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Exhuman la momia de Salvador Dalí y encuentran su característico bigote intacto

Arte

Por: pijamasurf - 08/16/2017

Ya muerto, Dalí sigue dejando pinceladas surrealistas

Una vida surrealista seguida por una muerte surrealista es lo de Dalí. Leer sobre esta noticia y ver los videos relacionados genera una extraña sensación de escepticismo sobre la realidad. Como si todo se hubiera convertido en broma o como si la niebla del sueño y la farsa se extendieran sobre la realidad, pero la noticia y todos sus pormenores son ciertos. Si uno no está enterado del caso, ver este video hace pensar que se trata de The Onion o uno de esos sitios de humor y noticias falsas.

Dalí fue embalsamado en 1989 con una túnica blanca y pañuelo de seda en la cara. Su momia yacía en el museo Dalí de Figueres en Cataluña, pero debido a un pleito legal en el que la demandante Pilar Abel sostiene que es hija del genio surrealista, se decidió exhumar su cuerpo para realizar una prueba de ADN. La alcaldesa de Figueres dijo a El País que la exhumación de Dalí fue el segundo momento más importante de la historia del municipio, siendo el primero su entierro. Para la exhumación, el museo exhibía una cola de turistas y curiosos. La narración de los hechos tiene algo de deleite surrealista. Los forenses extrajeron de la momia del pintor "muestras de pelo, uñas, varios dientes y dos huesos largos”. Su cuerpo se mantenía embalsamado en buen estado, así como el ataúd. “El bigote preservaba su clásica postura de las 10 y 10. Comprobarlo fue un momento muy emocionante", dijo el forense Lluís Peñuelas.

El equipo legal de Pilar Abel cree que de ser reconocida como la hija del pintor, la mujer de 61 años, que se desempeñó un tiempo como pitonisa en un programa de TV de Girona, accedería hasta a 2/3 partes de la herencia y, por supuesto, podría llevar el famoso apellido. Todo esto, sin embargo, sería objeto de una contrademanda de la Fundación Gala-Dalí, los actuales herederos. Pilar Abel sostiene que fue su abuela paterna la que le reveló su parentesco; "Eres rara como tu padre", le decía.

Se espera que los resultados de las pruebas se den a conocer en las próximas semanas.

 

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Arte

Por: pijamasurf - 08/16/2017

Vivir rodeados de fotografías nos ha hecho olvidar la grandeza de ese arte

Hasta cierto punto, para muchos de nosotros la fotografía es una actividad más o menos cotidiana o familiar. Podría decirse que vivimos rodeados de fotografías, en buena medida porque las cámaras se encuentran como nunca antes a nuestro alcance.

Por otro lado, es posible que esta popularización nos haga olvidar que la fotografía es también un arte. Que, en efecto, cualquiera de nosotros puede capturar un momento, una “instantánea”, pero ello no significa necesariamente que se trate de una imagen de calidad, que inspire o sorprenda, que recoja la emoción del momento o cualquier otra cualidad que distingue a una fotografía que es también una pieza de creatividad.

Prueba de ello es este comparativo que compartimos ahora, de imágenes tomadas con una técnica apenas elemental y otras en las que se ha vertido todo el talento del que es capaz el fotógrafo.

El trabajo pertenece a Phillip Haumesser, quien cuenta en el sitio Bored Panda su evolución detrás de la lente: luego de tomar una cámara para retratar la vida cotidiana de sus hijos pequeños, comenzó a experimentar con las posibilidades de la misma y a interesarse mucho más en los recursos de la fotografía hasta que, un par de años después, se sorprendió a sí mismo tomando fotografías que cualquiera de nosotros atribuiría a un profesional.

Y más allá de su progreso como fotógrafo, vale la pena destacar también una profunda lección que Haumesser aprendió en este proceso:

Todo en el mundo parece que se esfuerza por contarnos una historia de la forma más bella y con los mejores colores. Es como ver una película, pero que nos rodea y la cual estamos viviendo. Después de volverme fotógrafo bajé la velocidad a ese ritmo desaforado del mundo y comencé a apreciar las obras maestras que ocurrían frente a mis ojos.

Fue Nietzsche quien nos aconsejó “aprender a ver: habituar el ojo a la calma, a la paciencia, a dejar que las cosas se nos acerquen”. Y quizá eso debería ser, incluso ahora, la fotografía: una práctica para aprender a mirar el mundo.

 

Haumesser elaboró un pequeño curso en línea gratuito sobre fotografía, el cual se encuentra disponible en este enlace.

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