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El implante influye en la reacción del nervio vagal como regulador de los síntomas de la depresión mayor y en una mayor tolerancia a lo largo del tiempo

¿Basta un implante electrónico para liberar al ser humano de la depresión? Tras décadas de investigación en alternativas psicoterapéuticas, farmacológicas y fisiológicas, un nuevo tipo de tratamiento surge como una esperanza de reducir los síntomas de la depresión mayor. Se trata de un proyecto enfocado en la estimulación del nervio vagal –VNS, por su traducción en inglés– mediante una pequeña batería energética que se inserta debajo de la piel del cuello y emite pulsiones eléctricas en este nervio en específico.

El implante funciona teniendo en consideración que el nervio vago monitorea las funciones más vitales del cuerpo humano, tales como la respiración, el ritmo cardíaco, el sistema muscular, las señales retroalimentativas entre el cerebro y el cuerpo. En palabras del psiquiatra Hamish Mcallister Williams, de la Universidad de Newcastle, a diferencia de otras opciones de tratamiento (como fármacos, terapias psicoanalíticas o electroconvulsivas), este implante posee un verdadero efecto que influye en la reacción del nervio vagal como regulador de los síntomas de la depresión mayor y en una mayor tolerancia a lo largo del tiempo. El único efecto secundario que el psiquiatra Scott Aaronson encontró durante una investigación de 5 años de duración, es una ronquera similar al sonido de una rana que se encuentra atrapada en la garganta.

Aaronson retoma la idea de que el VNS estimula los nervios que se dirigen hacia el sistema límbico, aquella región cerebral que controla las emociones, el estado de ánimo y la conducta, liberando más neurotransmisores entre los nervios. De modo que este método se recomienda para las personas con depresión grave, aquella con prescripción de terapias electroconvulsivas, como último recurso ante la resistencia a otros tratamientos. Ello porque este es un tratamiento que no sólo implica una alta inversión económica sino también un proceso invasivo, que se utiliza en casos extremos.

La depresión mayor, causada por una suma de factores ambientales, sociales, emocionales y biológicos, puede tratarse mediante fármacos, terapias e incluso meditación. Sin embargo, cuando  el malestar posee una base principalmente biológica –debida a una alteración en el sistema nervioso o sistema hormonal– se requiere de un tratamiento a largo plazo que reduzca la posible incidencia del malestar.

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La habilidad de reírse de la vida o de un buen chiste es una fuente de satisfacción que influye, a su vez, en la manera de percibir la vida

De acuerdo con la vox populi, una relación de pareja tiene mayores probabilidades de permanecer junta si el humor acompaña la cotidianidad entre ambos. Sin embargo, ¿por qué el humor es tan importante en la vida de una persona? El humor -una reacción perceptual cuando se encuentran inconsistencias entre la realidad y la expectativa- brinda una cantidad gratificante de dopamina, causando no sólo la risa sino también una oleada de bienestar.

Desde una perspectiva neurocientífica, las regiones del cerebro que se activan frente a los estímulos graciosos son el área ventral tegmental, la amígdala y el núcleo accumbens. Estas mismas zonas se relacionan con el circuito de recompensa dopaminérgica y, por lo tanto, con una reducción significativa del estrés y un mayor desarrollo cognitivo –reflejado en el nivel de inteligencia. Es decir, el humor influye significativamente en los niveles de felicidad de una persona.

La habilidad de reírse de la vida o de un buen chiste es una fuente de satisfacción que influye, a su vez, en la manera de percibir la vida. En consecuencia, una manera lógica de reducir los niveles de estrés cotidianos y los síntomas iniciales de depresión es mediante la risa: una comedia, reírse de eventos divertidos, aligerar el nivel de seriedad eterna… De hecho, algunos expertos aseguran que un ejercicio emocional más efectivo que la meditación o la música calmada es la comedia. Por ejemplo, ver una comedia es tres veces más efectivo para reducir los síntomas de ansiedad que estar sentado escuchando música tranquila. La risa que surge de este momento se convierte en una carcajada resiliente, aquella que alivia en los momentos más difíciles de la vida.

Si bien tener un poco de humor no solucionará el conflicto al que nos estamos enfrentando, podrá constituir una herramienta terapéutica que los psicólogos recomiendan: el reframing. Es decir, cambiar nuestra perspectiva frente al problema prestando atención a estímulos corporales, al momento del aquí y del ahora, liberando la suficiente cantidad de endorfinas como para que físicamente se reduzca el dolor de la congoja y el estrés. La idea principal es distraer momentáneamente a la mente para que, al regresar a la angustia, se permita cambiar de perspectiva para enfrentar el problema.

Entre los beneficios del humor y la carcajada resiliente que han encontrado los científicos están:

– la mejoría de la comunicación,

– la construcción de la confianza,

– un mayor nivel de atención y enfoque,

– el fortalecimiento del sistema inmunológico,

– una mayor expectativa de vida,

– aumenta el nivel de atracción y de intimidad con la pareja,

– reduce la incidencia de peleas y tensión en las relaciones de pareja,

– mejora el proceso de creatividad y de negociaciones.

En otras palabras, el buen humor y la risa son capaces de mejorar la calidad psicoemocional de un individuo, una relación de pareja, una familia e incluso de una empresa en general. Se trata de una actividad que influye desde en las conexiones neuronales hasta en las relaciones académicas, profesionales y amorosas. De alguna manera, el humor es una pomada para el cerebro y que alivia casi inmediato los malestares del alma. Después de todo, ¿no siempre nos sentimos mejor después de reírnos?