). Ahora bien, esta enseñanza fundamental se encuentra profetizada en diferentes “mapas” de cada una de estas culturas iniciáticas como algo que a partir del 2012 habría de retornar a los seres humanos.

Quienes estudiamos a estas culturas tenemos claves por las cuales podemos reconocer que nos encontramos ante las mismas raíces de conocimiento que fueron las que tuvieron –por ejemplo– los egipcios, aztecas, incas, o los mayas. Hay que señalar que descubrir estas raíces conlleva un profundo entrenamiento, ya que están muy bien codificadas y no es que se entiendan tan fácilmente de antemano; este entrenamiento es algo que José Luis Parise sí hizo. Es decir, dedicó un enorme tiempo de investigación a la identificación de esos principios o leyes universales que subyacen de diferentes formas en cada una de estas culturas; además, claro, de la humildad de acudir a todos esos lugares sagrados, pues muchas de estas claves no están ubicadas sólo en textos sino que se encuentran explicadas y detalladas en templos, rocas, o son únicamente transmitidas por los propios chamanes que actúan como reservorios de la sabiduría de cada uno de estos pueblos.

Entonces, respondiendo concretamente a la pregunta, podemos decir que la enseñanza Pachacutec es el nombre con el que la cultura inca (una de las tantas culturas iniciáticas que guardan esta sabiduría atemporal) llama a este conocimiento milenario y profetizado para este tiempo pos2012. O sea, cuando los incas hablan del resurgimiento de este conocimiento en esta nueva era, lo llaman directamente enseñanza Pachacutec. Hay que dejar en claro que José Luis Parise de ninguna manera “inventó” la enseñanza Pachacutec; él simplemente, gracias a su investigación, contó con los medios adecuados para ordenarla y la metodizó de tal manera que nos sea útil en la vida cotidiana occidental, ya que si la estudias –por ejemplo– tal y como se enseña en la India, encontrarás que la forma de la enseñanza es diferente. Siguiendo este ejemplo podríamos ver cómo en ese contexto cultural específico la enseñanza está más basada en meditaciones profundas que se llevan a cabo las montañas; ahora, si nosotros hoy en día dependemos de una meditación en una montaña, ¿cómo haríamos entonces para pagar las cuentas del banco? ¿Entiendes?

La enseñanza, sea cual sea la forma cultural que tome, te promete desarrollar por ti mismo la capacidad de generar tu propia realidad; esto incluye tu economía, salud, pareja, desarrollo espiritual, etc., y por lo tanto, no puede depender de factores externos (en su forma) que la limiten. Si bien el núcleo de la enseñanza es universal y atemporal, no todas las formas antiguas se ajustan adecuadamente para este tiempo. Por lo tanto, el gran mérito del trabajo de José Luis Parise fue hacer que estos 11 pasos universales fueran adaptados para su eficaz aplicación en este momento histórico específico.

Otro punto importante en todo esto es que la enseñanza misma te exige como “pago” –por decirlo de alguna forma– que tú la tengas que aplicar personalmente en tu vida cotidiana; por eso es un camino de iniciación. Si no la aplicas de forma personal, no puedes acceder a la siguiente clave y te quedas estancado en alguno de los primeros de los 11 pasos. Ese fue otro de los méritos de José Luis: no se detuvo convirtiendo a la enseñanza en una cuestión meramente intelectual; tuvo que aplicarla, y cuanto más la aplicó, más secretos le fueron develados.

 

  1. ¿Con que se encontrarán las personas que vean Enseñanza Pachacutec y cuáles son tus expectativas con respecto a su lanzamiento?

 Cuando José Luis (en su etapa investigativa) viajaba a los templos o acudía al encuentro con los diferentes guardianes del conocimiento para la develación de las diferentes claves iniciáticas de la enseñanza, me permitió acompañarlo algunas veces. En todos estos viajes en los que participé, me encargué de ir filmando todo lo que ocurría (en sus viajes en solitario, José Luis también hizo lo mismo). ¿Por qué hacíamos esto? Bueno, ocurre que las cuestiones que van sucediendo son tan mágicas y tan potentes que necesitas tener un respaldo; de otra forma, es muy difícil que otros te crean. Te doy un ejemplo: cuando José Luis tuvo su máxima prueba de iniciación con la cultura Q’ero, de acuerdo a sus mitos nosotros teníamos que pasar varias pruebas (las cuales, hay que señalar, al menos en los últimos 500 años nadie había siquiera conocido). Todo esto tenía el objetivo de demostrar ante esa cultura que esta enseñanza metodizada era en verdad la milenaria enseñanza Pachacutec.

