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¿Qué necesitas para motivarte? La neurociencia tiene la respuesta

Salud

Por: PijamaSurf - 08/29/2017

"Si primero te enfrentas a múltiples oponentes que puedes vencer fácilmente, te estás preparando psicológicamente a ganar otra vez"

La motivación, este estado intrínseco que ayuda a activar, dirigir y mantener una conducta, es la clave para alcanzar metas u objetivos pese a los obstáculos que puedan presentarse. Se trata, de hecho, de un fenómeno presente tanto en animales como humanos, los cuales han demostraron ciertos comportamientos impulsados por la mera curiosidad –aun con ausencia de alguna recompensa física, emocional o simbólica.

A partir de ahí, la data tanto filosófica como psicológica definió una serie de teorías al respecto. Por ejemplo, de acuerdo con Abraham Maslow, psicólogo y promotor de la corriente humanista, la motivación se ve fuertemente influenciada por una serie de factores o necesidades acomodadas por jerarquías; es decir, las personas están motivadas debido a necesidades insatisfechas, y hasta ser capaces de satisfacer las más básicas, no se podrá satisfacer las de un rango superior. Las necesidades jerárquicas que menciona Maslow son las fisiológicas (hambre, sed, sueño, sexo), de seguridad (abrigo, refugio, salud), sociales (amor, amistad, vínculos), autoestima (respeto, éxito, confianza) y autorrealización o trascendencia (logro de todo el potencial; sin embargo, esto nunca se cumple por completo). Otro ejemplo es la diferenciación entre la motivación intrínseca, la tendencia motivacional natural como un elemento fundamental en el desarrollo físico, social y cognitivo, y la motivación extrínseca, el desempeño de una actividad para conseguir un resultado deseado, material o social, lo cual obedece a factores como el locus de control o autonomía, la autoeficacia y la autoestima.

No obstante, poco se ha dicho desde una perspectiva neurocientífica. Hasta ahora. Una investigación, realizada por la neurocientífica Hailan Hu de la Universidad de Zhejiang, ha demostrado que existe un pequeño grupo de neuronas en los ratones que juegan un papel crítico en la motivación. Ubicado en la corteza dorsomedial prefrontal (dmPFC, por sus siglas en inglés), este grupo influye no sólo en la realización persistente de una conducta, sino también en el proceso de aprendizaje de una conducta socialmente aceptada. Este descubrimiento ha permitido ofrecer la base biológica de la motivación, brindando una cascada de posibilidades en el entendimiento de su funcionamiento e implicaciones en la conducta humana.

El experimento realizado por Hu, en donde usó moléculas de neuronas disrruptoras, mostró la relación que existe entre la actividad de la dmPFC y la decisión de continuar o darse por vencido en los ratones. Ella y su equipo colocaron en un laberinto de tubos a dos ratones en ambos extremos de la entrada/salida, de modo que cuando se encontrasen en el camino uno de los dos tendría que retroceder y el otro tendría que avanzar. Si bien fue un proceso largo hallar una relación causal directa, el control instantáneo de esta región cerebral mediante la regulación inmediata de la expresión proteínica, los investigadores notaron que los ratones que solían continuar en el camino –sin retroceder– poseían un circuito neuronal ya entrenado. Es decir que los ratones que solían “ganar en la competencia” perpetuaron su motivación a lo largo de los días. Y conforme continuaron realizando otras pruebas, Hu y su equipo concluyeron que el circuito cerebral puede adaptarse a ganar y, por tanto, a controlar la motivación desde una premisa neurobiológica.

En el estudio se explica que no se trata de un factor de supervivencia, pues los ratones que solían ganar la competencia no eran forzosamente los más grandes ni fuertes, no poseían mayores niveles de testosterona después de la prueba ni solían defender su territorio o atacar a los nuevos ratones que entraban en su jaula. En conclusión, citando a Helmut Kessels:

Las neuronas del ratón ganador se han adaptado a la victoria, por lo que aprenden a tener la expectativa de ganar. Esta anticipación entrenada podría ayudar potencialmente a los atletas o cualquier otra persona en una competencia. Si primero te enfrentas a múltiples oponentes que puedes vencer fácilmente, te estás preparando psicológicamente a ganar otra vez, aun si compites con alguien con mayores habilidades que los primeros.

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Salud

Por: PijamaSurf - 08/29/2017

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La lectura, se sabe, provee múltiples beneficios para la salud mental y psicoemocional de las personas. Por ejemplo, de acuerdo con el psiquiatra infantil Bruce Perry, la lectura brinda al niño las herramientas para proyectarse hacia un futuro, y una vez que logre contemplar las múltiples posibilidades de un Yo-del-futuro, se facilita contemplar las posibilidades emocionales de un Otro; esto resulta, con práctica y constancia, en empatía y asertividad.

Un reciente estudio, realizado por un equipo de investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Yale, muestra que hay una importante correlación entre una mayor esperanza de vida y una mayor cantidad de lectura. Según la investigación, en la que participaron 3 mil 635 personas mayores de 50 años, tan sólo 3.5 horas de lectura a la semana son suficientes para gozar de “una ventaja de 23 meses más de vida”.

Si bien el análisis sólo indica una asociación entre la lectura de libros, periódicos o revistas y una mayor esperanza de vida (y no una relación de causa y efecto), esto es suficiente para apoyar la idea de que leer mantiene a la mente activa y saludable. En especial cuando se trata de un proceso en el que un libro nos envuelve y absorbe y mantenemos la completa atención en él, pues esto crea un efecto de compromiso cognitivo que resulta en un reprocesamiento lingüístico en diferentes regiones del cerebro. En otras palabras, es posible que la lectura ejerza sobre el cerebro el mismo estímulo y fortaleza que una sesión en el gimnasio tiene sobre el cuerpo.

Los investigadores también sugirieron que la lectura de ficción puede incrementar los sentimientos de empatía, fortaleciendo las conexiones con los vínculos sociales y contribuyendo a redes de apoyo más íntimas y felices –lo cual, a su vez, se relaciona con una mayor esperanza de vida.

Esto sucede, explica Avni Bavishi, una de los investigadores, porque “el efecto de los libros sobre la mente del lector provee un mayor beneficio cognitivo, y entonces aumenta la esperanza de vida”. Ahora el objetivo es descubrir si existe alguna diferencia notable entre los libros de ficción y de no ficción, entre e-books, audiolibros y libros tradicionales impresos en papel. Lo que sí se sabe ahora es que la lectura ayuda a reducir los niveles de estrés, a mantener activas varias regiones del cerebro reduciendo la incidencia de trastornos neurodegenerativos como la demencia, y a proveer herramientas de introspección y empatía. ¿Se necesitan más razones?