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Obligar a las mujeres a tener hijos es una forma de esclavitud: Margaret Atwood

Sociedad

Por: pijamasurf - 09/22/2017

Luego del éxito de la serie "The Handmaid's Tale", basada en la obra homónima de Margaret Atwood, la escritora se pronunció sobre el aborto

En los últimos días el nombre de Margaret Atwood ha recobrado celebridad por el éxito que cosechó la serie The Handmaid's Tale en la entrega más reciente de los premios Emmy. La relación entre dicha producción y la escritora canadiense es que la obra original es de Atwood, quien la publicó en 1985 y ya entonces tuvo buena recepción, pues además de recibir dos premios importantes y ser nominada en otros como el Booker Prize, fue adaptada para el cine en 1990.

Atwood se presentó el sábado pasado en Nueva York tanto por esta nueva relevancia de su obra como a propósito de una ley que está discutiéndose en Texas (Senate Bill 8), la cual propone imponer restricciones y penas severas a procedimientos de aborto que hasta ahora son legales, incluso cuando se trata de casos en que abortar es una medida necesaria para conservar la vida o la salud de una mujer.

Entre otras afirmaciones, la escritora sostuvo que aún espera una ley en la que si una mujer es obligada a tener un hijo que no puede sostener, esa entidad que la obliga también pague por todo el proceso. Dijo:

Ellos deberían pagar por el cuidado prenatal de una mujer. Deberían pagar por el que de, de otro modo, es un parto muy costoso; deberían pagar la seguridad médica y por mantener a estos niños después de nacidos. Al parecer la preocupación de estas personas llega hasta ahí. Una vez que ocurre el primer aliento, estás por tu cuenta. Y realmente es una forma de esclavitud obligar a las mujeres a tener hijos que no pueden tener y decirles después que deben criarlos.

The Handmaid's Tale, que en español se ha traducido como El cuento de la criada (Salamandra), cuenta la historia de una sociedad distópica en la que las mujeres han perdido casi todos sus derechos y, además, aquellas que están en condiciones de procrear son esclavizadas. La adaptación en forma de serie se transmite por el servicio Hulu.

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11 hábitos que están arruinando tus fines de semana

Sociedad

Por: pijamasurf - 09/22/2017

¿Aprovechas tu tiempo o dejas que alguien más lo use por ti?

Para muchos de nosotros, probablemente la mayoría, el fin de semana representa una especie de liberación. O al menos así es como se experimenta. Como si sólo durante la tarde o noche del viernes, el sábado y el domingo pudiéramos hacer lo que realmente queremos. Dicho de otra forma: como si el resto de la semana (la llamada “semana laboral”) estuviéramos obligados a vivir una vida distinta a nuestros verdaderos deseos.

¿Pero es este un dilema auténtico, o es sólo otro de esos mandatos que seguimos sin saber bien por qué o desde qué momento comenzamos a obedecerlos? ¿Quién nos dice que el fin de semana lo único que debe hacerse es salir de fiesta, ir a los centros comerciales a comprar cosas que no necesitamos, o mirar decenas de capítulos de una misma serie? ¿Y es esto lo que de verdad queremos?

A continuación compartimos 11 hábitos que harías bien en intentar evitar los fines de semana, no porque estos no sean días de descanso o liberación sino, sobre todo, porque son momentos perfectos para darte cuenta de que el tiempo es una noción abstracta que adquiere realidad plena cuando tomamos conciencia del uso que le damos.

 

No frecuentar a tus seres queridos

¿A cuántas personas has dejado de ver porque “nunca tienes tiempo”? Sin caer en el cliché, lo cierto es que los fines de semana son oportunidades excelentes para pasar los días con aquellos que queremos y nos quieren. Las relaciones de afecto y amistad necesitan del cuidado y, a veces, la constancia. ¿Qué mejor que gastar el tiempo con nuestros amigos, nuestra familia y, en general, con aquellos cuya compañía nos place?

 

Estresarte

Si el trabajo es la fuente de tus preocupaciones, ¿no significaría eso que los fines de semana tendrían que estar libres de estrés? Si no es así, entonces quizá valga la pena que te preguntes de dónde surge realmente la tensión, el enojo y otras emociones afines que también te asaltan cuando se supone que estás “descansando”.

 

Gastar muchísimo dinero

Para muchos, el fin de semana supone sobre todo días de gasto. En la fiesta, en los centros comerciales, en actividades de entretenimiento… Tal pareciera que el único objetivo de los días sin trabajo es gastar todo lo que se ganó en el trabajo. Como si no costara mucho ganar eso mismo.

 

Tomar decisiones poco saludables

En consonancia con lo anterior, el sentimiento de libertad que a veces caracteriza a los fines de semana lleva a algunos a excederse, no sólo con el dinero, sino también con su salud. Como si se tratase de días de excepción, hay quienes beben o comen muchísimo, o que creen que el fin de semana es día en que no es necesario ejercitarse.

 

No dejar de trabajar

En nuestro tiempo, pareciera que el trabajo no tiene límites. Nosotros mismos nos hemos autoimpuesto una condena de productividad que nos ha llevado a sentirnos mal con nosotros mismos cuando no estamos trabajando. La idea del ocio, del “no hacer” como dictan los budistas, tiene algo de intolerable para quienes creen que todo el valor de su existencia se concentra en trabajar –cuando lo cierto es que las cualidades del ser humano van más allá de un solo aspecto.

 

O… no pensar más que en trabajo

Hay quienes pueden no estar trabajando y, sin embargo, no salir del trabajo. Sus conversaciones, sus pensamientos, sus preocupaciones, sus planes: todo está dirigido a la labor que desempeñan entre semana. ¿Y si por un momento pudieras poner atención a otra cosa? Digamos… ¿lo que sucede en tu presente?

 

Ser perezoso

Los fines de semana pueden verse como días de descanso, en efecto, pero quizá no de inactividad. Puedes pasar todo el fin de semana tumbado en tu sillón mirando series o películas, o puedes aprovechar el tiempo para emprender un proyecto personal: hacer un mueble, arreglar tu jardín, echar a andar un negocio con tus amigos… Lo que sea que contribuya a tu bienestar, no que lo frene (como la pereza).

 

No desconectarse

Sabemos que, ahora, los dispositivos de comunicación portátiles nos permiten una conexión 24/7. ¿Pero qué tan necesario es esto? ¿Qué tal si al menos un día “desconectas” ese hábito que también implica productividad y consumo?

 

No aventurarse

¿Por qué llevar al fin de semana la monotonía de la semana laboral? ¿Por qué no aventurarse a algo desconocido? Algo desaforado quizá, pero también, más modestamente, algo que te saque de tu zona de confort. Algo nuevo, fuera de lo habitual.

 

No hacer planes

¿Qué vas a hacer el próximo fin de semana? Si no puedes responder esta pregunta es posible que termines frustrado porque, otra vez, no encontraste tiempo para hacer lo que llevas tanto posponiendo –visitar un lugar, terminar de leer un libro, ver al amigo que tanto te busca. Planear, así sea mínimamente, permite reducir la brecha de esa frustración y, a cambio, aumentar el tiempo dedicado a lo que sí nos importa.

 

No cuidar tu tiempo

De todo esto se deriva una sola conclusión: cuida tu tiempo, aprovéchalo de la mejor forma posible y a tu favor siempre que puedas. Si no cuidas tu propio tiempo, alguien más lo usará por ti. Carpe diem.

 

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