Cuando los Q’eros se enteraron de la enseñanza de José Luis Parise, lo invitaron a realizar dichas pruebas en las montañas más sagradas de los incas; esto fue a más de 6 mil metros de altura. En uno de los rituales más poderosos de estas pruebas, se tenía que lograr abrir un círculo de nubes en el cielo en un momento exacto para que se viera el Sol en el medio; vamos, era una situación increíble, casi como si fuera algo que ves en los dibujos animados. Esto se logró realizar y eso le demostró a los Q’eros que la enseñanza de José Luis es totalmente compatible con eso que ellos llaman enseñanza Pachacutec.

Cuestiones como estas tuvimos el privilegio de filmarlas por todo el mundo. ¿Entiendes que si no tuviéramos estas filmaciones, a la gente le resultaría muy difícil comprender la veracidad de lo que el método enseña? En el documental podrán encontrar una recopilación de muchas de estas filmaciones, todo esto con el propósito de mostrar al mundo cuál fue el proceso que siguió José Luis para demostrar que el método de los 11 pasos de la magia es la enseñanza Pachacutec y que, así, la gente pueda conectar con esta sabiduría ancestral para aplicarla en su vida cotidiana.

Como un chiste relacionado a todo esto también hay que recordar que venimos de Argentina, y no es precisamente que seamos la gente más creíble. Como argentinos creemos que sabemos mucho, que somos los mejores del mundo, etc. Nos gusta bromear diciendo que si no tuviéramos todo esto grabado, ¿quién creería que un argentino ha redescubierto una enseñanza iniciática milenaria? [risas]. Además, en su apartado técnico este documental es precioso, trabajamos con la gente más profesional de Argentina (personal que trabajó en la productora Cuatro Cabezas y que fueron los encargados del realizar el famoso programa argentino Caiga quien caiga).

Finalmente, mi expectativa con este proyecto es  poder conectar con la mayor cantidad posible de personas en el mundo que deseen enterarse de que existe esta enseñanza, que sepan que es milenaria y que sirve para que cada uno de nosotros pueda generar la realidad que desee, sin depender de factores externos o paradigmas; tan sólo basta aplicar 11 pasos perfectamente metodizados, basados en la lógica de cómo funciona el propio universo, para que esto ocurra. Entonces, al ir generando nuestra propia realidad, y mientras más gente así lo haga, habrá menos espacio para que la política, la ciencia, la economía o la religión nos frenen. Hay que recordar que las mismas culturas iniciáticas de las cuales hemos hablado, son quienes nos han señalado que estos cuatro paradigmas son los que nos han conducido al atolladero en que nos encontramos en este tiempo, ya que si seguimos creyendo que tales paradigmas son los que nos permiten generar y entender la realidad, vamos a hundirnos cada vez más. En cambio, si nos apoyamos cada vez más a aplicar iniciáticamente lo que cada uno en sí mismo desea generar, la humanidad ocupará un lugar mucho mejor, porque cada uno estará en tal armonía consigo mismo que evidentemente esto terminara reflejándose en lo externo.

 

Hasta aquí la primera parte de esta entrevista. En la siguiente entrega profundizaremos en otros aspectos importantes de la enseñanza Pachacutec, como la llegada del plasma solar desde la alineación galáctica de Hunab Ku a partir del 2012 y el poder de la palabra como el motor que enciende el proceso mágico en la vida del iniciado.

 

Mira el tráiler de ‘Enseñanza Pachacutec’ aquí

Adquiere el documental siguiendo este link

Más información sobre la Escuela de Iniciación Psicoanálisis–Ocultismo de JL Parise: https://edipo.org

 

*Entrevista realizada por Ibrah Gebrail y Adrián Gómez

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Es probable que estés haciendo varias de estas cosas, que diversos estudios científicos muestran que reducen tus capacidades intelectuales

