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Pétalos azules secretos para seducir abejas, un majestuoso truco de la naturaleza

El mundo de la polinización es tan delicioso como sutil. Un nuevo estudio encontró que las flores dicen "hola" a las abejas creando un halo azul, lo cual llama su atención, ya que a las abejas -como a los poetas- les encanta el azul.

Las flores azules son pocas, pues los pigmentos naturales difícilmente alcanzan este color (salvo en algunas excepciones, como las amapolas azules de los Himalayas, las cuales utilizan metales en sus pigmentos, que hacen más alcalinos sus pétalos). Incluso los intentos de ingeniería genética de crear rosas azules han sido problemáticos. Sin embargo, muchas flores logran el azul a través de una especie de ilusión óptica. Se trata de halos azules secretos. Éstos son anillos en las bases de los pétalos, que generalmente son invisibles al ojo humano pero no a los ojos de las abejas, los cuales son más sensibles a las longitudes de onda azules. Este azul se convierte en una señal de que la flor tiene néctar para posibles polinizadores.

Las flores crean esta azul ilusión cuando la luz solar hace contacto con los pequeños pliegues de la superficie de sus pétalos. Esto pliegues alteran cómo la luz rebota y esto afecta el color que es visto. Así se fabrican estos momentáneos halos seductores. Muchos tulipanes, peonias y margaritas, entre otras flores, emplean este arte de seducción. 

En el estudio mencionado se descubrió, utilizando flores artificiales, que las abejas son capaces de ver estos halos. Sin duda, se trata de un bellísimo artificio de la naturaleza, el falso pero fértil azul que produce el envolver la luz.

Zealandia combate por el título del 8º continente del planeta Tierra

Ecosistemas

Por: PijamaSurf - 11/03/2017

Según los datos recolectados, Zealandia formó parte de Australia hace 60 u 80 millones de años. Esta posible evidencia científica podría otorgarle o quitarle el título de continente

La existencia de seis continentes (americano, europeo, africano, asiático, antártico y oceánico) marcó gran parte del programa académico de la educación primaria. Sin embargo, de acuerdo con  múltiples modelos y recientes investigaciones, la cantidad de continentes en el planeta es variada, es decir que, según qué sistema se retome, el planeta puede contar con cuatro, cinco, seis, siete u ocho continentes.

De hecho, el descubrimiento de un octavo continente fue realmente reciente. Los geólogos, tras pasar 2 meses recolectando muestras durante el 2017, confirmaron la existencia de este continente, al que llamaron Zealandia. Se trata de un terreno de 4.9 millones de kilómetros, cuyos puntos álgidos y más visibles son Nueva Zelanda y Nueva Caledonia, mientras que el resto, que corresponde a un 94% de su extensión, se encuentra en las profundidades del océano Pacífico.

Los 30 científicos –de 12 nacionalidades diferentes– encargados del proyecto realizaron una expedición marina usando un buque exclusivo para fines científicos y de investigación. Los resultados deslumbraron un ápice de la prehistoria de la Tierra: ahí, a 1,219m por debajo de la superficie acuática, se halla una amalgama de procesos geológicos de más de 70 millones de años de antigüedad. De hecho, los suelos de este continente son “una máquina de tiempo que nos permite ir más allá en el tiempo”, pues es la primera vez que antiguas avalanchas marinas pueden brindar información sobre cómo las rocas se forjaron en el inicio.

Según los datos recolectados, Zealandia formó parte de Australia hace 60 u 80 millones de años. Esta posible evidencia científica podría otorgarle o quitarle el título de continente pues, de acuerdo con Michael Scotese, geólogo de la Universidad del Noroeste, se trata de un espacio continental, mas no un continente: “Se parece al caso entre Australia, Norte América y Groelandia, y África y Magadascar”.

Sin embargo, pese a la resistencia de condecorarlo como continente, los geólogos afirman la presencia de más de 8 mil fósiles de cientos de diferentes especies que habitaron en Zealandia antes de que esta quedara sumergida en las oscuras aguas. El análisis de estos fósiles permitirá el descubrimiento de las antiguas condiciones de la región y, de alguna manera, dar un espejeo sobre las diferentes etapas del planeta. Por ahora se sabe que, gracias a una serie de conchas microscópicas de organismos que vivieron en mares turbios y polen de tierras verdes, que tanto la geografía como el clima de este posible continente quizá fuese similar a un Edén y fungiese como un puente entre continentes.

Actualmente el argumento más fuerte a favor de la existencia de Zealandia no es sólo la exploración marina, sino también mapas satelitales a partir del campo gravitacional terrestre. Éstos muestran cómo Zealandia posee una estructura geológica única, formando una corteza continental más que de rocas volcánicas.