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Eres un adulto, pero no tienes prisa; una etapa memorable, pero llena de confusión

Quizá como nunca en la historia, las generaciones actuales están viviendo una realidad cultural muy distinta a la que vivieron sus padres. Los veinteañeros de hoy son resultado de una generación que solía casarse a la mitad de los 20s, cuando mucho, pero hoy a esta edad el futuro de una familia se perfila mucho más lejano.

Por ello, en esta década el autoconocimiento se convierte en un tema imprescindible, aunque disfrutar es una de sus máximas. Hoy, los 20s son una etapa de transición, se es adulto pero no se entra de lleno a la vida de responsabilidades como se concibió durante milenios.

Y también por lo anterior puede tornarse en una etapa de mucha, mucha confusión. No se tiene prisa, pero tampoco se es un adolescente; ¿cómo, entonces, autoconcebirte?, ¿planear?

El conferencista de Ted, Bill Beteet, entre humor y análisis, compartió consejos para esta etapa en la que las referencias familiares han quedado caducas y la falta de respuestas puede ser la cualidad constante.:

 

1. Deshazte de tu televisión

Puede hacerte perder mucho tiempo. En lugar de estar viendo vivir a otros, ve por lo que quieres y concéntrate en tu propia vida.

 

2. Aprovecha las oportunidades de cambiar de vida cuando se presenten

No tienes muchas responsabilidades, así que es momento de vivir. Cuando se presenten oportunidades de hacer un viaje, cambiar de trabajo, emprender nuevos proyectos, hazlo.

 

3. Ubica una pasión y trabaja

Encuentra lo que más te gusta y desarróllalo; esto podría llevarte rápidamente a dedicarte a lo que verdaderamente amas.

 

4. Escucha audiolibros mientras caminas

Estos tiempos en trayectos te darán herramientas para la imaginación y el conocimiento.

 

5. Permanece soltero

No hay prisa, conoce muchas personas, sal con ellas; conócete a ti mismo frente a distintas relaciones potenciales.

 

6. Haz conscientes tus gastos más mínimos

Comprar un café a diario en lugar de hacerlo tú mismo en casa es un gasto que si calculas a 1 año podría convertirse en un boleto de avión a algún lugar. No despilfarres y ve haciendo más eficientes tus finanzas para vivir las mayores experiencias posibles.

 

7. Elige tu tribu

Las amistades de la infancia y adolescencia suelen ser más circunstanciales que temáticas. Encuentra las personas con las que de verdad mantengas afinidad ideológica o intereses afines. Además de divertirte mucho, podrás encaminarte más a lo que quieres.

 

8. Construye redes en línea

Compartir tu trabajo en redes sociales y crecerlas podría llevarte a lugares inesperados, conocer personas y conseguir oportunidades en un futuro.

 

9. Ubica y sigue metas, siempre

No tienes muchas responsabilidades pero, mientras mejor sepas lo que quieres, más rápido llegarás a ello.

 

10. Cuida tu salud

Estar de fiesta es parte imprescindible de los 20s, pero hazlo con consciencia. Administra tu energía, come bien, haz ejercicio y sé más consciente de todo lo que le haces a tu cuerpo.

 

11. Haz algo que no habías hecho

Aventúrate, viaja, viaja todo lo que puedas.

Quien practique al menos 1 de estos 7 hábitos será feliz

Buena Vida

Por: pijamasurf - 09/16/2017

La felicidad es el resultado de nuestras acciones cotidianas

Pocas preguntas que ronden tanto al ser humano como la búsqueda de la felicidad. Desde tiempos remotos nos hemos preguntado qué significa ser feliz, de qué está hecha la felicidad, cuánto puede durar, por qué la felicidad de una persona puede ser el infortunio de otra…

Quizá sea posible decir que, en todo este tiempo, algo se ha concluido o al menos aprendido. La felicidad, se dice, no tiene fórmulas, pero curiosamente sí tiene ciertas constantes. Hay algo de ser feliz que se comparte en quienes así se sienten. Elementos en apariencia tan sencillos como estar rodeado de personas a quienes queremos y nos quieren, mantenernos activos en nuestra vida, hacer un esfuerzo por comprender el misterio de la existencia y algunas cosas más.

A continuación compartimos una breve lista de siete hábitos que, de acuerdo con Jeff Haden del sitio inc.com, pueden suscitar la felicidad en la vida de quien los practique.

 

1. Aprende algo nuevo (incluso si al inicio se te dificulta)

Incorporar nuevos conocimientos a nuestra mente, nuestra experiencia y, en general, nuestra forma de vivir la vida es una de las formas más duraderas y satisfactorias de generar felicidad. Puede ser que aprendas un nuevo idioma, una nueva habilidad manual, una artesanía, un deporte o cualquier otra cosa que te cause curiosidad e interés. No importa si otros lo consideran inútil o innecesario: si a ti te gusta, eso es más que suficiente. Asimismo, considera que quizá en tus primeros acercamientos a esa nueva habilidad encuentres ciertas dificultades y hasta pases por momentos de frustración. Si es el caso, te recomendamos no desistir, pues la adversidad te dará una manera totalmente distinta de apreciar la satisfacción posterior de tus logros, haciendo que ésta se enraice mucho más profundo en lo que eres y no sea sólo una recompensa fugaz como tantas que abundan en nuestra época.

