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Arqueólogos descifran inscripción sobre la “gente del mar” que devastó las civilizaciones del Mediterráneo

Sociedad

Por: pijamasurf - 10/15/2017

Con ecos de misterio y leyenda, una antigua inscripción recién descifrada señala a "la gente del mar" como la causa más probable del declive de poderosas civilizaciones que florecieron en Asia Menor

Uno de los grandes misterios en la historia de las civilizaciones del Mediterráneo es la desaparición intempestiva de culturas que se sabe que fueron florecientes durante la Edad de Bronce, como los hititas en Anatolia o los minoicos de la isla de Creta, de los cuales no quedaron sino ruinas y testimonios sueltos. Los hechos que cuenta la Ilíada, por ejemplo, que ya en el momento de su composición eran antiguos, forman parte de los remanentes de la Edad de Bronce que sobrevivieron a la ruina de esos pueblos.

Sin embargo, este enigma podría tener pronto una respuesta, luego del admirable trabajo que realizó un equipo interdisciplinario de arqueólogos, historiadores y otros científicos de universidades suizas y holandesas, quienes acometieron la nada sencilla tarea de descifrar la inscripción más extensa que se conserva de la Edad de Bronce y la cual está tallada en una piedra maciza de 3 mil 200 años de antigüedad, descubierta en 1878 y que actualmente se resguardada en Turquía.

El mensaje está escrito en idioma luvita (también conocido como luvio), una lengua indoeuropea ahora extinta que se habló en una zona amplia de Asia Menor, particularmente la que alguna vez comprendió el imperio hitita y que, según se conjetura, pudo ser también el idioma de los troyanos.

Después de numerosos estudios en torno al mensaje, el doctor Fred Woudhuizen y otros colegas suyos han podido descifrar sus signos. De acuerdo con este trabajo, la inscripción cuenta la historia de las invasiones que el reino de Mira y otros estados sufrieron a manos de “la gente del mar”, al parecer una alianza de distintos pueblos que llegaron de súbito a las costas del Mediterráneo, tanto en el Asia Menor como en las zonas aledañas, llegando incluso a asolar algunas regiones de Egipto.

Según se sabe, la inscripción se realizó en el año 1190 antes de nuestra era a instancias de Kupanta-Kura, entonces dirigente de Mira, un reino situado en la Anatolia y, de lo que puede colegirse por este mensaje, una de las primeras víctimas de las incursiones de “la gente del mar”, por quienes es posible que el comercio de la zona haya decaído notablemente y, con ello, el esplendor de algunas civilizaciones.

Por otro lado, aunque la piedra se descubrió hace más de 100 años, la traducción de su mensaje ocurrió hasta ahora porque fue usada como material de construcción en una mezquita más o menos en esa misma época, y aunque su inscripción fue copiada exactamente por el primer arqueólogo que la encontró, el francés George Perrot, dicha copia se redescubrió hace apenas 5 años, en el 2012, en los archivos póstumos del historiador James Mellaart, cuyo hijo la entregó al doctor Eberhard Zangger, presidente de la Fundación de Estudios Luvitas y una de las escasas 20 personas que han estudiado y conocen ese idioma antiquísimo.

Los resultados de esta investigación podrán consultarse in extenso en diciembre, cuando el artículo alusivo aparezca en la revista especializada Proceedings of the Dutch Archaeological and Historical Society.

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Esta investigación encontró un elemento en la conducta de una persona que puede ayudar a detectar si ha sido o no infiel

En las sociedades monógamas el tema dela infidelidad ha sido, históricamente, un gran problema. Para comprender esto basta admirar la cantidad de energía emocional, cultural, sentimental, física y metafísica que abarca una relación de pareja. Y considerando lo primero, resulta entendible por qué ser víctima de una infidelidad, y particularmente descubrirlo o comprobarlo, puede convertirse en una preocupación monumental, incluso en algunos casos obsesiva. 

Para los inseguros –con o sin razón–, y aún más para los obsesivos, la siguiente parece ser una buena noticia: un reciente estudio, publicado en la revista científica Evolutionary Psychology, descubrió que una infidelidad puede detectarse, con alto porcentaje de efectividad, a partir del tono de voz de tu pareja. De acuerdo con sus autoras, Susan Hughes y Marissa Harrison, "La evidencia sugiere que muchas características físicas, conductuales y de rasgo pueden detectarse en tan sólo la voz de una persona, más allá de la información semántica que su mensaje proyecte".

Durante el estudio, en el que participaron 152 personas de entre 18 y 32 años, los voluntarios escuchaban grabaciones de personas, la mitad de las cuales confesó haber incurrido en una infidelidad y la otra mitad, teniendo pareja en ese momento, no le había sido infiel. Este último grupo tenía que simplemente contar del 1 al 10, y las grabaciones se reproducían en bajo y alto volumen para que la intensidad del tono no interviniera en su respuesta. Posteriormente se les pidió advertir cuáles de las personas habían sido infieles y cuáles no, a partir de ubicar la posibilidad en un rango del 1 al 10.

Los resultados arrojaron, además de un alto grado de efectividad en la detección de individuos que cometieron una infidelidad, que hablar con menos pausas y variar el volumen del discurso eran las cualidades que, inconscientemente o no, los voluntarios asociaron con las personas infieles, y esto coincidió con la realidad.

Evidentemente no es un criterio absoluto, pero al menos desde la ciencia parece que este ejercicio tiene altas probabilidades de detectar a alguien que fue infiel, y a fin de cuentas, un análisis entre perceptivo, racional e intuitivo del tono con el que habla una persona seguramente nos dará muchas pistas, a veces más de las que tal vez querremos, sobre el otro.   

Por cierto, aparentemente nada es mejor que ser claros en la pareja, establecer las reglas básicas, confiar y, en caso de que surja una infidelidad, tratar de poner a un lado el ego y descubrir si hay forma de salvar tu relación –tras haber primero determinado si esto vale la pena.