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Ayuda también a afectados por el sismo en Chiapas y Oaxaca (centros de acopio, cuentas para donar y albergues)

Sociedad

Por: pijamasurf - 09/21/2017

En Oaxaca y Chiapas hay más de 300 mil damnificados, dona y canaliza ayuda a estas entidades

Los dos sismos que han sacudido a México en las últimas dos semanas han movilizado una enorme respuesta ciudadana. Actualmente en la Ciudad de México se ha visto una respuesta descomunal, cientos de miles de ciudadanos saliendo a las calles a ayudar. Esto ha producido en algunos casos una sobreabundancia de comida y otros artículos, por lo que resulta apropiado canalizar la ayuda también a otros estados también afectados. Por esto hemos reunido aquí una serie de datos vigentes que permiten ayudar específicamente a Oaxaca y a Chiapas, las entidades más afectadas por el temblor del 7 de septiembre. 

Un censo hace unos días arrojó que más de 300 mil personas damnificadas en 41 municipios en estas entidades, con más de 60 mil viviendas seriamente afectadas, muchas en la región del Istmo de Tehuantepec. Esta cifra antes había sido calculada en muchos más, así que no debería extrañar que en realidad se trate de mucho más de 300 mil. A esto se le suma cientos de afectaciones en caminos y carreteras. Esto es especialmente sensible, ya que muchas de las comunidades afectadas se encontraban ya sumidas en extrema pobreza.

Es importante recordar organizar centros de acopio para estas entidades o buscar formas de canalizar el excedente de ayuda a Oaxaca, Chiapas, Puebla, Morelos, cuando esto sea el caso.

Una forma sensible de donar es a la cuenta habilitada por el pintor Francisco Toledo, nativo de Juchitan, 

 

Aquí los centros de acopio oficiales, en información de la presidencia.

CENTROS DE ACOPIO EN LA CDMX, NUEVO LEÓN Y GUADALAJARA:

 

 

 

Adicionalmente en la Ciudad de México, existen centros de acopio para estas entidades en:

Zócalo capitalino

Avenida Coyoacán 939, entre Ángel Urraza y Matías Romero, Colonia Del Valle

Dr. Altl 166, Colonia Santa María La Ribera, de 2:30 de la tarde a 10:00 de la noche

Guanábana 201, interior C, Colonia Nueva Santa María, Azcapotzalco

Montes Urales 800, Colonia Lomas Virreyes, Tel. 5520 9900 ext 383

Almacenes 74, Cuauhtémoc, Tlatelolco en el edificio Guanajuato

Lago Wetter 134, esquina Lago Ginebra, Colonia Cuauhtémoc Pensil

Estadio Olímpico Universitario, junto a las astas bandera de 9 – 17 horas (UNAM)

Secretaría de Marina, Av. Heroica Escuela Naval Militar #861, Colonia Los Cipreses, puerta 4 a partir del viernes 8 de septiembre de 8-21:00 horas

Sede Nacional de PRI, Insurgentes Norte · 59, col. Buenavista de  9-18 horas

Módulos del PRD  de lunes a sábado de  9 a 18 horas en:

Álvaro Obregón: Avenida Central No. 211, entre Calle 16 y Calle 10, Colonia San Pedro de los Pinos.

Azcapotzalco: Calle Tebas No. 71 Colonia Clavería.

Cuauhtémoc: Manuel Gutiérrez Nájera No. 116, Colonia Obrera, entre 5 de Febrero e Isabel la Católica.

Coyoacán: Calle San Alberto, Manzana 561, Lote 19, Colonia Santa Úrsula.

Gustavo A. Madero: Calle Lucio Tapia, Manzana 11 Lote 53, Colonia Zona Escolar.

Iztacalco: Calle Sur 12, número 369, esquina Oriente 249, colonia Agrícola Oriental.

Iztapalapa: Calle Vicente Guerrero No. 107, Colonia Barrio San Miguel.

Eje 6 Sur No. 200, Colonia Ampliación El Triunfo.

Ignacio Ramírez No. 14, Pueblo de Santa Cruz Meyehualco.

Ignacio Manuel Altamirano, Manzana 20, Lote 31, esquina Plan de Ayutla, Colonia Hank González.

Villa del Mar No. 2, Colonia Barrio de San Antonio.

Tlalpan: Calle San Juan Bosco No. 21, Colonia San Lorenzo Huipulco.

Venustiano Carranza: Avenida del Taller No. 238, esquina Rafael Heliodoro Valle, Colonia Lorenzo  Boturini.

Av. Caracol, número 106, Colonia Caracol.

Madgalena Contreras: Edificio sede de la CNDH ubicado en avenida Contreras #682, San Jerónimo Lídice. Abierto de 09:00 a 18:00 horas.