Como escribió el periodista Andrew Sullivan hace 1 año: "Todos entendemos las alegrías de nuestro mundo siempre conectado -las validaciones, las risas, la información... Pero apenas estamos empezando a darnos cuenta de los costos". Evidentemente, la tecnología puede producir conocimiento, puede servir para eliminar la pobreza y hacer la vida más eficiente. Pero siendo en realidad neutra, también puede producir lo contrario, especialmente cuando, como todas las otras cosas en el mundo actual, está supeditada a una economía capitalista cuyo programa o paradigma es el crecimiento infinito, los indicadores estadísticos de ganancias, y no la prosperidad y el beneficio real de las personas. El desarrollo tecnológico tiene como prerrogativa generar más ganancias, por lo cual se diseña y se programa la tecnología para enganchar a los usuarios. Los ingenieros y diseñadores de Google, Facebook, Apple, Amazon y demás, reciben sueldos por hacer productos que capturen la atención de los usuarios, sin reparar en los efectos que esto tiene a mediano o largo plazo en el cerebro de los usuarios. 

En un artículo previo muy completo que permite entender cómo la tecnología digital ha creado "una economía de la atención", expusimos cómo esta economía se sostiene apelando al sistema de dopamina del cerebro. La dopamina es el neurotransmisor que está involucrado en el circuito del placer en el cerebro, pero no es producida por el placer mismo, sino por la anticipación del placer o de recompensa por una acción. Lo que nos motiva a hacer cosas y mantener hábitos es justamente esta promesa de recibir placer de alguna acción, y esto se incrementa -se genera más dopamina- cuando existe una incertidumbre de si vamos a recibir la recompensa por el acto o no (lo que un biólogo ha llamado "la magia del tal vez"). Esto es exactamente lo que hace tan adictivas a las máquinas tragamonedas de apuestas, a los casinos y a la tecnología digital. Cada vez que checamos nuestros teléfonos, entramos a nuestro mail o hacemos un scroll down en el newsfeed de Facebook sentimos una descarga de dopamina al anticipar un posible placer -ver una foto increíble, un mensaje de alguien que queremos, una noticia que nos interesa, es similar a ver unas de esas cerezas que aparecen en una máquina tragamonedas.

El tema con esto es que la dopamina es importante para todo tipo de motivación, concentración y voluntad. Más allá de que estemos perdiendo el tiempo, estamos también formando hábitos que se van reforzando, y se va haciendo más difícil controlar nuestra atención o hacer cosas que no presentan una clara posibilidad de recompensa inmediata. Es por esto que muchos hábitos ligados a esta seducción mediada por la dopamina nos están haciendo menos inteligentes -y hay estudios que lo comprueban.

A continuación, cuatro hábitos que tienen que ver con este sistema de dopamina (pasar mucho tiempo en Facebook o en Instagram y demás; dependencia a un smartphone; ver porno en línea; procrastinar o postergar actividades que no nos dan esa descarga de dopamina inmediatamente) y un acto que en su negación impide que vayamos en contra de esta dependencia que coarta nuestra inteligencia. 

 

Tu "smartphone" no sólo consume energía eléctrica; también consume tu inteligencia

El smartphone es, seguramente, el invento tecnológico más exitoso de la historia. Se promociona globalmente como un teléfono inteligente, pero contradictoriamente, ya que diversos estudios han mostrado que el solo hecho de estar en el mismo lugar que tu teléfono drena tu capacidad mental. Una investigación sumamente relevante publicada en el Journal of the Association for Consumer Research midió a personas realizando diferentes tareas cognitivas con su teléfono prendido, apagado, con el teléfono a la distancia, y en diferentes modos, para determinar cómo afecta esto su desempeño. Los investigadores concluyeron que el smartphone  produce lo que llaman "brain drain", drenaje cerebral, "al ocupar la capacidad limitada de recursos cognitivos con el propósito de control de atención". En otras palabras, la sola presencia del teléfono -el cual, según otro estudio, tocamos en promedio más de 2 mil 500 veces al día- nos distrae, consume algo de nuestra atención. Esto tiene una clara lógica, pues la teoría cognitiva mantiene que siempre estamos rodeados de información significativa, pero nuestra capacidad de usar esta información depende de la capacidad de atender a ella que tengamos. Los científicos utilizan el término "memoria de trabajo" o memoria disponible, que es el sistema cognitivo que permite "soportar cognición compleja al activamente seleccionar, mantener y procesar información relevante a una tarea". Esta memoria refleja nuestros recursos de atención y si nuestra atención está dividida pierde poder, de la misma manera que una computadora pierde RAM cuando está realizando numerosas actividades al mismo tiempo. 