 

2. Haz amigos en tus ámbitos cotidianos

Actualmente parece existir una tendencia a la dificultad para entablar relaciones cara a cara, de contacto inmediato con aquellos que encontramos en nuestra vida cotidiana. Las relaciones remotas, a distancia y con mediación de un dispositivo las sostenemos cómodamente, pero cuando se trata de hablar con nuestros vecinos, preguntar a nuestros compañeros de trabajo cómo se sienten o incluso platicar con familiares o ciertos amigos, pareciera que hemos olvidado cómo hacerlo. 

Sin embargo, como se demostró en un estudio llevado a cabo a lo largo de tres generaciones de personas en el poblado de Framingham, Massachusetts, un grado considerable de felicidad se obtiene de tener amigos cercanos, a la mano –prácticamente en la puerta contigua.

 

3. Acepta las contradicciones de la vida

El filósofo Byung-Chul Han ha escrito profusamente sobre el imperio de la “positividad” en el que ahora vivimos. Todo parece estar encaminado a ser siempre positivo, eficiente, potencialmente provechoso, etc. A las deficiencias ahora se les llama “áreas de oportunidad” y la palabra “problema” prácticamente se ha erradicado de nuestro lenguaje para dar paso a versiones edulcoradas de eso en la vida que nos representa una contrariedad.
Este fenómeno ha provocado cierta angustia individual y colectiva, sobre todo porque como se sabe al menos desde los tiempos de Séneca y la filosofía estoica, no es posible extirpar de la existencia esa negatividad que le es consustancial. Emociones como el miedo, la angustia, la ira, la decepción, la sensación de fracaso, la tristeza: todo ello también es parte de la vida, tanto como la felicidad, el placer, la alegría incontenible, los triunfos, etc. Esforzarse por entender que la vida es contradictoria y, por otro lado, experimentar dicha contradicción en toda su plenitud, sin querer obstruir o negar alguno de sus elementos integrantes, es un ejercicio sólido para la consecución de la felicidad.

 

4. Invierte en tu bienestar mental

En ciertas sociedades existe cierto prejuicio contra las personas que acuden con un profesional de la salud mental, pues erróneamente se cree que solamente los “locos” merecen dicha atención. Nada más falso. Las terapias psicológicas son uno de los mejores recursos para reencontrar el camino del bienestar que a veces, por distintos motivos, perdemos. También es cierto que no todas las terapias son para todas las personas. Hay quienes cuidan de su salud mental con prácticas como la meditación o incluso actividades como el ejercicio físico o el altruismo. En cualquier caso, se trata de una actitud ante ti mismo que bien puedes considerar una inversión –en tiempo, dinero, recursos, etc.– a favor de tu bienestar.

 

5. Aprende a decir "no"

En una época tan dominada por la productividad y la eficiencia, es muy fácil creer que podemos con todo. Aceptamos trabajos extenuantes, tomamos elementos de otros estilos de vida (dietas, rutinas de ejercicio, formas de entretenimiento, etc.) sólo por probar o porque todos lo hacen, emprendemos proyectos a los que nos invitan… y el resultado es cierto cansancio metafísico y existencial que además nos negamos a admitir, obligados como estamos a siempre “rendir” más. Ceder menos a la presión social o cultural es, en cierta forma, decir "no" a la imposición y comenzar a decir "sí" a lo que realmente quieres para tu vida.

 

6. Pondera la obtención de un placer 

En algunas ocasiones, la felicidad se construye o se obtiene al renunciar a algo por saber que más adelante se podrá tener algo mejor. Lo común, ahora, es sentirnos complacidos con las recompensas inmediatas (como los likes en Facebook, por ejemplo), y por ello hemos perdido la perspectiva necesaria para reconocer que lo mejor de la vida suele requerir trabajo, constancia y paciencia.

 

7. Reconoce tus fortalezas tanto como tus dificultades 

Todos tenemos habilidades en las que nos distinguimos y “puntos débiles” que nos suponen dificultades en ciertos aspectos de la vida. Hay quienes, por ejemplo, parecen tener un don para hacer amigos o darse a conocer, y otros a quienes esto mismo les representa una contrariedad tremenda; hay quienes pueden pasar muchas horas leyendo uno o varios libros, y otros que no pueden leer ni siquiera el periódico. Así es el ser humano: limitado. De lo cual se desprende también una actitud sumamente recomendable para adoptar a lo largo de la existencia: sé compasivo contigo mismo. Nadie es bueno en todo. Y tienes todo el derecho a fallar y reconocer que no puedes con algo.

 

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