La manera en que nos escuchamos genera la realidad en que vivimos: una metáfora de Ursula K. Le Guin

Sociedad

Por: pijamasurf - 09/21/2017

Si perdemos la capacidad de escuchar, perdemos la oportunidad de construir conscientemente nuestra propia realidad

De todas las herramientas que la especie humana ha desarrollado para su supervivencia, quizá ninguna tan fundamental como la comunicación. Sin la posibilidad de comunicarnos, de hablar entre nosotros, de transmitirnos mensajes (incluso de una generación a otra, de un lugar a otro, incluso entre personas que no hablan el mismo idioma), nuestro destino colectivo sería totalmente distinto.

De ahí, para muchos, la contradicción paradójica que en nuestra época parece enfrentar la comunicación mutua. A pesar de que en los últimos años la tecnología de la información y las comunicaciones tuvo una evolución sorprendente, desde cierta perspectiva pareciera que se ha perdido la capacidad de escuchar. Los canales de los que muchas personas disponen actualmente favorecen la emisión de mensajes, pero no siempre su recepción o su codificación clara, como si existiera cierta deficiencia para poder entender lo que nos dice el otro.

Habrá quien explique esta situación por el narcisismo que, según se dice, impera en nuestros días. Otros pensarán que se debe al modelo económico y social en que vivimos, en donde se privilegia la competencia, el individualismo y el afán de ganancia –todo lo cual conduce inevitablemente al aislamiento. Algunos más podrán esbozar otras hipótesis.

Y aunque las explicaciones pueden ser necesarias, no menos importante es el recordatorio de por qué es tan vital saber escuchar al otro: porque nuestra única posibilidad de sobrevivir ha sido siempre vivir en comunidad. Nuestras mejores oportunidades surgen cuando pensamos y actuamos colectivamente. 

A propósito de este principio, compartimos en esta ocasión un fragmento del ensayo “Hablar es escuchar” (“Telling Is Listening”) de la escritora de ciencia ficción Ursula K. Le Guin. Se trata, grosso modo, de una reflexión sobre el efecto que escuchar realmente a los otros genera sobre la realidad, llevándonos a tejer lazos más fuertes y más sinceros entre los unos y los otros. Veamos.

[Cuando] dos personas hablan, forman una comunidad. También es posible formar comunidades de muchas personas, a través del envío y recepción de bits de nosotros mismos y los demás, ida y vuelta, continuamente; en otras palabras, a través de hablar y escuchar. Hablar y escuchar son, en última instancia, lo mismo.

El discurso nos conecta de manera inmediata y vital porque, de inicio, es un proceso físico, corporal. No mental ni espiritual, o lo que sea en que termine.

Si se montan dos péndulos en cada uno de los lados de una misma pared, gradualmente comenzarán a oscilar juntos. Se sincronizan entre sí porque cada uno recoge las pequeñas vibraciones que emite el otro a través de la pared.
Cualquier par de objetos que oscilan en aproximadamente el mismo intervalo, si están físicamente cerca uno del otro, tienden poco a poco a pulsar exactamente en el mismo intervalo. Los objetos son perezosos. Se necesita menos energía para el pulso cooperativo que para el pulso en oposición. Los físicos llaman a esta hermosa fase la pereza económica de bloqueo o de arrastre.

[...]

Al igual que los péndulos, aunque a través de procesos mucho más complejos, dos personas juntas pueden llegar mutuamente a la fase de sincronización. Una relación humana exitosa implica ese “arrastre” –es decir, entrar en sincronía. Cuando no es así, la relación es incómoda o desastrosa.

Pensemos en acciones deliberadamente sincronizadas como cantar, remar, marchar, bailar, tocar música; consideremos los ritmos sexuales (el cortejo y los juegos previos son dispositivos para entrar en sincronía). Tomemos en cuenta cómo el bebé y la madre están relacionados: la leche viene antes de que el bebé llore. Consideremos el hecho de que las mujeres que viven juntas tienden a coincidir en el mismo ciclo menstrual. Nos sincronizamos unos a otros todo el tiempo.

[...]

Escuchar no es una reacción, es una conexión. Al escuchar una conversación o una historia, más que responder a ésta, nos unimos: nos convertimos en parte de la acción.

[...]

Esta es la razón por la que cual expresarse es magia. Las palabras tienen poder. Los nombres tienen poder. Las palabras son eventos, generan cosas, cambian cosas. Transforman tanto al hablante como al oyente; alimentan la energía de uno y otro y la amplifican. Alimentan el entendimiento de uno y otro y lo amplifican.

Para glosar las palabras de Ursula K. Le Guin, podríamos agregar esta propuesta. Siempre que hables con alguien, pregúntate: ¿realmente lo estás entendiendo? ¿Te das cuenta de por qué dice lo que dice? ¿Lo escuchas desde tus ideas y prejuicios o intentas darle un lugar a sus propias palabras? Escuchar es, en buena medida, un ejercicio de compasión, de entender que el otro está librando sus propias batallas. 

Si perdemos la capacidad de escuchar, perdemos la oportunidad de construir conscientemente la realidad en que vivimos.

 

Imágenes: Marion Fayolle