Los investigadores también notaron que estar en presencia de tu teléfono celular afecta lo que llaman "inteligencia fluida", la cual es la capacidad de resolver problemas nuevos o responder a desafíos en el presente que no tienen una relación directa con información almacenada.

Es importante notar que el estudio descubrió que el teléfono afecta la inteligencia de las personas aun cuando no están conscientemente haciéndole caso al mismo. Se encontró una mejora en los resultados cognitivos cuando el individuo es separado de su teléfono, pese a que investigaciones previas sugerían la existencia de ansiedad por la separación. 

 

Pasar mucho tiempo en redes sociales

Aunque no hay un estudio tan contundente como el que citamos anteriormente, existen claros indicios de que pasar mucho tiempo en Facebook, Instagram, Twitter y demás afecta nuestra inteligencia. Por una parte, habitúa nuestro sistema de dopamina a activarse ante la promesa de intermitentes y efímeras recompensas. Por otro lado, Facebook y otras redes sociales han creado lo que se conoce como la cámara de ecos y la burbuja del filtro, esto es, un loop o un circuito cerrado de información que solamente refuerza lo que ya de entrada nos gusta -el algoritmo de Facebook funciona dándonos más de lo mismo, de lo que le hemos avisado que nos gusta. Aunque esto puede ser muy placentero, tiene el problema de que evita que nos enfrentemos a información que desafía nuestras creencias preestablecidas. Esto es un semillero de fundamentalismo y conformismo intelectual. El algoritmo de Facebook, por este reforzamiento de los prejuicios y por la abundancia de las "fake news", actualmente está siendo discutido seriamente como un problema para la democracia. Las otras redes sociales no se salvan, pues han copiado en gran medida ese reforzamiento de lo que te gusta. Pasar mucho tiempo en redes sociales como Instagram, por otro lado, está asociado a la depresión y ansiedad social. De manera general podemos concluir, como apunta la autora Nancy Collier, que nos estamos haciendo "adictos a salirnos del momento. Nos distraemos de dónde estamos". Ya sea checando el newsfeed de una red social o constantemente checando nuestro teléfono para ver si tenemos notificaciones, lo que opera, sin que nos demos cuenta muchas veces, es una neurosis ante la realidad presente inmediata que se desdobla como una necesidad de entretenernos con algo, generalmente con un medio digital que nos permite no tener que observar nuestro estado mental, emocional y físico.

 

Ver mucho porno

La pornografía en línea es la esencia de cómo funciona lo que ha sido llamado "la dopamina digital", la droga de la era de la información. Nos presentan casi infinitas opciones que prometen satisfacer nuestros más puros y duros deseos sexuales -pero lo hacen solamente con el simulacro de la acción, aunque ésta sea sumamente realista. En otras palabras, tener sexo es sustituido por ver porno -que es casi lo mismo, pero no igual. Con el porno, además, podemos ensayar este seudosexo con numerosas personas, y con mujeres u hombres con los cuales difícilmente podríamos hacerlo en la vida real. Los sitios de porno sirven un enorme menú de opciones con contenido a la medida, siempre actualizándose, lo cual sugiere al usuario la posibilidad de encontrar las escenas que finalmente lograrán satisfacer su fantasía. Pero el deseo no tiene final. Y siempre habrá otras escenas y otros momentos de excitación vinculándose a esas posibilidades, lo que crea un ciclo de adicción.

El sitio Your Brain on Porn hace una buena descripción:

No hay forma de que un usuario viera 300 vaginas antes de salir de la cama en la mañana, si sólo tuviera una revista, o incluso una mujer. La pornografía constantemente novedosa es excitante. Su cerebro descarga dopamina con cada nueva imagen, incluso mientras apaga algunos receptores neurales. Empieza a valorar su profuso panorama de vaginas por sobre los estímulos en 3D....

Un usuario describe lo que sucede:

¿Cómo podrías estar sintetizando un orgasmo basándote en docenas de fotos? Estás siempre buscando ese cuadro único... tomas unos 100 entre los cuales estás seguro que va a estar el que te va a llevar al clímax. Pero aun así no terminas. 20 segundos antes pensabas que esta imagen era la más sexy que jamás habías visto, pero vuelves a renovar tu cacería por otra imagen, aunque ya vas a llegar tarde al trabajo.

