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Si te ocurre esto cuando bebes deberías dejar ya el alcohol

Salud

Por: pijamasurf - 09/28/2017

Tu cuerpo te podría estar indicando si el alcohol resulta particularmente tóxico para ti

El cuerpo humano es sabio. Sabe bien lo que necesita, lo que le beneficia y lo que le afecta –incluso mejor que la ciencia y que cualquier razonamiento posible–. Por eso, cuando el cuerpo habla es vital escucharlo; a fin de cuentas, es el mejor vocero que existe en este plano.

¿Cuando bebes alcohol has notado que se te enrojece el rostro, cuello o pecho? ¿Conoces a alguien a quien le ocurra esto? De acuerdo con investigadores de la Escuela Nacional de Medicina de Chungnam, una universidad en Corea del Sur, esto es un indicador de que el alcohol te produce hipertensión y que, por lo tanto, resulta particularmente tóxico para ti. De hecho, esto se asocia con la propensión a sufrir un infarto.

Lo anterior se debe a que quienes reaccionan así con el alcohol procesan mucho más lento una toxina producida por éste, lo cual conlleva que dicha toxina se aloje en el cuerpo durante más tiempo, lo que puede tener consecuencias peligrosas. 

Según comenta el doctor Jong Sung Kim en una entrevista para el diario británico Daily Mail:

El enrojecimiento del rostro tras beber se considera siempre un síntoma de alta sensibilidad al alcohol o incluso intolerancia, a menos que la persona esté ingiriendo medicamentos especiales. El enrojecimiento facial detonado por beber generalmente ocurre en una persona que genéticamente no puede romper (procesar adecuadamente) la acetaldehída.

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Salud

Por: PijamaSurf - 09/28/2017

El mecanismo primario de un orgasmo para que genere un estado de trance es una estimulación rítmica constante

Se dice que el sexo casual o en pareja es un regalo de los dioses como compensación de las desgracias que un individuo puede llegar a enfrentar a lo largo de su vida. Es un momento en que, cuando es consensuado –aceptado en plena conciencia por ambos o más miembros– y no existe enfermedad que afecte en el desempeño, posee el poder de desarrollar un estado alterado de la conciencia similar a la trascendencia.

De acuerdo con Adam Safron y Victoria Klimaj, neurocientíficos en la Universidad de Northwestern, no se trata tan sólo del acto mismo de la práctica sexual, sino que el orgasmo es el que desencadena en el humano una serie de reacciones que podrían considerarse trascendentales. A lo largo de su análisis, los especialistas diferencian el comportamiento sexual entre animales y humanos, señalando que estos últimos adaptan su conducta en torno a la cultura, metas abstractas y motivos forzosamente no reproductivos. Es decir que según esta hipótesis, el orgasmo en el humano existe exclusivamente por el placer que le caracteriza, y gracias a ello los neurocientíficos descubrieron que “nuestros cerebros, al percibir ese nivel de placer sexual, asimilan la actividad como si estuviésemos entrando a otro estado de conciencia”.

Esto sucede cuando las neuronas se tocan y se disparan en una velocidad y en un patrón muy particular, lo que da como resultado un estado esencialmente de trance, éxtasis o ensimismamiento, por lo que la sincronización de estos disparos o señales neuronales –el ritmo durante el acto sexual– se convierte en un paso crucial para desencadenar la sensación de un estado alterado de conciencia.

Si bien este hecho no es novedoso, pues según la ancestral práctica tántrica el orgasmo resulta en el máximo estado de meditación y trascendencia en el ser humano, la realidad es que la investigación de Safron y Klimaj es el primer estudio neurocientífico que se encarga de demostrar la correlación entre el ritmo de la estimulación y los efectos neuronales (y de éstos, emocionales).

En otras palabras, el mecanismo primario de un orgasmo, para que genere un estado de trance, es una estimulación rítmica constante. Se trata tanto de estimular adecuadamente –según el gusto de cada mujer u hombre– durante 1/4 de hora para alcanzar el mejor orgasmo de la vida, como de enfocar la atención y estar comprometido con esa actividad para alcanzar un estado del ser maravillosamente orgásmico.