El problema con esto es que no sólo perdemos el tiempo; trastornamos nuestras relaciones en la vida no virtual, o hacemos más difícil poder tener relaciones. Y todo esto tiene efectos cognitivos: un estudio notó que ver porno hace que se reduzca la materia gris del cerebro.

 

Procrastinar

Aunque recientemente han aparecido artículos en múltiples medios en los que se señalan los beneficios de procrastinar, es evidente para cualquier persona que tiene el hábito de postergar cosas que quiere hacer, que esto no sólo afecta la productividad sino en general el nivel de bienestar y satisfacción personal. Evidentemente el extremo de nunca relajarse y de conflictuarse por cualquier cosa que no cumplimos es también dañino -la inteligencia está en la disciplina, pero también en la flexibilidad. De cualquier manera, procrastinar constantemente evita el cumplimiento de tareas que pueden no sólo beneficiarnos económica o creativamente sino mejorar nuestra inteligencia. Generalmente, las cosas que procrastinamos son las que nos cuestan trabajo y no presentan una fácil recompensa -evitar el dolor y buscar el placer impide nuestro crecimiento. Cosas como aprender idiomas o instrumentos musicales, emprender proyectos como escribir un libro o formar un organismo para ayudar a las demás personas aumentan nuestra inteligencia, pero solemos procrastinar estas actividades porque no producen placer inmediato. 

Jordan Peterson, profesor de la Universidad de Toronto, tiene una especie método altamente efectivo para dejar de procrastinar, el cual puedes consultar aquí. Según Peterson, la forma en la que un individuo crece realmente es enfrentándose a las cosas a las que le tiene miedo, por lo cual es fundamental empezar a dejar de hacer las cosas que sabemos que nos hacen daño y comenzar a hacer las cosas que sabemos que nos hacen bien (y nos llevan a nuestra meta) pero nos cuestan trabajo o nos dan miedo. Es útil saber que clínicamente se ha encontrado que enfrentar estas cosas fortalece a una persona, y esto desbloquea su potencial y presenta la posibilidad de realmente superar todo aquello que actualmente nos hace sufrir. Realmente no sabes en quién puedes convertirte si empiezas a aprovechar tu tiempo y a invertir en ti mismo.

Lee también: Por qué evitar el dolor y buscar el placer impide que alcances tu potencial como individuo

 

No ayunar intermitentemente

Ayunar -ya sea dejar de hacer ciertas comidas, o hacer ayunos o detox digitales- es la forma de contrarrestar la inercia de los hábitos de pérdida de atención y voluntad ligados a un sistema de recompensas de dopamina digital. Pocas personas hacen ayunos, pese a que, cuando no se tienen ciertas enfermedades (en cuyo caso, puede ser peligroso y se debe consultar a un médico antes), se ha demostrado que dejar de comer por 12 o más horas produce un estado de ketosis o cercano a la ketosis, que mejora la cognición.

Uno de los pioneros en el estudio de los ayunos intermitentes, el doctor Mark Mattson, mantiene que el ayuno intermitente funciona de manera similar al ejercicio y, de hecho, ambos tienen beneficios parecidos. El ayuno coloca al cerebro en un estado de estrés moderado equivalente a un evento que lo sitúa en un reto, por el cual se activan patrones de adaptación al estrés. Este estado de reto incrementa lo que se conoce como factores neurotróficos o neurotrofinas, una familia de proteínas que promueven la sinaptogénesis y la neurogénesis, es decir, mejoran las conexiones y ayudan al crecimiento de neuronas. En cierta forma, el ayuno intermitente genera los mismos beneficios que someter al cerebro a retos como tocar un instrumento musical o aprender un idioma nuevo. Según Valter Longo, los ayunos más prolongados podrían beneficiar al sistema inmune.

El otro beneficio importante de realizar ayuno de alimentos y ayunos o períodos en los que nos desconectamos de la tecnología digital es que desentrenamos a nuestro cerebro a sólo motivarse cuando tiene una clara recompensa, cuando siente la descarga de dopamina que le hace pensar que va a recibir placer. Nos entrenamos a ser capaces de no recibir placeres comunes y efímeros, orientándonos a metas más significativas. De alguna manera nos liberamos de esta tendencia a sólo actuar por la promesa de recibir algo a cambio, nos volvemos más estoicos y menos hedonistas.

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